El sacerdote, nacido en Pergamino, fue un hombre muy activo y generoso, y llegó a convertirse en un compositor sumamente prolífico que abarcó el campo de la música coral: (misas, salmos, magnificat, motetes, requiems, etcétera). En octubre y noviembre de este año, fecha de su nacimiento y fallecimiento respectivamente, se buscará revalorizar su obra musical.
DE LA REDACCION. Este año se cumple el trigésimo aniversario del fallecimiento del padre Angel Victorino Colabella, y con motivo de este aniversario se buscará revalorizar su obra musical para que vuelva a ser estudiada, ejecutada y oída en el ámbito de las ciudades de La Plata, Chascomús y Magdalena.
Como parte de este homenaje se prevé que para octubre a noviembre, fecha de su nacimiento y fallecimiento respectivamente del prolífico compositor, se lleven a cabo conciertos ejecutando algunas de sus obras.
Según la profesora Gomila, uno de los inconvenientes para rescatar las obras del padre Colabella es que el sacerdote regalaba las partituras originales como muestra de cariño y afecto a amigos y conocidos: Una costumbre que tenía era dedicar las obras a la gente. Es probable que muchos manuscritos estén en manos de otras personas. De este modo, está abierta la convocatoria a personas que posean algunas de sus obras a acercarlas.
Sobre Colabella
Angel Victorino Colabella nació el 2 de octubre de 1911 en Pergamino, provincia de Buenos Aires, donde inicia su formación musical bajo la dirección de los maestros Fedriani y Beltrán.
El 15 de marzo de 1922 ingresa al Seminario Mayor San José de la ciudad de La Plata y paralelamente estudia piano y órgano, dirigido por monseñor Rafael Trotta y por monseñor Enrique Rau en polifonía, canto coral y dirección coral.
Estudia canto Gregoriano con el canónigo Ramón Elgart. Se ordena sacerdote el 19 de diciembre de 1936 y, por iniciativa del padre Agustín Elizalde, se va a desempeñar a partir de ese momento como Vicario Cooperador de la Parroquia Santa Juana de Arco de Ciudadela, provincia de Buenos Aires. También le encomienda la atención del Hogar San José de Ancianos, la Capilla San Antonio y la Capilla de Santo Cristo de José Ingenieros.
Al cumplirse treinta años de su fallecimiento, se realizará una revalorización de la obra musical del padre Angel Victorino Colabella.
El sacerdote no solo compuso música religiosa sino piezas para ópera, ballet y para los géneros folklórico y académico. También con sus obras homenajeó a ilustres personalidades. A su vez, fue un avanzado de su época con los conciertos que organizó en la catedral platense ejecutando con músicos de diversos credos.
Reliquias musicales perdidas
Cabe señalar, que la iniciativa de este proyecto nació a partir de la trágica inundación que castigó a la ciudad platense en 2013; cuando la furia del agua estropeó, en este caso, no solo los instrumentos y los muebles de la casa de la profesora sino también numerosas partituras originales de Colabella que Gomila guardaba como reliquias musicales. Ante esta pérdida dolorosa e irreparable, surgió un interrogante: ¿Cuántas obras del compositor y organista existirán? Esta inquietud se incrementó cuando un estudiante de música se comunicó con la profesora para solicitarle información sobre la obra del sacerdote para poder realizar un trabajo final sobre este tema. Así se iniciaba una larga y sorprendente aventura y con ella la primera etapa: la recopilación de sus más de cien composiciones musicales, la búsqueda de los tesoros de este gran artista al que la ciudad de La Plata le debe mucho.
Las composiciones
El legado más grande de Colabella fueron sus composiciones. Según la investigación de Gomila el padre llegó a convertirse en un compositor sumamente prolífico, que abarcó el campo de la música coral (misas, salmos, magnificat, motetes, requiems, etcétera), de la música vocal para una sola voz con acompañamiento, hasta la composición de su Opera Tansa (haciendo Colabella un juego de palabras, ya que significa Satán al revés).
En cuanto a temática religiosa se refiere, es muy amplia su producción, como distintos Angelus, y entre muchas obras se puede citar una composición Oración a la Virgen María, cuya letra es del santo Padre Juan Pablo II y fue pensada para ser ejecutada en piano y órgano.
También compuso el Oratorio Coreográfico David y Betsabé, obra estrenada con éxito resonante en el Teatro Argentino de La Plata.
En cuanto a la música instrumental solista, de cámara, orquestal, incursionó en el Ballet (La Muñeca con el corazón de mermelada) de quien la profesora Gomila confesó tener una deuda pendiente, ya que Colabella le pidió que la ejecutara junto a la escuela de danza local y que fuera estrenada. Recientemente, con este trabajo de recopilación, podría concretarse este sueño.Parece, que Colabella ya ha elegido la obra con la que quiere ser homenajeado...
Por otra parte, la profesora se encontró con obras orquestales, tanto para cuerdas o para sinfónicas que consideró formaciones únicas.
Aquí se mencionan solo algunas composiciones, de su vasta autoría:
El Coreodrama Respha, sobre ella, Gomila señaló una llamativa característica: se trata de una obra que tiene argumento, pero no se canta sino que se danza y existen dos versiones, una es para órgano solo y la otra para orquesta sinfónica.
Canción de cuna. Evocación a Rosa Guarú (quien fuera la niñera india del General San Martín) una apasionante y misteriosa historia que Colabella encontró como fuente de inspiración. Otras de sus obras fueron: Canción de cuna indígena, Te evoco Buenos Aires, Requiem para Ginastera, que dedicó a su gran maestro. Kalola (cuyo título significa La loca, escrito al revés) -fue dedicada para una sola bailarina, la famosa Iris Sccacheri y, a quien Colabella conocía).
Luego, el padre realizó una amplia variedad de géneros como lo es el folklórico y el académico en la que se destacó especialmente con sus obras compuestas para órgano como Concerto grosso para órgano y banda, que se estrenó en la catedral platense.
Existen también otras obras que mostraron las inquietudes del padre Colabella, cuando compuso por ejemplo el Homenaje a Martín Luther King, o el Homenaje al doctor Albert Schweitzer, quien fue un médico, filósofo, teólogo, y músico alemán (nacionalizado francés), interesado en Bach y Premio Nobel de la Paz. (Fuente: esperanzadeargentina.blogspot.com.ar)