Un nuevo caso de trata de personas con fines laborales, se conoció en los últimos días a raíz de una denuncia radicada por dos jóvenes paraguayas, una de ellas menor de edad, las cuales habrían sido esclavizadas por un matrimonio de nuestra ciudad, propietario de una fábrica de pastas y panadería, para quienes debían realizar trabajos no solo en el comercio sino también en el domicilio de estos.
El hecho se conoció gracias a que las menores lograron escapar cuando el auto en el que eran trasladadas de la vivienda al comercio, se descompuso, y el hombre las dejó solas para ir en busca de auxilio mecánico.
Según se conoció, las menores tenían muy poca comunicación con sus familiares en Paraguay y las veces que lo hacían eran totalmente controladas por el matrimonio.
Las víctimas del caso eran dos jovencitas de 17 y 19 años, siendo la menor la que llevaba más tiempo viviendo bajo estas condiciones, ya que debía trabajar arduamente sin horas de descanso ni esparcimiento para pagar deudas.
Según trascendió, trabajaban de 8:00 a 12:00 en un comercio del barrio Centenario, luego seguían con los quehaceres domésticos en la casa de los propietarios, ubicada en el barrio 12 de Octubre y a las 17:00 regresaba al local para trabajar hasta el cierre.
A partir de los datos que surgen de la investigación, se supo que la menor proviene de una familia de muy pocos recursos y bajo esas condiciones de vulnerabilidad habría sido traída a Argentina en forma ilegal.
La joven no tenía tiempo para conocer gente ni hacer amigos y tampoco tenía acceso a medios de comunicación para dialogar con la familia. Las conversaciones que tenía con su familia eran controladas por el matrimonio para que les dijeran que llevaban un buen pasar. La otra víctima del hecho denunciado, de 19 años, cuñada de la menor llegó a Argentina para trabajar bajo las mismas condiciones de sometimiento.
En los primeros días de este mes, las jóvenes, quienes ya tenían en mente la idea de escapar de esas condiciones, aprovecharon la oportunidad en que el auto en el que eran trasladadas de la casa al negocio se descompuso. Cuando el hombre las dejó solas para ir en busca de auxilio mecánico, las mujeres escaparon y se dirigieron a la casa de otras mujeres paraguayas, que les dieron refugio y luego las acompañaron a radicar la denuncia en la Comisaría Segunda.
El caso quedó en manos de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 5, a cargo del doctor Nelson Mastorchio, quien ordenó un allanamiento de urgencia en la vivienda de los propietarios del comercio, para corroborar las condiciones irregulares en las que vivían las chicas y en el domicilio hallaron las pertenencias de las chicas.
Hoy en día las jóvenes continúan bajo la protección del Grupo de Rescate de Trata de Personas, compuesto por una abogada y dos psicólogos.