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La obra de Ignacio Apolo, que protagonizan Gustavo Bevacqua y Luis Furlano, y dirige Fabrizio Sceglio, brindará una función esta noche en la sala Habemus Theatrum, antes de su presentación en la ciudad de Cali el 3 y 4 de septiembre.
DE LA REDACCION. La puesta "La Pecera", de Ignacio Apolo, estrenada en 2009 y reestrenada este año con el mismo elenco, brindará una función en Pergamino antes de su partida a Cali, ciudad colombiana donde se presentará el 3 y 4 de septiembre en el Espacio T, y donde además los actores llevarán a cabo un Taller de Entrenamiento Actoral.
Esta noche, a las 21:30, en Habemus Theatrum, Pinto 918, Gustavo Bevacqua y Luis Furlano subirán a escena con un texto que desde su estreno ha tenido una significativa llegada al público y una enorme vigencia.
En 2009 Luis Furlano fue distinguido como actor en la Fiesta de la Cultura del Diario LA OPINION y Canal 4 de Pergamino. Este año, Gustavo Bevacqua fue destacado por Actuación Masculina en el FestiBA Lito realizado en San Nicolás.
El recorrido del proyecto no solo ha sido muy rico: además de hacer temporadas en nuestra ciudad, la obra ha sido presentada en Rojas, Capitán Sarmiento y San Nicolás.
En palabras del director:
"''La Pecera'' fue mi primera obra en dirigir, una aventura donde los cuerpos de Gustavo Bevacqua y Luis Furlano dieron vida al texto dramático escrito por Ignacio Apolo.
En principio parece ser una historia simple. A poco de empezar la primera lectura percibimos que lo que parecía ser simple no solo deja de serlo sino que comienza a ser inquietante en la medida que nos transportaba hacia zonas vinculadas a la sexualidad, la perversión, el deseo... Fue en su momento y en esta reposición un trabajo intenso donde los tres comprendimos que deberíamos entregar el alma al proyecto.
En teatro hay un concepto que denominamos cuarta pared. Un muro imaginario que separa al escenario del lugar donde se halla el espectador y que le permite a este apreciar lo que acontece como a través de un cristal transparente. En esta puesta, esa cuarta pared se transforma en el orificio por donde los actores -estudiantes secundarios de una escuela religiosa- se dedican a espiar a su profesora de matemática (la Correa), cuando concurre al baño.
Con los actores trabajamos como si del otro lado nada existiese y como si el espectador fuera un espía, un voyeur que acecha desde la oscuridad, que observa sin ser visto, silenciosamente, tratando de no ser descubierto como quien observa a través del vidrio de una pecera.
Con Gustavo Bevacqua y Luis Furlano transitamos el texto desde lo visceral, desde la entrega y la confianza de conocernos y de haber también transitado caminos similares en el aprendizaje desde la actuación y la dirección.
No veo como director unas puestas de La Pecera donde ellos no se metan en la piel de Leto y Pescado. Después de su estreno en 2009 y en este reestreno nos propusimos una puesta en abismo, sin red. Desde mi trabajo me permito que el texto de Apolo, de por sí cautivante, vaya introduciendo al espectador en temas complejos, potenciándolos con la construcción de una atmósfera donde el trabajo de lo actoral es predominante, donde el cuerpo del actor -con las características propias de su interioridad- es lo que lo materializa en un escenario. Más aún cuando se ponen en juego temas vinculados a la sexualidad y el deseo, que desde siempre han resultado complicados.
Todos los elementos de la puesta en escena se conjugan de tal manera que cada espectador va transitando por las emociones más diversas que depara esa adrenalina de espiar a un otro que siempre hace algo de lo que se ancla en nuestras fantasías.
Es una de las obras que ha quedado en la memoria de aquellos que la vieron en su momento; una escena, una situación, siempre alguien nos ha comentado".
Informes y reservas al 15357537.