El doctor Damián Verzeñassi y el ingeniero agrónomo Raúl Terrile disertaron en el tercer encuentro de la cátedra promovida por la Asamblea por la Vida, la Salud y el Ambiente, que se realizó en la Unnoba.
Esta semana se llevó a cabo el tercer encuentro de la cátedra libre sobre “Medio ambiente, sociedad y soberanía alimentaria”, con la participación de destacados profesionales de la medicina y la agroecología que brindaron una interesante charla sobre el perverso modelo de producción de alimentos y de una forma de producción de alimentos sustentable para el suelo, el medioambiente y las personas.
El doctor Damián Verzeñassi y el ingeniero agrónomo Raúl Terrile fueron los disertantes del tercer encuentro de la cátedra promovida por la Asamblea por la Vida, la Salud y el Ambiente, que se realizó en la Unnoba. Antes de la charla brindaron una conferencia de prensa a los medios.
“En lo personal y como parte del equipo del Instituto de Salud Socioambiental, poder participar y acompañar una cátedra libre como la que se ha generado en la Unnoba es muy importante. Junto con Raúl vamos a hacer un abordaje que nos permita dialogar acerca de cómo la máxima hipocrática que indica “que la medicina sea tu alimento y que tu alimento sea tu medicina”. En nuestro tiempos esto genera una disyuntiva muy importante porque hemos transformado la producción de los alimentos en producción de mercancía y eso está repercutiendo en la forma de transitar los ciclos vitales de las personas”, indicó Verzeñassi.
“En el mismo tiempo en que transformamos nuestros alimentos en mercancía, hemos transformado nuestros territorios en productores de commodities agroindustriales que cada vez requieren mayores cantidades de veneno. Son territorios que quedan arrasados por un modelo que necesita que haya cada vez menos gente para que no haya posibilidad de resistencia a estos modelos, que están transformando la forma de vivir y por lo tanto de enfermar y de morir”, alertó el doctor.
Tribunal Monsanto
Por otra parte, Verzeñassi comentó su experiencia con el Instituto de Salud Socioambiental, en el Tribunal Internacional Monsanto. “Es un tribunal de los pueblos organizado y convocado por más de mil organizaciones a nivel internacional que se dio cita el año pasado en La Haya, Holanda, donde fuimos convocados como testigos para poder poner a disposición de cinco jueces internacionales la información que habíamos podido construir en base a nuestro trabajo de campo, en los campamentos sanitarios. El trabajo nos ha permitido evidenciar cómo desde que se transformaron los territorios de producción de alimentos en producción de commodities, dependiente de venenos, también hemos transformado las formas de enfermar y morir de las poblaciones hacia perfiles epidemiológicos que no eran frecuentes en nuestra región y preocupan en una mirada a futuro por las próximas generaciones”, indicó sobre su experiencia en el Tribunal.
Respecto a los perfiles epidemiológicos el médico indicó que han “encontrado un incremento en las enfermedades endócrinas, fundamentalmente el hipotiroidismo, que aparece en nuestros relevamientos como la segunda enfermedad crónica más referida por las comunidades. También se advirtió un crecimiento en la incidencia y cantidad de casos de abortos espontáneos y malformaciones congénitas y un crecimiento en las enfermedades oncológicas que coincide, en su pico de despegue, con los diez años de la instalación del modelo de producción de commodities industriales de alimentos”.
Agroecología
Por su parte, el ingeniero agrónomo Raúl Terrile, oriundo de Pergamino y con maestría en agroecología, habló de su experiencia en el municipio de Rosario. “Para mí es un placer que se celebren estas cátedras y que existan estos espacios en un ámbito universitario para desarrollar estos temas y sobre todo que sea en mi ciudad”, dijo el ingeniero agrónomo. “Con nuestro trabajo estamos demostrando que es posible producir sin agroquímicos, pero intentamos ir más allá de eso. Porque la agroecología tiene un componente social, ambiental y económico, ya que también debe ser un modelo rentable para el productor”, agregó.
La propuesta de Terrile es formar sistemas de abastecimientos locales de productos sanos. “Esto quiere decir que se produzcan de manera agroecológica los alimentos que consumimos todos los días. Nos interesa cuidar la salud de la población, cuidar los recursos naturales, cuidar el ambiente y cuidarnos entre nosotros”.
En otro tramo de la conferencia, el ingeniero comentó su experiencia con un proceso de reconversión productiva que viene desarrollando hace varios años a través del programa de Cultura Urbana. “Utilizamos técnicas sencillas, prácticas, que le generan al productor conocimientos para realizar preparados. La técnica se basa en fortalecer la vida de los suelos. Cuanto más biodiversidad y más vida haya en el sistema, existe un control propio que permite que se equilibre, se fortalezca y no tenga tantos ataques de plagas y enfermedades”.
Si bien la agroecología está asociada a las huertas, Terrile explicó que “es aplicable a todo tipo de cultivos y producción” y que han observado que “trae ventajas al productor porque genera un vínculo directo con el consumidor. Para ello estamos alentando cadenas cortas de comercialización y sistemas de abastecimiento locales a partir de lo que cada localidad tiene como cultura alimentaria. Promovemos anillos verdes en cada ciudad que puedan alimentar a la población de ese lugar sin la necesidad de estar importando alimentos de otras regiones del país”.
Transgénicos
Otro de los temas abordados en la conferencia y posteriormente en la cátedra, fueron los alimentos transgénicos. “Los trabajos científicos publicados han demostrado cómo la ingesta crónica de transgénicos genéticamente modificados, trae consecuencias. Uno de ellos realizado con maíz BT donde se ha visto un incremento en el desarrollo de enfermedades endócrinas y tumores en animales alimentados con transgénicos. Al ser comparado este desarrollo con animales que comieron alimentos orgánicos no transgénicos se han encontrado diferencias en los tiempos de crecimiento y la aparición de tumores, que son significativos”, explicó el médico y agregó: “Cuando se lo analiza químicamente, no son lo mismo. En el Maíz BT hay presencia de sustancias como glutaraldehido que no está naturalmente en el maíz. Además la incorporación de determinada química en conjunción con la estructura transgénica incrementa aún la pérdida de propiedades fisicoquímicas en términos nutricionales. Todo ese combo no se ha estudiado antes de ser comercializado y por ejemplo el Tribunal Internacional Monsanto cuando hace su dictamen, dice claramente que haber liberado esos organismos genéticamente modificados al ambiente, sin haber hecho estudios previos de impacto a largo plazo en los ciclos vitales, era elemento suficiente para plantearlo como un delito. Afecta intereses comerciales de quienes no producen transgénicos y sus producciones se ven contaminadas sino también porque generan daño en la salud a corto, mediano y largo plazo”.
Por último explicó que “para poder liberar un producto al mercado tienen que evaluarse cinco eslabones de la cadena alimentaria y tres generaciones en el proceso de daño genético. Los pocos estudios que hay al respecto indican que la concentración a lo largo de la cadena alimentaria se incrementa de manera exponencial. Esto demuestra la irresponsabilidad de quienes liberaron esto al ambiente y la complicidad de quienes siendo autoridades responsables de cuidar la salud de las poblaciones, aceptaron que hoy todos nosotros comamos transgénicos sin haber sido avisados”.