Un análisis de la escena artística permite apreciar el rol protagónico que los museos en general han tenido este año, a través de la reconstrucción de obras históricas, elección de autoridades y la reunión en Buenos Aires de especialistas de todo el mundo.
(FUENTE: TELAM) - A diferencia de otros años cuando hubo exposiciones rutilantes que lograron una inusitada audiencia y que han encandilado las redes sociales -casi al borde de las manías-, 2015 dejó en el centro de la escena al museo como espacio vital y actual de la sociedad, efervescente, legitimador y también eje de los debates puertas adentro del arte contemporáneo.
La reconstrucción de obras históricas como La Menesunda de Marta Minujin en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires -ahora el Moderno-, o el huevo que Federico Peralta Ramos destruyó a martillazos, reconstruido en el Malba, el llamado concurso público con un jurado internacional en el Bellas Artes, el principal museo del país y la reapertura en esa misma institución del primer piso fueron algunas de las noticias que dominaron la agenda de los medios.
Fue el mismo museo de Bellas Artes donde se armó el debate -especialmente en redes sociales- por la realización y suspensión del ciclo Bellos Jueves, que si hacía -o no- daño a las obras del patrimonio permanente, entre una multitud de visitantes, raperos a cargo de las visitas guiadas, grupos de percusión y disc jockeys haciendo sonar cumbia electrónica y otros ritmos de moda.
La reapertura de dieciséis salas del primer piso del Museo de Bellas Artes -que estuvieron cerradas casi por dos años- con un guión curatorial que pone en diálogo el arte argentino e internacional del siglo XX, con salas dedicadas a Antonio Berni y al arte argentino de los 90, así como la elección de Andrés Duprat como su director fueron noticias auspiciosas en el mundo de la cultura.
Pero también, Buenos Aires fue sede del Museo Reimaginado, una reunión de 600 profesionales de museos del mundo dispuestos a formar una plataforma para ejemplificar las mejores metodologías, las ideas innovadoras, los enfoques creativos y compartir respuestas exitosas a problemas comunes.
El mundo cambia y los museos deben acompañar estos cambios. Ya no es solo deseable sino necesario recurrir a enfoques innovadores y creativos para fortalecer el compromiso de los distintos públicos y el acceso de las comunidades más variadas. Para alcanzar estos objetivos, el trabajo en red es indispensable, había sido una de las bases de aquel encuentro organizado por la Fundación Typa.
El fenómeno se acrecienta si se piensa que en noviembre pasado, cerca de 900 mil personas participaron de la 12 edición de la Noche de los Museos, de la que participaron 222 espacios culturales de toda la ciudad abiertos de 20:00 a 3:00 de la madrugada con exposiciones, conciertos, teatro, cine, charlas y muchas otras actividades.
Una performance de bailarines andróginos vestidos en catsuits metalizados se apoderó de las salas del Malba, de la mano del joven y prometedor artista Osías Yanov -en el marco de la Bienal de Performance- y demostró que el museo también es el espacio donde mostrar las más recientes tendencias, o las que están en su auge, aunque no correspondan a las denominadas disciplinas tradicionales.
La insoslayable presencia de las redes sociales en el siglo XXI también tuvo su influencia en este año: al menos una docena de museos argentinos -juntos a instituciones de 50 países- participaron del #museumweek 2015, una movida planetaria y virtual que organiza Twitter con la idea de intercambiar imágenes, secretos, recuerdos y anécdotas vividos en los museos, todos bajo el mismo hashtag.
El carácter institucional se refuerza si se piensa en noticias como la aparición de la bella y colorida Guía de museos de Buenos Aires, que funciona tanto como medio para moverse con soltura por la ciudad -para turistas e interesados- como repaso del profuso y variado abanico de museos; o el nombramiento de un Comité Científico Artístico en el Malba, como principal órgano asesor y consultivo de la Dirección Artística.
Por ser fin de año -siempre amigo de los balances- vale la pena mencionar algunos episodios que han aportado su cuota de luminosidad al mundo del arte en 2015, como la exposición Big Bang Data en el Espacio Fundación Telefónica, y una forma artística y poética de reflexionar sobre la datificación, el caudaloso intercambio de datos que rige la comunicación actual.
En esta línea, se puede mencionar a las más de 220 mil personas que participaron de la Primera Bienal de Performance, incluido el workshop brindado por la serbia Marina Abarmovic, inevitablemente sobrevolada por un halo de snobismo, y la visita al país del brillante teórico alemán Boris Groys, con definiciones siempre magnéticas como que la tecnología se vuelve cada vez más religiosa porque ambiciona la eternidad, prolongarse en el futuro.