En los últimos 16 años hubo un promedio de 802 juicios laborales registrados en el único Tribunal de Trabajo que funciona en el Departamento Judicial local.
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En los últimos 16 años hubo un promedio de 802 juicios laborales registrados en el único Tribunal de Trabajo que funciona en el Departamento Judicial local.
Pergamino tuvo en los últimos 16 años (período 2001-2016) un promedio de 802 juicios laborales registrados en el único Tribunal de Trabajo que funciona en el Departamento Judicial local. La cifra remite a un estado considerado normal para una población estimada en unas 140 mil personas, si se toman en cuenta los habitantes de nuestra ciudad y los de Colón, la otra localidad que integra el Departamento Judicial Pergamino.
“La cifra en sí no dice mucho”, aseguró una fuente judicial y destacó que “ni siquiera es para medirlas con las de otros departamentos judiciales porque cada zona tiene su idiosincrasia en materia laboral”.
De todos modos, en esa estadística Pergamino está por debajo de Junín y San Nicolás, por ejemplo, ya que el Tribunal juninense atendió en el mismo período 1.206 casos y los dos tribunales nicoleños recibieron 2.482 demandas cada uno. Junín, si se quiere, tiene una organización laboral más parecida a la de Pergamino, pero San Nicolás, a pesar también de ser vecina, posee características totalmente diferentes, con concentraciones masivas en determinadas actividades (siderurgia y puerto, por ejemplo).
Lo que se desprende de las estadísticas a las que tuvo acceso LA OPINION, es que desde 2001 hasta 2016, el año con mayor cantidad de juicios laborales en Pergamino fue 2010, con 1.084 casos, seguido de 2008 con 1.024 y 2009 con 997. Y los de menor cantidad de demandas fueron 2003 y 2004 con 573 y 541 respectivamente. En el resto de los años los casos fluctuaron entre 602 y 842, promediando en los 16 años en 802.
Vale decir que, más allá de la situación económica y laboral que se desarrolle en el país, y de que en la última década y media hubo cimbronazos, se mantiene relativamente estable el nivel de litigiosidad laboral en Pergamino, con picos hacia arriba o hacia abajo pero sin ninguna oscilación que sea demasiado llamativa.
Vale aclarar que el índice de juicios laborales no refiere a nivel de desocupación, sino de los pleitos que no llegan a resolverse entre las partes y llegan a la instancia judicial.
Muchas consultas
Fuentes consultadas por LA OPINION revelaron algunos datos que no aparecen en las estadísticas. Por ejemplo, que en este último tiempo, si bien no se incrementaron los juicios, sí hubo una mayor cantidad de consultas, tanto de parte de los empleados como de los empleadores, por situaciones de precarización laboral. En concreto, ante una situación de reducción horaria y/o de salario por la retracción del nivel de actividad en la empresa o comercio que se trate, se hacen las averiguaciones sobre si es necesario o conveniente hacer un juicio. De acuerdo con los parámetros que se manejen, se avanza o no hacia esa instancia. Pero según se desprende de las estadísticas, la mayoría opta por no llegar al litigio y, por el contrario, trata de acomodarse a la situación por fuera de la instancia judicial.
La realidad laboral en muchos casos es preocupante, pero en la mayoría se trata de no despedir por dos grandes cuestiones: por un lado para no cesantear a una persona que pasaría a ser un desocupado, y por otro por el alto costo que significa la indemnización. Por eso, en la generalidad, se trata de reducir los costos laborales, bajando la carga horaria y consecuentemente el salario, para al menos seguir subsistiendo.
En cuanto al perfil de empleado o empleador que predomina en el ámbito de la Justicia laboral pergaminense, se trata de personas pertenecientes al universo del comercio y de las Pymes, no así de grandes empresas que, cuando se presentan situaciones de despido, generalmente llegan a acuerdos extrajudiciales.
Sin “industria del juicio”
Que Pergamino no tenga una alta tasa de litigiosidad en el fuero laboral indica, además, que a nivel local no aparece la denominada “industria del juicio”, a la que el presidente
Mauricio Macri consideró como uno de los principales factores que frenan la creación de empleo.
El mandatario días pasados dio uno de sus discursos más firmes sobre este tema, en coincidencia con la publicación de nuevos datos sobre el incremento de las demandas laborales e insinuó que los esfuerzos del Gobierno se dirigirán a una reforma del sistema, de manera de morigerar la ola de juicios.
"Algunos dijeron que estaba defendiendo a las empresas, no es así, estoy defendiendo a los trabajadores, que por culpa de estas mafias colapsan los fueros de Justicia Laboral”, indicó el Jefe de Estado.
Agregó que también defiende “a las Pymes, que quieren crecer y no lo hacen por miedo a esa maquinaria perversa de juicios sin razón. Son minorías de vivos que se creen intocables".
En la Argentina existen 509.000 empresas de hasta 50 trabajadores, frente a 19.745 medianas y grandes. Este universo atomizado emplea 96,3% de la fuerza laboral formal.
De acuerdo con un informe reciente difundido por la Unión de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (Uart), las demandas contra las aseguradoras, provenientes de trabajadores de pequeñas empresas creció el 150% en los últimos seis años, a pesar de la caída de los accidentes y los fallecimientos.
Si se analiza la cantidad de reclamos que se originaron en pequeñas compañías, de las 127 mil demandas ingresadas a las aseguradoras en 2016, 39.805 provinieron de ese sector, que en 2010 había presentado 15.634 nuevos juicios.
Desde la entidad indicaron que “la tasa de judicialidad de las pequeñas empresas es un 18% superior al resto de las compañías”. En efecto, sostienen que en los últimos seis años, la tasa de judicialidad creció 150% para las empresas de menor porte y que por cada 10 mil trabajadores cubiertos se originan 156 demandas al año.
En el mismo sexenio, la tasa de accidentes en este segmento de empresas se redujo 6,7% y los fallecimientos cayeron 19,4%, agregaron desde la Uart y remarcaron que “se adiciona el agravante de que en esos seis años el segmento redujo un 10% su participación en la distribución del empleo formal” ya que pasó de representar el 31,4% de los trabajadores en 2010, al 28,1% en el 2016.