Nuestra Señora de las Nubes, obra del dramaturgo argentino Arístides Vargas, protagonizada por Marta Lere y José Neme Carenzo, con dirección general y puesta en escena de Facundo Cruz, ofrecerá esta noche, a las 21:00, otra función en la sala de Habemus Theatrum, Pinto 918.
El cineasta y director Fabián Díaz escribió sobre la obra el siguiente comentario: El embrujo parece supeditado a la inmersión que están dispuestos a hacer quienes crean las formas para llevarlo a cabo. Un espectador debería concebirse como el centro de un experimento chamánico: la vasija donde se vierten las hierbas venosas de la historia a narrar. El tubo de ensayo no es la obra en sí, sino la respiración cortada del otro. Creo que para lograrlo el camino a recorrer nunca es corto, sino uno asfaltado por el conocimiento y la compenetración en el oficio del brujo. Eso pasa con esta versión de Nuestra Señora de las Nubes, dirigida por Facundo Cruz. Porque es un artefacto empapado de una visión colmada por la pureza del teatro, por sus rituales, por sus múltiples lenguajes. Nace de un texto que en su esquema no funciona como pretexto, pero en el que Facundo encontró -como hombre de teatro que es, que respira en sus proyectos el aire compuesto por la palabra, la luz, el espacio, el artificio y el tiempo- una variación de la fórmula, un ingrediente que vuelve al texto escrito un brebaje de iniciación. Seguramente esta variación no es la única, pero la forma encontrada deja en el paladar sensaciones múltiples. Y al fin y al cabo de eso se trata.
En las culturas antiguas la máscara era utilizada en el ritual para exponer el adentro, los innumerables adentro; entonces no deviene en una solución decorativa sino dramática. Ver una máscara es ver el agujero de un drama para espiar a través de él. Entonces en esta Nuestra Señora de las Nubes espiamos los retazos de varias vidas, llevados por una barca de tiempo cuyo artificio se olvida porque la pócima caló hondo: a veces arde en el estómago, pero también nos lleva sin esfuerzo al centro del artificio, hasta que éste desaparece. O sea: se transforma en teatro. De los más puros.
Sinopsis
La obra abraza el exilio como solo Arístides Vargas puede describir, desde su propia existencia y con la contundencia de su historia.
Es una bellísima y contundente metáfora de lo que significa el exilio, sacude de la invisibilidad aquello que se ha vivido y padecido en silencio. ¿Desde qué lugar hablar del exilio?... ¿cómo transformar una circunstancia personal, en una gran interpelación social y colectiva? ¿Podemos recordar junto a los que se fueron? ¿Qué tendrán para decirnos? Ahí están Bruna y Oscar para provocar una desmesurada y provocativa mirada sobre el destierro y la memoria. Ahí están invitándonos a un viaje cargado de poesía, humor y melancolía.
Reservas a los teléfonos 414324 ó 15356770.