El exrugbier dejó en claro que recuerda con tristeza aquellos días en los que la oscura verdad de quien por aquel entonces era su amigo salía a la luz. Contó que hacían giras con Alejandro: Yo prácticamente vivía con el flaco, compartíamos todo.
Buenos Aires, (NA) - Eliseo Branca, más conocido como Chapa, ingresó en la historia por haber sido una de las glorias del rugby argentino allá por los años 80, tanto en el Club Atlético San Isidro (Casi) como en Los Pumas, aunque estuvo cerca de convertirse también en noticia por un acontecimiento mucho más infame, ya que su nombre figuraba en la lista del clan Puccio como objetivo de un potencial secuestro.
- ¿Cómo era tu relación con Alejandro?
- Era muy amigo. Fui a la casa y todo. El 1985 fue un desastre, fue algo de lo que no te podés recuperar. Más que yo era chico, no tenía muchas desgracias. Pero de esto no se recuperó el Casi ni nadie. Es algo que lo teníamos enterrado y ahora despertaron un muerto.
- ¿Vos estabas en la lista de posibles secuestrados que tenían los Puccio?
- Sí. No solamente yo estaba en la lista, había un par de amigos míos que también. Yo me enteré por uno de ellos. Se lo había presentado a Alejandro, pero él no era del Casi. Fue a eso de los 15 días que me lo dijeron.
- ¿Qué pensaste?
- Lo primero que se me vino a la cabeza fue la traición. Yo prácticamente vivía con el flaco, nos íbamos de gira cuatro meses, compartíamos todo. Todo el mundo le echaba la culpa al padre pero la culpa la tenía Alejandro también. El conocía lo que estaba bien o lo que estaba mal. Hablamos de un deporte en donde hay que defender al compañero, al grupo, los valores. El flaco era un monstruo. Jamás noté ni siquiera un solo cambio en la personalidad, nunca nada.
El libro El Clan Puccio: la historia definitiva, del periodista Rodolfo Palacios; el filme El Clan, protagonizada por Guillermo Francella (en la piel de Arquímedes) y Peter Lanzani (Alejandro); más el inminente estreno de Historia de un clan, una miniserie que emitirá el canal de televisión Telefe, volvieron a darle notoriedad a uno de los acontecimientos policiales más espeluznantes de la historia argentina.
- ¿Ya viste la película El Clan?
- No, ni pienso verla. Es sacar un muerto, si ya sé lo que pasó. Vos vas al club Casi y no se habla del tema. De esto de los Puccio no se decía nada hasta hoy. Duele tanto que no se habla.
- ¿Qué te parece esto de que una película sobre una historia tan siniestra como la de los Puccio esté teniendo semejante éxito?
- Me parece que para la gente que no lo vivió quizás es un caso raro. Pero acá la realidad superó la ficción y la película no supera lo que pasó. Quizás para todo el mundo es solamente ir a ver una película de terror, pero no se toma noción de todo lo que sucedió realmente.
Entre 1982 y 1985, los Puccio secuestraron y asesinaron a Ricardo Manoukian, Eduardo Aulet y Emilio Naum, antes de ser capturados por la Policía, en momentos en los que mantenían cautiva a una potencial cuarta víctima fatal de sus secuestros, la empresaria Nélida Bollini de Prado.
Branca figuraba en la lista del clan y tras haber sobrevivido a aquel suceso, continuó vinculado al rugby y se convirtió en el entrenador que en 2005 lideró al Casi rumbo a su primer campeonato de la Unión de Buenos Aires (Urba) luego de 20 años de sequía: justamente dos décadas después de aquel último título logrado por el club de San Isidro con Alejandro Puccio como una de las estrellas del plantel -al igual que el Chapa-, en 1985.
Un exPuma ídolo del Casi
Eliseo Chapa Branca es considerado uno de los mejores segundas líneas que tuvo el rugby argentino, ya sea como integrante de Los Pumas o defendiendo los colores del Casi, equipo del cual es hincha e ídolo a la vez.
Nació el 20 de septiembre de 1956, debutó en primera división a los 16 años jugando para Curupaytí, el club de Hurlingham que le sirvió como vidriera para que, tres años más tarde, lo convocaran para tomar parte en una gira de Los Pumas por Gales.
En 1979 pasó al Club Atlético de San Isidro (Casi), el club de sus amores, donde jugó hasta los 41 años y salió campeón en reiteradas oportunidades, siendo reconocido como uno de los máximos ídolos del club.
Como entrenador se desempeñó en varios equipos, pero su logro más importante fue el que consiguió justamente con el Casi en 2005 al ganarle 18-17 la final del torneo de la Unión de Buenos Aires (Urba) nada más ni nada menos que al SIC -su eterno rival de barrio- y así cortar una sequía de 20 años sin títulos para el club.
El Chapa defendió la camiseta de Los Pumas durante 14 años, entre 1976 y 1990, e integró el histórico plantel de Sudamérica XV que derrotó a los Springboks por 21-12 en aquella recordada gira por Sudáfrica en 1982.