Colaborar porque lo vi en Facebook o Twitter y/o porque me lo mandó mi vecina por mail es hoy algo frecuente en Pergamino, como en todo el mundo.
Son constantes campañas que intentan sumar adherentes, oraciones, donaciones, todo lo que sin las redes sociales antes debía hacerse mediante el boca a boca o directamente puerta a puerta, reduciendo a un mínimo espectro las posibilidades.
Caso testigo
Un caso testigo de esta realidad que planteamos es el merendero Ayúdanos a Crecer, que se encuentra ubicado en Paso 2361 y desde hace siete años colabora con una merienda y apoyo escolar para ayudar a los pequeños de las familias con más necesidades del barrio.
Este espacio fue creciendo sostenidamente en el tiempo pero desde que su accionar está empujado desde las redes sociales lo ha hecho exponencialmente. Así, aquel sueño que llevaron al plano de la realidad Amalia Acevedo y sus hijos en una humilde vivienda de una zona limítrofe entre los barrios Villa San José y Acevedo, se transformó en un centro de encuentro para alrededor de 50 niños que cada tarde ven reforzada la contención afectiva y alimenticia que reciben en sus hogares.
Entre los colaboradores que se sumaron en el camino está Ana Di Santo, que desde hace dos años brinda un apoyo -según cuentan en el merendero- fundamental. Distinto, es otro calificativo que le cabe. Ella está en lo presencial pero se vale de lo virtual. Concretamente Facebook se ha convertido para Ana en el mejor medio para lograr los fines. Es plantear una necesidad en la red para que a los pocos minutos sus contactos le den una respuesta o multipliquen por miles la búsqueda, haciendo que la solución llegue desde los lugares menos pensados o más remotos.
Hoy Ana y su familia son el motor de arranque de cada colecta y su fuerza motiva a los demás para no detener este emprendimiento que lo rodea un barrio de clase trabajadora donde no sobra nada y a pocas cuadras lamentablemente se pueden observar viviendas precarias, algunas de material y otras realizadas a base de madera, chapas oxidadas, nylon y cartón.
Empecé llevando alimentos, como siempre lo hacía con otros merenderos, con la diferencia que en Ayudanos a Crecer pregunte en qué puedo ayudar. La primera vez que fui y, como siempre cuento, estuve como una hora sentada con tres nenes. Cuando me iba me dijeron quedate un ratito más y desde ese momento hasta ahora no dejé de ir, recordó Di Santo en diálogo con LA OPINION.
Su costado solidario lo había canalizado primeramente colaborando a través de una página llamada Compartir dulzura. Algo de pudor y los temores que nunca faltan la hacían optar por el anonimato. El tema es que no decir lo que se está haciendo, que los amigos y conocidos no lo sepan, limitan la ayuda que se pueda conseguir. Y hoy Ana lo sabe: tener miles de contactos en Facebook y una vida social y comercial muy activa es lo que a ella la acerca a las soluciones que busca para el merendero.
Primero me daba vergüenza que sepan quién era, comencé a ir al Hospital, a ayudar recaudando dinero para distintas operaciones o sillas de ruedas para nenes, siempre para nenes y de Pergamino, acá hay demasiado por hacer, puntualizó.
En mi página o Face jamás van a encontrar algo triste o queja, lo mío es mostrar felicidad, unión, muestro desde un kilogramo de mortadela que donan para las meriendas hasta un paseo con los nenes, todo se muestra, jamás dando lástima, siempre pensando que le podemos cambiar un poquito la vida a un nene y acercalo más a la felicidad, refirió.
Y aquí está la otra pata del beneficio que reportan las redes sociales bien usadas: una cotidiana y visible rendición de cuentas a los donantes y a la sociedad. Creo que la gente responde porque está todo claro, todo agradezco, todo pido por Facebook, soy yo en mi estado más puro, nada más que eso. En Ayudanos a Crecer desde 2015 se construyó un Salón de Usos Múltiples (SUM), ya que todo funcionaba en la casa de Amalia Acevedo.
Se hizo de todo para recaudar dinero, milongas, maratón, rifas, cuando faltaba algo se publicaba y ahí aparecía en menos de 24 horas alguien que te quiere tender una mano.
No me asombro de la respuesta de la gente porque todos o casi todos somos iguales, a quién no le gusta ver la risa de un nene, solo hace falta unirnos, hay muchos merenderos en los barrios, hay que ayudar, finalizó diciendo Ana.
Efecto multiplicador
Ayudanos a crecer recibe mucha ayuda esporádica y permanente de Pergamino pero es dable resaltar que de tanto en tanto aparecen donaciones de afuera, de gente que por esta cosa que tiene Facebook de ser amigos de amigos, que hace que todo sea visible para todos. Entre los recuerdos más preciados de Ana está esta historia: Por Face pedí una silla de ruedas para Agustina una nena que la necesitaba. La publicación la vio Augusto Fernández en un gran gesto y donó la totalidad del dinero para comprar la silla de ruedas para nuestra alegría, la alegría de su familia y de la kinesióloga Pamela García Bojanich que trabaja con la pequeña en su recuperación. La solidaridad es infinita y eso es muy reconfortante.
Más recientemente, se dio otra situación muy particular: cuando se presentó La Renga, una familia del Gran Buenos Aires que descubrió por Facebook el merendero y venía al recital, se presentó en el salón un par de horas antes para entregar algunos elementos de suma necesidad que trajeron desde su hogar para donar.
Cambio de vida
Ana es hija, esposa, madre y trabajadora, por lo que su ímpetu debe necesariamente estar acompañado por el de los suyos. De allí que en todo momento de la nota resaltara que la tarea en el merendero también la llevan adelante sus padres, su esposo e hijas: Ellos son importantes y colaboran conmigo en este lindo desafío que desde hace dos años me cambió la vida.
Lunes y jueves
Los lunes y jueves son especiales en el merendero: si bien los chicos asisten como siempre a la tarde, cerca de las 17:00, esos dos días de la semana no se retiran antes de las 21:00 porque además de la tradicional merienda reciben una rica cena que se sirve con la colaboración de negocios, empresas y amigos.
Peña y milangas
Un jueves al mes un grupo de empleados de Monsanto realiza una peña. Esas clásicas cenas de amigos para cortar la semana toma como sede el merendero y allí comparten con los chicos una noche de hamburguesas.
Existe también el Club de la Milanga que consiste en donación de un kilogramo de milanesa o el equivalente a su valor en el mercado. La gran llegada de esta movida permite ofrecerles a los niños una o dos comidas, algo que significa un aporte sustancial.
Independencia
Cuando se trata de un acto solidario, suelen darse dos situaciones: los que prefieren mantener su nombre o empresa en el anonimato y los que buscan que su figura aparezca para atraer más personas a que destinen tiempo y dinero a una causa, o bien por otros fines personales. En el caso de Ayudanos a Crecer, la independencia de cualquier grupo de militancia política es una premisa, para evitar que esta tarea pudiera teñirse de otros intereses o utilizarse este espacio de trabajo social para hacer campaña.
Cercanía con Douglas
El Merendero se encuentra a pocas cuadras del estadio Miguel Morales de Douglas Haig y como no podía ser de otra manera en su gran mayoría simpatizan por el conjunto rojinegro. Además de concurrir a los partidos, realizar campamentos en el campo de deportes, hace un par de meses el capitán del equipo profesional Leandro Gioda visitó a los niños y merendó junto a ellos. La alegría de tomar la leche con el ídolo quedó grabada para siempre en los pequeños.
Cross country solidario en el Parque Municipal
Hoy a las 10:00, en el Parque Municipal General San Martín (pista de atletismo) se llevará a cabo un cross country de 8 kilómetros. El evento será a beneficio del comedor infantil Ayudanos a Crecer e incluirá una prueba integración de 3 kilómetros. Los participantes recibirán kit, remera y medalla. El costo de inscripción para la prueba competitiva es de 200 pesos y para la integración, 120 pesos. La inscripción se puede realizar hoy hasta las 9:00 y los kits se entregarán a partir de las 8:30 en el mismo lugar.