Reinstalada en su ciudad natal desde hace más de cuatro años, la actriz debuta hoy con la comedia de enredos No saludarán en el atrio, a las 20:30 en la sala Merello, Echevarría 720. Con esta obra la gente la va a pasar muy bien porque es muy divertida, con mucha locura, sostuvo en diálogo con LA OPINION.
DE LA REDACCION. Mencionar a Verónica Ruano es recordar la trascendental novela ambientada en el Siglo XIX Más allá del horizonte (Canal 9), protagonizada por Grecia Colmenares y Osvaldo Laport. Pero también su talento y belleza la mantuvieron en los primeros planos de la televisión argentina con coprotagónicos y participaciones en Ricos y famosos, Herederos del poder, Por siempre mujercitas, Dulce Ana y Montaña rusa, entre muchas otras tiras que se emitían por el viejo Canal 9.
Muy joven todavía y en la cúspide de su carrera, decidió volver a su ciudad natal a fines de 2010 a la que, sin embargo, siempre estuvo vinculada a través de talleres dirigidos a niños, adolescentes y adultos.
Mi vida cambió abruptamente en lo personal y tomé la decisión de mudarme a Pergamino. Estoy viviendo acá, lo que no quiere decir que haya perdido mi vida en Buenos Aires. Allí tengo mis contactos y amistades, explicó Ruano en diálogo exclusivo con LA OPINION.
Ahora fue tentada para participar de No saludarán en el atrio, comedia de enredos que se estrena esta noche, a las 20:30, en Merello, espacio cultural, Echevarría 720, y que comparte junto a los actores Oscar Isa, Bernardo Fiore y Fabián Vecino.
- ¿Es tu primera actuación después de tu regreso a Pergamino? ¿Por qué aceptaste la propuesta de Mauricio Pitrelli?
- Sí, es el debut en Pergamino. Nos conocíamos con Maury y me convocó y pensó este personaje para mí. El personaje me encantó, pero como iba a ser lo primero en mi regreso a Pergamino, le pedí tiempo para pensarlo. Es una comedia y por lo tanto tiene muchos riesgos. El drama, la tragedia tiene mucha prensa, no para lo popular sino dentro del medio de los actores. Nosotros miramos mucho a los compañeros, somos muy críticos entre nosotros. Pero la verdad es que tenía ganas de trabajar para el público, más allá de la crítica que uno pueda tener y estos prejuicios que tenemos los actores de que tenemos que hacer algo serio, un Shakespeare, un Chéjov, que me encantan y los quiero hacer, pero hace mucho tiempo que me gusta divertir y entretener a la gente.
Esta obra va a tener algo que es perfecto para mí. Es el domingo, a las 20:30, una hora en que la gente empieza a deprimirse, no sabe qué hacer. Así que con esta obra la gente la va a pasar muy bien porque es muy divertida, con mucha locura, pero que también representa una familia disfuncional de la que creo que todos tenemos una parte, pero que encaja de todos modos y con su disfuncionalidad sigue funcionando. Ahí es en donde nos vamos a ver reflejados nosotros. La obra transcurre en Buenos Aires, pero es de gente de Pergamino. El autor la pensó así.
- Tenías una carrera importante en Buenos Aires con protagónicos y coprotagónicos en trascendentes tiras televisivas, actuaciones en teatro y participaciones en cine, ¿por qué decidiste volver a tu tierra natal?
- Cuando me fui fue difícil. Tenía una personalidad muy distinta a lo que a veces se ve. Sigo teniendo esa parte tímida pero después empecé a destapar un montón de cosas que lógicamente me ayudó en la actuación y empecé a descubrir otras cosas que me di cuenta que ya no podía revertir.
En Buenos Aires, como todos, caminé mucho. Pateé muchos pasillos de televisión. Eran épocas distintas, el trabajo estaba más multiplicado con respecto a la gente que te recibía en los diferentes lugares. Ahora está todo muy unificado y eso para una empresa tiene sus ventajas porque centraliza, pero para el actor/actriz es una desventaja. Cuando se distribuye el poder de selección de gente se dan más oportunidades, de hecho me manejé sin representantes, cosa muy difícil de hacer, porque los representantes no te quieren cuando sos nueva o porque te tienen ahí en una lista olvidada. Yo visitaba y llevaba mi currículum hasta que un día, después de tanto caminar, me llegó la oportunidad de hacer un casting multitudinario para Televisa Argentina que tuve la suerte de quedar con grandes actores como Darío Grandineti y Susú Pecoraro, actores que para mí eran monstruos. A partir de ahí doy el salto, pero por supuesto me formé y me sigo formando.
- ¿Cuáles son los trabajos que como actriz te hicieron sentir más plena y cuáles los que te dieron más popularidad?
- La verdad es que nunca me siento conforme. Me gusta mucho este personaje que interpreto en esta obra. Me entusiasmo con lo último. En teatro hice un texto de Shakespeare que me encantó, La violación de Lucrecia, que es un monólogo basado en un poema épico. Era un desafío muy grande porque era un espectáculo de más de una hora. Lo hice en Pergamino hace varios años. Yo sentí que estuvo muy bien logrado.
Recuerdo también un personaje que hacía en Montaña rusa que se llamaba Mónica, que iba dirigido al adolescente. Los chicos me gritaban Mónica por la calle y no fue un personaje que estuvo toda la novela, pero pegó y gustó.
Más allá del horizonte fue trascendente para el público y también para mí. Fue una novela muy larga que salió un año después de que la filmamos, que no es bueno para quien trabaja y vive de esto, porque tenés la imagen en la calle pero no estás cobrando ningún sueldo. Es difícil aguantar todo un año hasta que te empiezan a llamar porque te vieron. En la novela empecé haciendo un personaje pequeño y en la segunda etapa hice de mi propia hija. Fue una novela con un elenco de lujo y mucha producción compartida con Italia donde también se emitió.
- En esta nueva etapa en Pergamino te volcaste a la docencia.
- Está todo muy fragmentado. Empecé a dar clases hace cinco años de manera extracurricular, pero después quise ingresar al sistema, ahora que se está ampliando la educación teatral dentro de las instituciones. Así que ahí empecé toda una tarea de dar clases dentro de primaria y secundaria, e ir probando cómo es esto de dar clases dentro de las escuelas. Así comprobé que hay ciertas diferencias importantes, pero me dio mucho training y me ayudó para ver la profesión desde otro lugar.
Me gusta mucho dar herramientas para la actuación, aún para el que solo quiera pasarla bien y divertirse. Actualmente estoy dando un taller en Merello y unas pocas horas en secundaria porque todavía tengo que normalizar la situación.
Una comedia de enredos
La divertida comedia de enredos No saludarán en el atrio será estrenada hoy, a las 20:30, en Merello, espacio cultural, Echevarría 720. La obra se mantendrá en cartel los siguientes cuatro domingos.
Las entradas anticipadas se pueden adquirir en la boletería del teatro de lunes a viernes, de 17:00 a 20:30, y los domingos desde las 18:00. Informes: (02477) 418832.
Además de Verónica Ruano, actúan Oscar Isa, Bernardo Fiore y Fabián Vecino, bajo la dirección de Mauricio Pitrelli.
Sinopsis: Cuenta la historia de una madre que quiere divorciarse, un hijo que desea casarse, un padre que no está de acuerdo con ninguno de los dos y un novio que está intentando encontrar su verdadera felicidad. Una comedia con mucho humor, donde no hay desnudos pero los personajes se desnudan, sin sexo explícito pero todos hablan de sexo, no hay pasiones desbordantes, pero todos viven desbordados. Lo que sí hay es un casamiento, pero sin fiesta.