La Biblioteca Dr. Joaquín Menéndez y el Taller Literario Alejandra Pizarnik recordarán el 48º aniversario de la muerte de la autora, invadiendo las redes con sus textos. La propuesta se enmarca en la celebración de los 120 años de la institución.
Hoy se cumple un nuevo aniversario de aquel 25 de septiembre de 1972, cuando Alejandra Pizarnik moría en su departamento de Buenos Aires. Había ingerido 50 pastillas de Seconal y había dejado escritos sus últimos versos: “No quiero ir nada más que hasta el fondo”. 48 años después, la Biblioteca Pública Municipal “Dr. Joaquín Menéndez” y el Taller Literario “Alejandra Pizarnik” realizarán un homenaje a esta escritora que dejó un riquísimo legado literario. Por eso, en el transcurso del día en las redes sociales de la Biblioteca y en las de los distintos integrantes del mencionado taller literario se compartirán intervenciones realizadas a partir de la obra de Alejandra Pizarnik, y textos escritos por los miembros del taller, dedicados a Pizarnik o motivados por su escritura. El objetivo que se plantearon es “invadir” las redes con estas obras de singular hondura, que marcaron y siguen marcando nuestra literatura.
Esta propuesta se enmarca en la celebración de los 120 años de la Biblioteca Menéndez y en la XVIII Maratón Nacional de Lectura “Lectores en busca de lectores”, que se cumplirá en todo el país. Por tal motivo, las instituciones organizadoras del evento invitan a sumarse a esta iniciativa a todos los autores locales que hayan escrito textos afines o que quieran contribuir con la difusión de la obra de Alejandra Pizarnik.
Sobre la autora
Alejandra Pizarnik nació en Avellaneda (Buenos Aires) el 29 de abril de 1936 y murió en el 25 de septiembre de 1972 en la ciudad de Buenos Aires, después de haber publicado: La tierra más ajena, La última inocencia, Arbol de Diana, Los trabajos y las noches, Extracción de la piedra de la locura y El infierno musical, entre otras obras.
Desde hace más de una década funciona en nuestra ciudad el taller literario que lleva el nombre de Alejandra Pizarnik y que actualmente nuclea no solamente a autores locales, sino también de Tandil, Arrecifes y Carmen de Areco. Daniel Ruiz Rubini, coordinador del mencionado taller, decía sobre esta autora: “Leer a Pizarnik es entrar en un territorio oscuro y hermoso, en el que lo más terrible es pronunciado con tanta maestría que conmueve por el dolor que conlleva, pero también por la belleza que se ha logrado dar a las palabras. Desde el punto de vista técnico, los textos de Alejandra tienen la perfección alcanzada por el uso de las palabras necesarias (ni una más ni una menos que las imprescindibles para expresar/expresarse), la condensación, el uso de metáforas hermosamente logradas y originales… Son textos en los que tanto las palabras como los silencios tienen su peso y significan. Por su trascendencia y por la potencia de su escritura es que nuestro taller lleva su nombre como una manera de honrarla”.