Con sus jóvenes 85 años, es uno de los máximos referentes de la literatura lugareña. Autor de unos 15 libros y poseedor de varios premios locales, regionales y nacionales, continúa escribiendo y volcando su pasión por las letras a través de la docencia.
DE LA REDACCION. Don Angel Lapolla integra los grupos literarios Hojarasca y Cepi. Este último organiza un certamen literario que lleva su nombre. Me llena de orgullo ver mi nombre en un certamen literario. En Cepi encontré buenos amigos por eso sigo con este grupo, expresó en diálogo con LA OPINION.
Don Lapolla recordó que comenzó a escribir poesía infantil cuando el Diario LA OPINION lanzó un certamen literario. Yo quería participar en los dos, en la infantil y en la clásica para adultos, contó.
En aquellos tiempos no había muchos poetas que escribieran para los niños y al ver lo que se escribía me parecía que yo podía intervenir junto con ellos, que lo mío podía tener valor para concursar. El concurso literario lo empezó Quique Kessler y lo siguió Lorenzo Pío Caldentey, que fue un poeta pergaminense y tenía una redacción muy linda y un conocimiento muy amplio sobre versificación. Era lindo conversar con él porque siempre se aprendía algo.
- ¿Le resulta más fácil escribir para los niños?
- El que tiene aptitudes para algo puede hacer lo que quiera dentro de esa rama. Por ejemplo si usted escribe en música para Típica también lo va a poder hacer para Fox trot. Acá lo teníamos a Tito Comité con más de 700 piezas de todo tipo. Lógicamente tiene que gustarle. Escribí mucho para niños porque tuve una infancia muy feliz. Se lo debo a mi madre Delia Sgheiz, porque en aquellos años la mamá no salía como ahora, vivía adentro de la casa para los hijos y el esposo. Mi mamá nos contaba cuentos y nos recitaba poesías y como era tan jovencita disfrutaba junto con nosotros. No tenía veinte años y ya tenía tres hijos. La poesía y los cuentos que ella nos leía no son para los niños de hoy porque eran para acongojar. Entonces yo empecé a escribir una poesía para los niños de hoy. Intervine en el certamen con una poesía que se llama Lauchín el travieso y saqué el primer premio de LA OPINION. Así que ya me entusiasmé y seguí concursando y obtuve muchos premios.
Don Lapolla recuerda que por aquellos tiempos de sus comienzos con la poesía existía un grupo de destacados poetas que encabezaban Lorenzo Pío Caldentey, Alejandro González Gattone, Edna Pozzi y Cora Zamora de Palermo, entre otros. Me llevaban 10 años de ventaja. Eran siete u ocho que estaban en Pergamino y quedaron como los clásicos, los mejores. Yo no quería ser mejor que ellos, pero tampoco un pobrecito y empecé a estudiar un poco de versificación y gramática en mi casa porque no había talleres literarios en esa época, refirió.
Cuando yo tenía 17 años, Salvador Lapolla, un tío mío que tenía un taller de pintura y escultura, me dijo que venía un hombre de Rosario que conocía mucho de poesía, para que yo aprendiera con él. Le dije que sí. Cuando le presenté mi poesía, este hombre me dijo que yo tenía la chispa, pero que tenía que estudiar versificación. En aquel tiempo no se escribía prosa poética, sino poesía. Hay mucha diferencia. Primero está la prosa, después la prosa poética y después la poesía. Prosa es el escrito común, para que sea poética hay que emplear palabras poéticas, hay que embellecerla a la prosa; después está la poesía que se convierte en tal porque todo lo que sea medido es poesía. Desde hace unos años ha salido el haiku, una poesía muy corta de 17 sílabas. Siempre discuto con algunos profesores de literatura de algunos talleres porque ellos dicen que es la poesía más difícil y yo les digo que es la más fácil para quien escribe poesías.
- ¿Cuáles son sus referentes en la poesía?
- De Pergamino Leonardo Rodríguez con quien he charlado mucho los últimos años, exclusivamente de teatro, de poesía, de autores. Era un hombre que sabía mucho. También me llevaba 10 años de estudio. También Ricardo Piraccini, un gran amigo mío de muchos años, de quien siempre algo aprendí. Formamos Hojarasca (grupo literario) que el año que viene cumplirá 40 años de trayectoria.
Don Lapolla también cita con admiración a Almafuerte (Pedro Bonifacio Palacios) Belisario Roldán, Julia Prilutzky Farny, y varios poetas de tango como Homero Manzi, Homero Expósito, Discépolo y Cadícamo, entre otros.
- ¿Con sus jóvenes 85 años sigue escribiendo?
- Sigo escribiendo y sigo regalando libros. Me hacen un homenaje y voy a regalar libros. Siempre he editado, pero nunca he vendido un libro. Los regalo. La satisfacción mía es darle a un amigo un libro. Voy a regalar ejemplares de mi libro Crepúsculo otoñal, donde creo está la mejor poesía que tengo. Y para infantil voy a regalar el último que hice que se refiere a parte de la historia de los tres viajes de Cristóbal Colón. También tengo Los tres reinos de la naturaleza y otro del cuerpo humano para chicos de 4º ó 5º grado. Llevo la docencia adentro, me gusta enseñar. Escribí hace mucho tiempo un pensamiento que dice así: Lo que se aprende y se guarda sin que se vuelva a enseñar, es semillita en el viento perdida sin germinar.