Su fallecimiento. A los 77 años, falleció el lunes Eugenio Francisco Giuníppero, un apasionado de los objetos antiguos, fervor que lo llevó con el tiempo a recibirse de Museólogo y a transformar su vivienda en un museo privado, con objetos únicos que expuso en distintos puntos del país y obtuvo el reconocimiento De interés parlamentario por la Cámara de Diputados de la Nación.
Yuri, como se lo conocía cariñosamente, había nacido en Pergamino el 23 de marzo de 1938.
Con sólo siete años de edad, hizo su primera travesura al desarmar el antiguo reloj de su abuela marca El Aguila. Ese fue el principio de una larga travesía que lo llevó hasta su título universitario de Museólogo.
Su padre fue José Giuníppero era un inmigrante italiano que trabajó como herrero.
Su madre, Juana Guillermín, era artista plástica y le permitió a su hijo compartir los pinceles y el óleo. Eugenio pintó su primera obra a los 10 años.
La incesante búsqueda de lo creativo lo llevó a la fotografía, junto a su amigo José Napolitano y con maestros de la talla de Jaime Kessler y José Chavero.
Durante tres años estudió Física en La Plata, hasta que un accidente frustró su carrera. Construíamos cohetes (con Quique Kessler) y competíamos con otros grupos. Ganaba el cohete que llegaba más alto, hasta que uno de ellos me lastimó gravemente el rostro y estuve en un largo y doloroso tratamiento. Eso me hizo abandonar la carrera, contaba a LA OPINION.
Muy extenso sería narrar la cantidad de actividades que abordó este simpático personaje multifacético durante años, la que no está extensa su inclinación por las tablas, actividad que empezó como colaborador técnico, hasta que un día se animó y subió al escenario con la obra El pan de la locura que dirigió Héctor Tealdi.
Tiempo después integró el grupo Los comediantes de antaño. Allí, entre los tules de Talía, en la recordada sala de Constanzo, casi como una película con textos de Chéjov, Eugenio conoció a su eterna compañera Elsa Mimí Castellano.
Su esposa lo acompañó en todas la actividades y, como él lo reconocía, fue la impulsora de muchas de sus cosas. Es muy difícil encontrar una mujer que te aguante tantas rayaduras, comentaba.
Sin dudas, su actividad de museólogo es la más conocida. En 1981 logró construir un museo en su domicilio particular ubicado en Rivadavia 543.
En 1996 Yuri mostró una docena de elementos pertenecientes a su Museo en el programa Siglo 20 Cambalache, que se emitía por Telefe con la conducción de Fernando Bravo.
1997 fue uno de los años más importantes para el Museo Giuníppero-Castellano, ya que fue declarado De interés parlamentario por la Cámara de Diputados de la Nación gracias a una gestión de la entonces legisladora Rosa Tulio. Además, expuso piezas en el Museo del Banco Provincia de Buenos Aires Arturo Jauretche y brindó cursos sobre cómo coleccionar en la Escuela de Bellas Artes.
Al año siguiente expuso cámaras fotográficas en la Catedral de La Plata, especialmente invitado por la Comisión de Cultura de la Fundación Catedral.
Giuníppero también hizo periodismo a través de su programa de radio Impresiones, que se transmitió por LT35 Radio Mon.
Como sabemos que somos atemporales, que un día nos tenemos que ir, no puedo quedarme quieto, voy a quedarme quieto el día que me pongan los cuatro clavos; hasta ese momento voy a hacer todo lo que me gusta, como por ejemplo guardar el tiempo, por eso tengo el museo, por eso tengo el programa de radio, el museo de la palabra. El ser humano no puede perderse, comentaba en una entrevista a LA OPINION.
Eugenio Francisco Giuníppero tuvo un hijo, Alejandro, y un nieto, Matías.
Sus restos fueron inhumados ayer en el Cementerio Municipal.