Según la estadística de la Cámara de Alimentarios de Pergamino, el precio de los cortes vacunos en 2015 se incrementó en un 47,5 por ciento. Los carniceros manifestaron que si bien comenzó a retrotraerse el valor de la carne, las bajas no serán significativas y no se volverá al precio que regía en la primera quincena de noviembre.
DE LA REDACCION. Días pasados, LA OPINION, daba cuenta del movimiento de precios de diferentes productos, que incluyen la canasta básica familiar, durante 2015.
Las estadísticas elaboradas por la Cámara de Alimentarios de Pergamino indican que entre los comestibles que mayores incrementos tuvieron el año pasado, se encuentra la carne vacuna, seguida por la aviar que ha tenido un comportamiento inestable, subiendo y bajando sus precios, semanal y mensualmente.
Según la estadística de la entidad, el aumento del precio de la carne vacuna durante 2015 fue de 47,5 por ciento y los meses que más influyeron en este porcentual fueron marzo, con 5,10 por ciento, julio con 4,03, noviembre con 17,57 por ciento y diciembre con 14,59 por ciento, en tanto que el pollo aumentó el año pasado un 58,2 por ciento registrándose una suba del 35,57 por ciento en noviembre.
Los precios variables de las carnes vacunas y aviar han generado un mayor consumo de cerdo, por lo que se advierten varios locales que se dedican exclusivamente a la comercialización de este tipo de carne que, además de ser más económica, presenta variedades e incluso las milanesas de cerdo se han instalado en la dieta de los vecinos.
Con el objetivo de analizar la situación de los precios y del consumo de las carnes en nuestra ciudad, LA OPINION hizo un relevamiento en algunos comercios.
¿Seguirán subiendo?
Los carniceros son poco optimistas al evaluar el movimiento de precios de los cortes vacunos ya que dan cuenta de que los costos no bajarán y no descartan un nuevo aumento de precios para las próximas semanas.
Para calificar las variables de precios de la carne, Miguel Schiariti, un carnicero local, calificó a 2015 como un año desastroso ya que, según sus estadísticas, durante el año el valor de la carne aumentó más del 40 por ciento. Se llegó a pagar 33 pesos el kilo en Liniers cuando lo normal siempre fue 25 pesos. Llamábamos a los proveedores y ni ellos nos podían asegurar el costo de la carne, fueron días de mucha inestabilidad, dijo Miguel y manifestó que, en la actualidad, en el mismo mercado se abona 30 pesos el kilo de ganado en pie.
Lo más llamativo es que del total del aumento de la carne, el mayor incremento se registró entre los últimos días de noviembre y principios de diciembre. En cuestión de 15 días el precio de la carne cambió de manera contundente, afirmó el carnicero.
Entre las justificaciones de los aumentos, los carniceros indican que los proveedores les dicen que hay escasez de ganado. En este sentido un dato oficial informa que este año hay una retracción de la oferta porque están faltando 350.000 terneros que no nacieron el año pasado por las inundaciones.
Si bien parte del problema puede tener su causal en esto, también se habla de especulación con los precios. Me ha pasado en varias oportunidades que arreglo una compra de carne y unas horas antes de concretar la operación, los mismos productores me llamaron diciéndome que no me iban a vender la carne porque en Liniers había subido el precio o porque iban a esperar a ver qué pasaba con los costos. Entiendo que los cambios en los precios de la carne vacuna también pasan por una cuestión de especulación de los productores, aseguró Miguel.
Reina la estabilidad
Mientras durante los últimos dos meses de 2015 los precios no dejaron de subir y acumularon alzas de hasta el 30 por ciento, el comienzo del nuevo año se presentó con una tendencia al sostenimiento de esos valores, incluso en algunas carnicerías hubo una reducción en los precios en determinados cortes.
El primer dato que surge es que la baja no es generalizada, no se muestra en la totalidad de los cortes ni tampoco en todos los negocios.
El carnicero consultado aseguró que una vez que los precios suben es muy raro que bajen significativamente. Es muy poco lo que bajó en los últimos días el valor de los cortes. Nosotros pagamos 60 pesos el kilo de carne y si bien no todos los aumentos son trasladados al mostrador, los producidos en los últimos meses no pudieron ser sorteados por los comerciantes que debieron aplicar un incremento, a tal punto de llegar a cobrar un corte de asado a 150 pesos el kilo.
En consonancia con lo expuesto por el carnicero consultado, Miguel Schiariti, el titular de la Cámara de la Industria de Carnes, sostuvo que habitualmente los costos retroceden en la primera quincena de enero pero no vuelve al precio de noviembre.
No bajó el consumo
Otro de los motivos por los que se estima que los costos de la carne se mantienen, está relacionado con que, a pesar de las subas de precios, el consumo de carne no ha registrado bajas.
Un dato oficial estima que el consumo promedio de proteína animal en la Argentina es de 120 kilos, de los cuales 60 kilos corresponden a carne vacuna, 43 a pollos, 12 de cerdo y el resto se reparte entre pescado y carne ovina.
Al respecto, Miguel, el carnicero entrevistado por LA OPINION afirmó que la gente, a pesar de las subas en los precios, no deja de consumir carne vacuna. Si bien hay otras variantes como el cerdo, o el pollo, el argentino en general, prefiere la carne de vaca. En la semana, los clientes compran pulpa común como chingolito, tortuguita, carne picada, costeletas, pulpa para hacer milanesas y cerca del fin de semana empiezan a pedir el asadito. Comer asado los sábados o los domingos es una tradición argentina que nunca va a erradicarse.
El cerdo comienza a ser incluido en la mesa diaria de los pergaminenses
Históricamente, los argentinos mostraban una marcada preferencia por el consumo de carne vacuna por sobre otras variedades. Sin embargo, debido al aumento de los precios, se observa una tendencia a un mayor consumo de pollo y, especialmente al cerdo.
Si se evalúan las variables de consumo y precios de carne en Argentina se desprende que, a pesar de la preferencia cultural por la bovina, el precio empieza a imponerse en las decisiones de consumo local.
En los últimos dos años se observa un mayor consumo de cerdo en la dieta de los argentinos, donde aún tiene mucho por ganar ya que el consumo per cápita en Argentina continúa siendo sensiblemente inferior a la media mundial.
Si bien la diferencia en cantidades consumida de carne vacuna con relación a las otras carnes sigue siendo abrumadora, la relación comienza a ser mucho más dinámica en favor del pollo, y especialmente del cerdo. Vale en este sentido aclarar que el costo del asado de cerdo no supera los 65 pesos, un 50 por ciento menos que el mismo corte de carne vacuna.
En contacto con Leonardo, un productor y comerciante de cerdo, LA OPINION pudo saber que en los últimos años, la carne de cerdo se ha impuesto entre las comidas de los pergaminenses. Notamos un aumento en el consumo del cerdo, una carne que, considerando las nuevas estrategias de crianza del animal y la buena genética de éste, es muy sana, comentó Leonardo y agregó que, además de los cortes tradicionales de las carnes de cerdo, tal como la costilla o las costeletas, la gente consume mucha milanesa y pide las pulpas como la bola de lomo o el peceto.