miércoles 08 de abril de 2026

De uno que “pateó el tablero”: dijo adiós al traje y la oficina y se lanzó al mundo con su pasión por la fotografía

16 de febrero de 2020 - 00:00

El pergaminense Juan Diego Apesteguía dejó su trabajo como abogado en Buenos Aires para desarrollar su hobby en el país de los canguros. Aplicó para una visa Work and Holiday e hizo couchsurfing para solventarse su estadía afuera. Lo que en Argentina era un pasatiempo, en Australia se convirtió en su modo de vida, uno muy distinto al que imaginaba pocos años atrás. 


Como todos, Juan Diego Apesteguía siempre tuvo un hobby, en su caso la fotografía; pero como no creía que fuera una actividad rentable decidió estudiar abogacía.

Como pocos, un día decidió escuchar esa voz interior que le decía que debía impulsar su pasión por las fotos.

Fue así que se recibió y durante cuatro años trabajó en el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires: “Siempre me gustó hacer fotografía y video, pero como no es muy compatible con el Derecho, lo dejé un poco de lado a lo largo de los años. Hasta que un día vi el documental ‘La sal de la Tierra’, a cargo del fotógrafo Sebastião Salgado, lo que me inspiró a hacer fotografía de lleno. Así que empecé a hacer cursos en Buenos Aires y a pensar en que quizás la fotografía podía convertirse en algo que me pudiera dar trabajo. La verdad es que tenía muchos miedos, había que dejar el trabajo y salir de la zona de confort. Pero empecé a investigar y me enteré que en Australia había salida laboral para la fotografía debido al turismo, además la estabilidad económica era un aliciente para irme a vivir. Así que saqué una visa Work and Holiday para trabajar un año en Australia”, cuenta el pergaminense de 29 años.

-¿Por qué elegiste Australia y no otro país?

-Soy fanático de “El señor de los anillos”, saga de películas que se filmaron en Nueva Zelanda, así que me quería ir ahí, además tiene unos paisajes increíbles. Este país tiene menos cupos para visas, por lo tanto cuando se abre la inscripción para aplicar se agotan muy rápido las denominadas ofertas, por lo tanto no pude irme.

Pero Australia tiene una visa Work and Holiday casi idéntica, tiene paisajes increíbles y está cerca de Nueva Zelanda, por lo tanto la elegí, fue como un plan B.

-¿Es difícil aplicar para la visa Work and Holiday?

-Te exigen determinados años de estudios universitarios o terciarios, rendir un examen internacional de inglés y una serie de requisitos que la hacen más difícil que la de Nueva Zelanda, en la que en cambio aplicás online, llenás un formulario y listo. La visa australiana cuenta con más cupos porque tiene más requisitos.

-¿Cuánto tiempo hace que vivís en Australia?

-Estoy hace un poco más de un año y medio. Cuando llegué a Sidney me dediqué a mejorar el aspecto fotográfico y el de video, porque no me sentía seguro como para buscar un trabajo. Entonces me compré equipos fotográficos, un dron y realicé varios cursos.

Fue así que conseguí un trabajo como fotógrafo en una empresa en la Gran Barrera de Coral, ubicada al norte de Cairns, uno de los corales más grandes del mundo. Así que trabajé como fotógrafo en un barco cinco meses yendo unos cuatro días a a la semana a la barrera de coral.

-¿Cuáles eran tus tareas en esta empresa?

-Sacábamos fotos a los turistas. El barco tenía capacidad para 350 personas, principalmente turistas chinos, japoneses, coreanos, en su gran mayoría pudientes. Entonces el barco va a una especie de plataforma fija ubicada en medio de la barrera de coral y deja a los turistas allí. En esta plataforma la gente puede hacer buceo, caminar abajo del agua con unos cascos especiales e incluso hay una pista para el aterrizaje de helicópteros para que el turista dé vueltas en helicóptero sobre la barrera de coral.

Mi trabajo era sacarles fotos a los turistas en el agua, cuando buceaban o mientras tomaban el helicóptero, incluso varias veces me subí porque tenía que tomar fotos. Un vuelo de 10 minutos cuesta 200 dólares, así que fue un privilegio realizar esa experiencia. Después en el barco bajábamos esas fotos, las editábamos y las vendíamos a los turistas.

La verdad es un negocio del que se obtiene muy buen dinero, cada foto se cobra unos 15 dólares estadounidenses.

-¿Cuántas horas trabajabas por día?

-Unas ocho horas aproximadamente, aunque dependía de la temporada alta o baja, algunas semanas trabajabas tres o cuatro días y otras seis. También dependía de si el día estaba nublado o si había una corriente muy fuerte. Habitualmente salíamos a las 8:00 y volvíamos a las 16:00 ó 17:00.

-¿Cuánto tiempo trabajaste en esta empresa?

-Unos cinco o seis meses. Vivía en Cairns con uno de mis mejores amigos de Argentina, quien trabajó en una granja como parte de la visa Work and Holiday.

Cuando terminé la temporada, con mi amigo y otro fotógrafo compramos una camioneta 4x4. Así que la modificamos: le colocamos en el techo una especie de carpa y en el interior de la camioneta le hicimos una cama, nos quedó como una casa rodante. Y con esta camioneta nos fuimos a recorrer la costa este de Australia, el destino más popular para viajeros en ese país ya que es un trayecto que va desde Cairns hasta Sidney o Melbourne.

-¿Cuánto duró el viaje?

-Durante un mes y medio estuvimos viajando sobre la ruta, hicimos miles de kilómetros, fuimos a distintas islas y parques nacionales. Ahí saqué muchísimas fotos, no estaba trabajando para ninguna empresa pero me sirvió para hacer mi portfolio personal.

Cuando terminamos el recorrido nos quedamos un mes en Byron Bay, un pueblito hermoso sobre la costa australiana, mi lugar favorito, la gente anda descalza todo el día.

Volviendo al trabajo, apliqué para uno en Moreton Island, una isla cercana a la costa australiana. Allí trabajé como fotógrafo y me desempeñé distintos roles: llegaban barcos con turistas porque había avistaje de ballenas, así que tres o cuatro veces por semana veía a las ballenas y les sacaba fotos con los turistas, las que después se vendían.

Después hice algunos trabajos fotográficos más como cuatriciclos, sandboarding y algunos eventos.

Una muy linda experiencia fue trabajar en un programa en el que se le puede dar de comer a delfines salvajes. Me entrenaron para trabajar con los delfines sacando fotos y acompañando a los turistas, ya que como son salvajes hay que tener cuidado y no hay que tocarlos, además de darles la cantidad de comida adecuada. Es un programa muy famoso, todas las noches llegan muchos turistas para darles de comer y sacarse fotos con los delfines mientras se acercan a la costa. Allí trabajé unos cinco meses.

-O sea que conociste buena parte de Australia gracias a la fotografía.

-Sí, conocí muchas ciudades. Después me volví a Sidney unos días y de allí me fui a Europa, donde me encontré con mi familia, a la que no veía desde hacía más de un año. Viajé por Europa durante un mes y medio y me volví a Sidney donde encontré un trabajo con un editor de libros.

La historia con este editor es así: durante más de un año mi alojamiento fue gratuito en Australia. Existe el sitio Web llamado couchsurfing y funciona así: allí podés encontrar una casa donde dormir en casi cualquier parte del mundo y te da la seguridad que otras Webs no lo hacen, se trata de alojamiento gratuito ofrecido por otras personas. Cuando vivía en Buenos Aires recibí gente en mi casa y cuando vine a Australia hice couchsurfing. La primera persona que me hospedó aquí es este editor de una editorial de libros turísticos. Así que le presentó mis fotos en la editorial donde trabaja y me contrataron para que haga la reedición de un libro. A mitad del trabajo ocurrieron los incendios, entonces como había mucho humo se complicaba tomar fotos, por lo que el proyecto se dio de baja.

Entonces hace unos días me fui de Sidney y ahora estoy en Melbourne.

-¿Creés que podés vivir de la fotografía, al menos en Australia?

-¡Qué pregunta! Estoy muy feliz con la decisión que tomé, creo que lo que viví en los últimos dos años es más de lo que viví en los últimos 10 estando en Argentina.

Haber viajado solo y estar viviendo en un lugar donde no se habla mi idioma, es una cultura diferente, todo el tiempo te obliga a crecer personalmente, nadie te garantiza nada y como no conocés a nadie tenés que abrirte camino a la fuerza.

Estas vivencias te hacen ver las cosas de otro modo, además salís de tu zona de confort. A veces estamos en una burbuja y viajar te hace entender que nuestra realidad no es la única. Australia, por ejemplo, es un país en el que encontrás gente de distintas partes del mundo.

-¿Cuáles son tus planes a futuro?, ¿dónde te ves en unos años?

-No lo sé, estoy felizmente perdido. Pero también es un poco la aventura de no tener en claro qué es lo que quiero hacer. Estoy abierto a ver lo que pasa y cuando tome una decisión veré cuál es la más conveniente. En Australia me quedan unos cuatro o cinco meses por la visa, así que estoy pensando en hacer algún curso o master en fotografía y hacer una visa de estudiante.

Como tengo el pasaporte italiano tal vez podría irme unos meses a Nueva Zelanda, pero también podría ir a Argentina a probar suerte como fotógrafo.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

LO QUE SE LEE AHORA
Fabio Cianci (DT), Cristian Pernuzzi, Carlos Anías, Sebastián Cianci, Román Giménez y Juan Segundo Rodríguez durante la presentación del equipo.

Las Más Leídas

Te Puede Interesar