La seguridad vial se ha convertido en uno de los principales desafíos de las ciudades y en Pergamino, la Subsecretaría de Inspección General y Tránsito viene desarrollando una política sostenida que busca mejorar la convivencia en la vía pública, reducir situaciones de riesgo y promover conductas responsables entre conductores, motociclistas y peatones. Al frente de esa tarea se encuentra Marcos Turrini, quien sostiene que cualquier transformación profunda en materia vial debe apoyarse sobre tres pilares fundamentales: educación, prevención y control.
“Muchas veces se piensa que la seguridad vial depende únicamente de realizar los operativos o aplicar multas, pero la realidad es mucho más compleja. Nosotros entendemos que los controles son importantes, pero también sabemos que los cambios duraderos se logran cuando existe educación, conciencia y compromiso por parte de toda la comunidad”, expresó el funcionario.
Según explicó, una de las premisas centrales de la gestión consiste en mantener una presencia permanente en la calle para conocer de primera mano las problemáticas que afectan la circulación cotidiana. “La realidad del tránsito no se analiza únicamente desde una oficina. Se conoce recorriendo los barrios, hablando con los vecinos, observando cómo circulan los vehículos, atendiendo reclamos y resolviendo situaciones concretas. Nuestro equipo está todos los días en la calle porque creemos que las mejores decisiones nacen del contacto directo con la realidad”, afirmó.
Para Turrini, la educación vial es una herramienta indispensable para construir una ciudad más segura. Sin embargo, remarca que educar va mucho más allá de las tradicionales charlas en escuelas o instituciones.
“Por supuesto que trabajamos con establecimientos educativos y desarrollamos actividades de concientización, pero la educación vial también ocurre todos los días en la vía pública. Cuando un inspector explica dónde se puede estacionar, cuando orienta a un motociclista sobre el uso correcto de los espacios habilitados o cuando informa sobre una norma de circulación, también está educando”, señaló.
Infracciones diarias
En este sentido, indicó que muchas de las infracciones detectadas diariamente tienen origen en hábitos incorrectos incorporados durante años o en el desconocimiento de determinadas disposiciones vigentes. “Nos encontramos con personas que poseen licencia de conducir pero desconocen aspectos básicos de la normativa. Por eso creemos que la educación debe ser permanente. No alcanza con aprender las reglas al momento de obtener el carnet; es necesario reforzar constantemente esos conocimientos para generar una verdadera cultura vial”, sostuvo.
El subsecretario destacó además que la prevención constituye otro de los ejes fundamentales de la política de tránsito que se desarrolla en Pergamino. “Prevenir significa actuar antes de que ocurra el problema. Implica identificar situaciones de riesgo, analizar comportamientos, mejorar la señalización, ordenar la circulación y generar condiciones para que las personas puedan desplazarse de manera más segura”, explicó. Ese trabajo preventivo se complementa con una fuerte presencia territorial que permite detectar necesidades específicas en distintos sectores de la ciudad.
“Pergamino es una ciudad dinámica, con un parque automotor importante y con miles de vecinos que se movilizan diariamente. Por eso debemos estar atentos a los cambios que se producen en la circulación y adaptar permanentemente nuestras acciones para dar respuestas eficientes”, indicó.
Avances permanentes
Uno de los avances más importantes observados en los últimos años está vinculado al uso del casco por parte de los motociclistas. “Hoy vemos claramente una mayor utilización del casco en comparación con años anteriores. Esto no es casualidad. Es el resultado de campañas de concientización, controles permanentes y del trabajo conjunto con distintos sectores de la comunidad que comprendieron la importancia de proteger la vida de quienes circulan en moto”, afirmó Turrini.
El funcionario recordó que el casco constituye el principal elemento de seguridad para los motociclistas y que su uso adecuado puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte ante un siniestro vial.
“Cada conductor que utiliza casco está tomando una decisión responsable. No se trata de cumplir una exigencia legal; se trata de proteger su integridad física y la de su familia. Por eso insistimos permanentemente en este aspecto”, remarcó.
Otro de los cambios que destacan desde el área está relacionado con el ordenamiento del estacionamiento de motocicletas. “Durante mucho tiempo fue común encontrar motos estacionadas sobre las veredas, generando obstáculos para peatones, personas mayores o vecinos con movilidad reducida. A través del diálogo, la información y los controles logramos avanzar hacia una utilización más adecuada de los espacios públicos”, señaló.
Un trabajo en conjunto
En paralelo, el Municipio viene desarrollando un trabajo conjunto entre distintas áreas para ampliar y mejorar los sectores destinados específicamente al estacionamiento de motos. “Junto con el área de Señalización Vial hemos avanzado en la demarcación de espacios exclusivos para motocicletas en distintos puntos de la ciudad. Esto permite ordenar mejor la circulación, optimizar el uso del espacio urbano y brindar alternativas concretas a los usuarios”, explicó.
Turrini consideró que estos avances son una muestra de la importancia que tiene el trabajo articulado dentro del Estado municipal. “Las soluciones más efectivas surgen cuando las distintas áreas trabajan coordinadamente. La seguridad vial no depende de un único sector, sino de una tarea conjunta que involucra planificación, infraestructura, señalización, educación y control”, afirmó.
Precisamente, el control constituye el tercer pilar sobre el que se apoya la estrategia impulsada por la Subsecretaría. Durante los últimos años se llevaron adelante numerosos operativos destinados a verificar documentación, condiciones de seguridad de los vehículos y cumplimiento de las normas de circulación.
“Hemos retenido motocicletas que no cumplían con los requisitos mínimos establecidos por la normativa. Pero tan importante como las retenciones es el proceso de regularización que se genera posteriormente. Hoy vemos más motos circulando con espejos retrovisores, sistemas de iluminación adecuados, documentación al día y los elementos de seguridad correspondientes”, destacó.
Según explicó, el objetivo de los controles no es sancionar por sancionar, sino promover cambios positivos en las conductas de los ciudadanos. “Nuestra finalidad no es recaudar ni castigar. Lo que buscamos es prevenir accidentes y generar hábitos responsables. Cuando una persona regulariza su situación y comienza a circular de manera segura, estamos cumpliendo el objetivo que nos planteamos”, expresó.
Finalmente, Turrini destacó que la construcción de una movilidad más segura requiere continuidad y compromiso colectivo.