lunes 15 de junio de 2026

El Registro de Menores Extraviados brindó talleres en nuestra ciudad

23 de octubre de 2014 - 00:00

La actividad, enmarcada en la Marcha por los Derechos del Niño que se realizará el próximo mes, se desarrolló en dos establecimientos educativos. “Juschicos” es un organismo que permite contar con la información centralizada sobre la situación de los niños, niñas y adolescentes extraviados, sustraídos o abandonados en todo el país.

DE LA REDACCION. Ayer arribaron a nuestra ciudad los integrantes del Registro Nacional de Información de Personas Extraviadas, un ámbito que se creó en 2003 por Ley Nº 25.746 y funciona en la órbita de la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos.

En el marco de las actividades que anteceden a la Marcha por los Derechos del Niño, es que ayer un grupo de trabajadores de este registro, comúnmente conocido como “Juschicos”, ofreció un taller en la escuela Agrotécnica, mientras que hoy la actividad se desarrollará, de 9:00 a 11:00, entre los estudiantes del Instituto Comercial Rancagua.

 

“Juschicos”

Luego del taller que ofrecieran en un establecimiento educativo de nuestra ciudad, los integrantes del Registro, brindaron información acerca de la actividad que realizan en el marco de la aplicación de diversos programas.

En contacto con LA OPINION, José Luis Chuquiruna Santillán, Camila Ingegniere, Gabriel Zeballos y Paula Mazzoni, informaron que este organismo permite contar con la información centralizada sobre la situación de los niños, niñas y adolescentes extraviados, sustraídos o abandonados en todo el país. Asimismo pone en marcha los mecanismos del Estado para lograr la aparición de los chicos que faltan de su hogar.

 

Base de datos

En líneas generales José Luis Chuquiruna explicó que el Registro Nacional de Personas Menores Extraviadas recibe a nivel nacional las denuncias de menores extraviados y elabora una base de datos en este sentido. 

Manifestando que existe un cambio de paradigma en el abordaje de los “extravíos”, el referente del Registro informó que “los niños se van por ciertas situaciones que se descubren a nivel familiar. En la mayoría de los casos, los niños y adolescentes deciden fugarse de sus viviendas por una situación de maltrato físico o psicológico”.

 

Articulación

Interrogado sobre cómo se actúa ante el hallazgo  del niño o adolescente que se encontraba extraviado, Chuquiruna contó que “una vez que se localiza el nene, nosotros tratamos de articular con organismos provinciales, municipales, ONG, asociaciones que hayan tenido contacto directo con ese niño. Es fundamental alcanzar una eficiente articulación entre diferentes instituciones para unificar criterios en el tratamiento de cada caso”.

 

Mayor visibilización

Los resultados de las estadísticas que se realizan en el Registro son contundentes: el 80 por ciento de los adolescentes de entre 12 y 17 años deciden fugarse por voluntad propia de sus hogares por una causa que es la que prima: situaciones violentas en el seno intrafamiliar.

De acuerdo con lo informado por Camila Ingegniere, “desde noviembre de 2003, momento en que se dio la apertura del Registro hasta diciembre de 2013 se registran 29.500 denuncias. Mientras que en 2013 entraron más de 5.500 denuncias. El dato es que el número de denuncias que recibe el Registro es siempre progresivo”.

Según los miembros del Registro, este número se acrecienta debido a la mayor visibilización de este espacio entre los ciudadanos que hacen efectiva su denuncia. “La denuncia de la fuga de un menor puede ser realizada por cualquier persona que conozca mínimamente a ese menor. Tenemos una línea 142 gratuita para todos aquellos que quieran denunciar”, aclaró Ingegniere, al tiempo que aclaró “hay un mal concepto de que la denuncia debe realizarse después de las 24 horas de la fuga o el extravío del menor. La denuncia debe hacerse cuanto antes”.

 

Confianza

El contacto con los adolescentes, a través del establecimiento educativo al que asisten, es fundamental ya que desde “Juschicos” se les ofrecen múltiples herramientas para que los jóvenes no lleguen a tomar la decisión de irse de sus casas. “Establecemos contacto con los menores para que los chicos no tomen una decisión tan extrema sino que puedan comunicarse con nosotros, estrechar lazos con adultos de su confianza. Y en este sentido es necesario también un cambio de paradigma ya que en muchos casos en que los niños confiesan a un adulto su problema, son los adultos los que llaman directamente a sus progenitores, no considerando la situación del niño que necesita ser escuchado”, explicó Gabriel Zeballos, y afirmó que los adultos “debemos cambiar ciertas estructuras de pensamientos y actitudes para contener a ese chico cuyos derechos están siendo vulnerados”.

Cambio cultural

Según lo señalado por los referentes del Registro, estamos en una época de cambio, de transición cultural en que el menor es considerado como un sujeto de derecho, que merece ser escuchado y atendido como tal. “Parece fácil hacer alusión a esto de priorizar al niño pero advierte dificultades ya que los adultos conviven con otro esquema de pensamiento y de acción, hábitos que fueron instalados bajo la creencia de que el castigo físico es una forma de ‘organizar’ la obediencia de los chicos”, sostuvo Chuquiruna.

Por último, y haciendo alusión a los diferentes modelos de familia que existen en la actualidad, Gabriel Zeballos añadió: “En nuestros días chocan el modelo de familia tradicional con nuevos modelos familiares que se están afianzando en la sociedad por eso nuestro consejo es que prevalezca el diálogo entre los padres y sus hijos, estableciendo una relación de confianza para que los mayores sepamos qué es lo que les pasa a los niños y adolescentes”.

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