viernes 12 de junio de 2026

Jaim Etcheverry, distinguido con el título de “Doctor Honoris Causa”

10 de diciembre de 2014 - 00:00

Fue el pasado viernes, en el marco de la décima colación de grado en la que egresados de la región que cursaron sus estudios en la Universidad Nacional del Noroeste (Unnoba) recibieron su diploma de graduación. El exrector de la Universidad de Buenos Aires (UBA) llamó a “emprender la epopeya de la educación”.

DE LA REDACCION. En el marco del acto de colación de grado realizado el pasado viernes, el doctor Guillermo Jaim Etcheverry recibió el título honorífico de “Doctor Honoris Causa” de la Universidad Nacional del Noroeste de la provincia de Buenos Aires (Unnoba).

En la oportunidad, el rector de la Unnoba, Guillermo Tamarit, resaltó que fue “una fecha muy importante” para la Universidad ya que se desarrollaron “dos cuestiones pero que son una sola”, como el reconocimiento al doctor Jaim Etcheverry y una nueva colación de grado. Y profundizó: “Es una sola porque en cada oportunidad que nos ha tocado otorgar el ‘Doctor Honoris Causa’, este título honorario de nuestra casa, lo hacemos con la idea de inspirar a nuestros graduados con las grandes figuras que han colaborado tan de cerca e intensamente para llevar adelante esta universidad”.

Tamarit destacó que “el doctor Jaim Etcheverry es un impulsor del debate en torno a la educación en nuestro país, un publicista, en el mejor de los sentidos que tiene la palabra, y es el que más ha contribuido en este sentido”.

Además, recordó que en el libro “La tragedia educativa”, el exrector de la UBA “alertaba sobre una cuestión que todavía no terminamos de entender, que refiere a que la educación es un problema que se expresa en las aulas pero no sucede solamente allí y no es solo un problema de la escuela, sino que lo es para toda la sociedad. Y esta profundidad de la cuestión es sobre la que no hemos podido avanzar como para, a partir de ella, poder tomar acciones concretas para resolverla”.

Para la máxima autoridad de la Unnoba, ese texto también plantea “con toda crudeza los modelos sociales, respecto al éxito asociado al lucro, o las modalidades educativas asociadas al show, el reconocimiento de deportistas o de gente del espectáculo, en detrimento de la reflexión, la inteligencia, el estudio, etcétera”.

En su discurso, Tamarit sostuvo la sociedad enfrenta dos temas centrales: “Por un lado, la desigualdad, mucho más que la pobreza, ya que desarrollamos riqueza como nunca antes y tenemos niveles de desigualdad también como nunca antes en la historia de la humanidad; y el otro gran problema es la educación, porque en el desarrollo de los distintos procesos políticos, económicos y sociales, poder participar de la toma de decisiones en cualquiera de estos estamentos requiere crecientes niveles de educación, sin los cuales, directamente no se va a poder participar de la sociedad y mucho menos tomar decisiones. Creo que esto es a lo que apunta, fundamentalmente, el debate en torno a la educación que hace ya mucho tiempo nos propone el doctor Jaim Etcheverry”.

El rector de la Unnoba señaló que el 65 por ciento de los jóvenes que están hoy en el sistema educativo en el mundo van a trabajar, en 20 años, en puestos de trabajo que todavía no existen. “Con lo cual -agregó- si no ponemos rápidamente a nuestra sociedad en un camino en el que le demos la posibilidad recurrente de poder educarse, quedarán una y otra vez al costado del camino”.

Por último, aseguró que “el doctor Jaim Etcheverry expresa la esperanza” y su figura “convoca a la reflexión dado que él mismo es un producto de la educación que tuvo nuestro país y, en ese sentido, es que tenemos que volverlo a ser porque merecemos mejores futuros y construirlos con los mejores valores”.

Y concluyó: “Por todo esto, en nombre de la Universidad Nacional del Noroeste de la provincia de Buenos Aires, tengo el orgullo de entregarle el título de ‘Doctor Honoris Causa’ al doctor Guillermo Jaim Etcheverry”.

 

Epopeya de la educación

Luego de recibir la distinción, Guillermo Jaim Etcheverry analizó la educación actual e hizo hincapié en la pausa y la reflexión como valores que se están perdiendo.

En primer lugar agradeció el homenaje, al que interpretó como “un reconocimiento a una tarea que nos es común, que es la de llevar adelante y promover esta idea fundamental sobre la necesidad que la Argentina tiene de impulsar su educación”.

Etcheverry sostuvo que el país tiene “graves problemas en cuanto a la cantidad de gente educada y en cuanto a la calidad de la educación que esas personas reciben, y creo que eso constituye un desafío, como lo fue el de los fundadores de nuestra nación durante el Siglo XIX. Hoy también tenemos que emprender la epopeya de la educación”.

Jaim Etcheverry se dirigió a los graduados, a quienes les dijo que “les toca vivir un momento muy difícil en la historia de la sociedad occidental, que es un momento de cambio profundo”, y ahondó: “Asistimos a una mutación de lo humano, el ser humano está cambiando de una manera profunda, tal vez, como no sucedía desde la introducción de la imprenta. Estamos aprendiendo a ver el mundo de una manera diferente y eso que nos tiene como protagonistas y testigos, nos invita y los invita a reflexionar sobre su lugar en ese mundo, sobre qué van a hacer frente a este cambio profundo en la manera de relacionarse con la realidad y con los otros”.

Para el médico y exrector de la UBA, este momento “no es de reflexión”, sino que “es una época de experimentación de esa velocidad, de deslizarse sobre la superficie, la experiencia se ha convertido en una trayectoria de sensaciones en la que todo parece igual, prácticamente no queda tiempo para dedicarse al análisis profundo de ninguna cuestión que afecte a lo humano”.

Desde su análisis, la sociedad enfrenta dos retos fundamentales: “El elogio de la facilidad y la negación de la inteligencia”. En tal sentido, sostuvo que hoy en día “valores como la brevedad, la superficialidad, la rapidez, la simpleza se han convertido en absolutos”, cuando “nunca antes lo habían sido”. Y sentenció: “Los valores que desarrollaron nuestra sociedad fueron los de la dificultad para aprender a sobrellevar los problemas, la lentitud para reflexionar y no actuar impulsivamente, y la profundidad para saber adentrarse en un problema. Si se prescinde de esos valores, se van a obtener reacciones banales fácilmente manipulables”.

Para finalizar, recordó las palabras de la escritora mexicana Angeles Mastreta: “La bendita universidad dio para todo. Dio para entender el amor y la barbarie, para una sorpresa tras otra, para descuartizar la fe de un monje y concebir la de un pagano. Dio para crear villanos y para reconstruir héroes y dio, es de esperar que siga dando, gente empeñada en pensar la verdad como una mezcla de verdades, el acuerdo como una consecuencia del respeto, la tolerancia como una virtud, la duda como la más ardua y sensata de las virtudes. Hemos de desear que la vida guarde a tan generosa universidad porque dio para cumplir los sueños que nunca soñamos y para sembrar los que aún no cumplimos”.

Y concluyó: “Espero, haciéndome eco de las palabras de Angeles Mastreta, que Dios y la vida guarden a tan generosa universidad y que siga dando material y estímulo para cumplir los sueños que ustedes nunca soñaron, y para que siembren en ustedes aquellos sueños que aún no cumplieron”.

 

Colación de grado

Luego de las palabras de Tamarit y Etcheverry, se procedió a la entrega del título universitario a los graduados de todas las carreras. Los egresados pertenecen a las localidades de Junín, Pergamino, Chacabuco, General Arenales, Rojas, Bragado, Salto, General Viamonte, Lincoln, Los Toldos, General Pinto, General Villegas, 9 de Julio, Chivilcoy, Bolívar, La Plata, Azul, El Dorado, Mar del Plata, Bigand (Santa Fe), Ascensión, Avellaneda y San Nicolás.

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