La institución empezó a dar sus primero pasos en marzo de 1971. El padre Jorge Galli desarrolló un trabajo desinteresado para la creación de este espacio de ayuda y contención destinado exclusivamente para los niños de la zona. La entidad cuenta con una matrícula de 100 niños y jóvenes que diariamente concurren al CDC en contraturno con el horario escolar.
DE LA REDACCION. En marzo de 1971 el Municipio creó el Centro de Desarrollo Comunitario (CDC) Padre Galli en el barrio Otero, un espacio que brinda atención a los más pequeños de ese sector. Desde esa fecha se han impulsado actividades y propuestas orientadas a los niños de dicha zona.
El nombre del Centro surgió en honor al sacerdote Jorge Galli, promotor de un espacio de ayuda y contención destinado exclusivamente a los niños de la zona.
Ubicado en calle 101 Nº 1660, el CDC Padre Galli es un espacio socio cultural de aprendizaje, construcción y participación ciudadana. Cuenta con una matrícula de 100 niños y jóvenes que concurren a la institución en contraturno con el jardín de infantes o escuelas de nivel primario y secundario.
Tal como sucede en los demás CDC de la ciudad y pueblos del Partido de Pergamino, el trabajo cotidiano de educación no formal, complementario de la escolaridad, se lleva a cabo por parte de un diseño curricular a partir de una Ordenanza Municipal de 2012 para optimizar la propuesta de su servicio, implicando la flexibilidad necesaria para adaptarla a tiempo y realidad territorial.
Andrea de Lucca, directora del CDC; Rosa Correa, cocinera; y Otilio Pipo Pratt, vecino del Centro, brindaron detalles acerca de la historia del lugar y se refirieron al trabajo que se desarrolla en la institución.
Historia
Haciendo un repaso por el surgimiento del lugar, De Lucca señaló: Cuentan los vecinos del barrio que esta historia comenzó en la época del intendente Rossi cuando el Padre Galli, que era el sacerdote del barrio, comenzó ofreciendo a los niños la copa de leche, después siguió ayudándolos con las tareas escolares y más tarde programó diversas actividades. Esto lo hacía en la Iglesia Santa Teresita, antiguamente este barrio se llamaba así, Santa Teresita. Con el transcurso de los años, lo llamaron Pueblo Otero.
En el predio donde se emplaza el Centro, solo se ubicaba la escuela, no existía el Jardín de Infantes ni el CDC. Años más tarde, la Intendencia donó los terrenos y con ayuda de los vecinos se comenzó a levantar el Centro, trabajo en el que el sacerdote Jorge Galli fue protagonista.
Las autoridades
La primera directora del Centro fue Marta Solero a quien, luego de varios años de trabajo, la reemplazó Mariela Friguglietti. Luego continuó Rodolfo Cirulli, por un breve lapso y siguió Celia Segovia hasta hace algunos años cuando Andrea de Lucca, luego de desempeñarse como maestra de la institución, pasó a ocupar el cargo de directora.
La actualidad del CDC
Al CDC Padre Galli concurren niños desde los 2 hasta los 14 años inclusive. Se trabaja acompañando y fortaleciendo a las familias desde la perspectiva de los derechos de las niñas, los niños y los jóvenes.
Con relación a este punto, De Lucca precisó: Alrededor de 100 niños concurren diariamente al Centro. Les brindamos desayuno, almuerzo y merienda. Cada niño tiene sus respectivas actividades y realizan diferentes talleres y actividades escolares. Siempre estamos organizando actividades que a ellos les gusten y con las que se sienten cómodos.
Por otra parte indicó que el equipo de trabajo está conformado por doce personas, entre docentes, asistente social, personal de limpieza y cocina. Siempre trabajamos en conjunto, esto es muy bueno porque ante cualquier inquietud o duda llamamos a las personas que aquí se desempeñan y siempre están presentes. En este momento estamos hermoseando el CDC, las maestras están pintando paredes internas y decorando el interior. Queremos cambiarle la cara al Centro, agregó la directora.
Comunidad
De Lucca aseguró que hay padres que fueron alumnos del Centro y hoy acompañan a sus hijos a esta institución: Ellos nos cuentan que tienen muy buenos recuerdos del CDC y por eso decidieron que sus hijos también permanezcan en este lugar. Estamos dentro de una comunidad muy tranquila, los padres y los vecinos se acercan mucho al Centro. Siempre hemos tenido muy buena respuesta por parte de ellos.
Testimonios
Rosa Correa es la cocinera del Centro desde hace 15 años; emocionada y recordando viejas historias, aseguró que es hermoso trabajar en el Centro. El barrio es muy lindo y la gente muy buena, siempre nos han acompañado en cada actividad que hemos hecho. Trato a los chicos como si fueran de mi familia. Es gratificante poder trabajar con ellos.
Por último, Otilio Pipo Pratt, vecino del lugar, recordó: Cuando se creó el Centro había muy pocas casas, recuerdo que era un lugar con muchas plantas, era verdaderamente como se lo llamaba: Pueblo Otero. Conocí al Padre Galli, recuerdo que él trabajaba mucho para conseguir la comida y la leche para los chicos, y yo siempre aportaba trayendo huevos. Lo ayudé bastante y desinteresadamente. Doy fe de que los chicos siempre comieron muy bien y estuvieron atendidos óptimamente.