Se proyectará mañana en salas porteñas el film argentino, ópera prima del joven cineasta Francisco Varone y protagonizado por los actores Rodrigo de la Serna y Ernesto Suárez, que fue rodada en varias localidades, entre ellas Pergamino.
DE LA REDACCION. Fueron seis semanas de rodaje, tres en Buenos Aires y tres viajando en auto por la ruta desde Buenos Aires hasta La Paz (Bolivia). Es casi documental. Fue un rodaje muy intenso, pero precioso, inolvidable, con la excitación de filmar viajando, dos placeres en uno.
Con esas palabras, el actor Rodrigo de la Serna describió ante los medios de comunicación su participación en el filme Camino a La Paz, road-movie desde Buenos Aires hasta Bolivia. La cinta, dirigida por el joven cineasta Francisco Varone, se estrenará mañana en las salas de Buenos Aires.
En la cinta, De la Serna interpreta a un chofer fanático de Vox Dei que debe llevar muy lejos a un pasajero mayor con problemas de salud. Juntos realizan un viaje de más de 3.000 kilómetros, desde Buenos Aires hasta La Paz.
Fue un esfuerzo duro ese despojo, ese camino hacia algo más esencial que va encontrando el personaje de Sebastián, que interpreto, cuando empieza a desprenderse de las cosas pesadas de su vida y a abrir un poco su corazón, que está bastante cerrado por miedo, sobre todo. Y ese viaje nos ayudó a entrar en esa zona cada vez más sutil y más agónica. Atravesar el Altiplano es toda una experiencia. Volví a casa y quedé dos semanas tirado, dijo el actor, en una entrevista con el diario La Nación.
El actor contó además que se siente muy contento por haber conocido a Ernesto Suárez, el otro protagonista de la cinta. Es un actor enorme, una eminencia en Mendoza. Los porteños no lo conocemos porque él decidió no salir de su provincia, y si salió, lo hizo por toda América Latina, fundando escuelas de teatro en Ecuador, en Perú, pasando la gorra por todos los caminos... Y ésta es su primera película, a los 73 años, comentó.
De la Serna es conocido por interpretar al joven Alberto Granado, científico y escritor que compartió un viaje errático con el Che Guevara (en la película Diarios de motocicleta, de 2004, dirigida por Walter Salles, con Gael García Bernal).
Camino a La Paz es una coproducción entre Argentina, Países Bajos, Alemania y Catar. En el reparto también participan las actrices Elisa Carricajo (Jazmín) y Marta Lubos (Elba). La película ya tiene varios reconocimientos, como el Premio Especial del Jurado Bronze Alexander y el galardón a mejor actor revelación por el papel de Suárez en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.
Según los productores, la película fue filmada en 2014 en distintas localidades de Argentina y Bolivia, como Buenos Aires, Pergamino, La Falda, Rosario de la Frontera y La Quiaca, y también en poblaciones de Potosí y La Paz.
La palabra de Varone
Sebastián (Rodrigo de la Serna) está anclado en su pasado. Se viste como su padre, escucha la música de su padre (Vox Dei) y maneja el auto de su padre (un Peugeot). Es una relación no resuelta. Y Jalil, en cierta forma, lo ayuda a superar eso, explicó Varone.
Ambos personajes, luego de conocerse en Buenos Aires, emprenden un viaje hacia La Paz, donde Jalil se encontrará con su hermano, para luego partir hacia La Meca, en Arabia Saudita.
Sebastián, envuelto en un matrimonio en crisis, comienza a trabajar de remisero por un error en la línea telefónica de su nueva casa y, así, conoce a su compañero de travesía, el cual le ofrece una buena suma de dinero para que lo lleve a la capital boliviana.
Yo hice ese viaje con mi novia hace unos años, ya sabiendo que quería hacer esta película. Pero cuando nos fuimos a rodar, lo hicimos sin un reconocimiento de campo. Nos mandamos con el equipo y fuimos parando y filmando donde nos parecía, señaló el realizador. Varone indicó que para el filme necesitaba que todo surgiera de modo espontáneo y que, de esa forma, se encontró con imprevistos, a lo largo del viaje, que le hicieron cambiar un poco lo planeado.
Buscaba un destino que fuera imponente y también un desafío y el camino hacia La Paz reunía las condiciones. Además, quería que el viaje fuera desde la opresión de la ciudad hacia lo vasto de la naturaleza, comentó.
Con la utilización de varias técnicas de filmación, Varone consiguió meterse en el avasallamiento de la vida ciudadana, para, de a poco, ir pasando de los verdes campos pampeanos a la inconmensurabilidad de las montañas del norte argentino que incursionan hacia Bolivia y el Altiplano.
A su vez, la sabiduría de Jalil se apoya en su devoción musulmana, la cual Varone conoce por haber participado de varias ceremonias, pese a no ser de esa religión.
Fui estrictamente riguroso con el tema religioso. Lo conozco y me asesoré con un amigo que es musulmán. De hecho, la escena en la que rezan y luego bailan y cantan es documental, con un grupo en Córdoba que lo realizó como si nosotros no estuviéramos filmando, explicó el director.
Varone reconoció que desde el primer momento, Camino a La Paz se trató de un proyecto ambicioso, para el cual no se puso límites desde lo económico ni desde lo artístico.