jueves 14 de mayo de 2026

Día de la Sagrada Familia, modelo a imitar por todos los grupos familiares

26 de diciembre de 2015 - 00:00

El domingo siguiente a la Navidad los católicos conmemoran a Jesús, José y María, integrantes de este grupo: el primero y el más importante de entre los numerosos caminos. Monseñor Domingo Castagna manifiesta que la familia “constituye un ‘misterio de amor’ y extrae su sentido profundo de Dios-Trinidad Santa, que está destinada a reflejarlo”.

DE LA REDACCION. A muy pocos días de haber celebrado la Navidad y en continuidad con este misterio de alegría y esperanza, se celebra la Fiesta de la Sagrada Familia. Generalmente el domingo siguiente a Navidad. 

Jesús, el Hijo de Dios Padre, entró en la historia de los hombres a través de una familia: nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a nosotros excepto en el pecado.

Cristo se da a conocer empezando por la familia en la que eligió nacer y crecer. La familia tiene su origen en el mismo amor conque el Creador abraza al mundo creado, como está expresado “al principio”, en el libro del Génesis y  Jesús ofrece una prueba suprema de ello en el evangelio: “Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único”. (Juan 3, 16). 

 

Camino certero

La familia es el primero y el más importante de entre los numerosos caminos. Es un camino común, aunque particular, único e irrepetible, como irrepetible es todo hombre; un camino del cual no puede alejarse el ser humano. 

Venimos al mundo en el seno de una familia, por lo cual puede decirse que debemos a ella el hecho mismo de existir como persona. Constituye nuestro horizonte existencial sobre el que se apoya toda la gama de nuestras relaciones sociales, desde las más inmediatas y cercanas hasta las más lejanas. 

 

¿Cómo era la Sagrada Familia?

María y José cuidaban a Jesús, se esforzaban y trabajaban para que nada le faltara. José era carpintero, Jesús le ayudaba en sus trabajos, ya que después lo reconocen como el “hijo del carpintero”.

María se dedicaba a cuidar que no faltara nada en la casa de Nazaret. Jesús aprendió a trabajar y a ayudar a su familia con generosidad. El siendo Todopoderoso, obedecía a sus padres humanos, confiaba en ellos, los ayudaba y los quería.

La familia debe ser una escuela de virtudes. Es el lugar donde crecen los hijos, donde se forman los cimientos de su personalidad para el resto de su vida y donde se aprende a ser un buen cristiano. Es en la familia donde se formará la personalidad, inteligencia y voluntad del niño. Esta es una labor hermosa y delicada. Enseñar a los niños el camino hacia Dios, llevar estas almas al cielo. Esto se hace con amor y cariño.

 

Modelo a imitar

El arzobispo emérito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna, destacó que “la Sagrada Familia es modelo de toda familia humana” y “acerca toda su verdad -que es la de Dios- a las familias contemporáneas”. “En ella están los valores que la fundamentan y perfeccionan. Si son descuidados o negados, la familia entra en un cono de sombras, que pone en grave peligro la supervivencia de la misma sociedad. Quizás no se midan con honestidad las consecuencias que la irresponsabilidad ha de-sencadenado a partir del propósito de destruir o desnaturalizar el concepto de familia, que inspiró, hasta hace pocos años, nuestra vida social y que, gracias a Dios, conserva su saludable vigencia”, aseguró.

Además Castagna valoró que el Papa Francisco haya convocado a dos sínodos episcopales referidos a la familia. 

“La introducción de elementos llamados ‘culturales’, que han puesto en tela de juicio lo que la Iglesia siempre ha enseñado, y no puede modificar, le obliga a recordar lo que ha sido así ‘desde el principio’. Su misión seguirá siendo la de Jesús: ir al encuentro de las personas, como expresión de la misericordia y del perdón, sin ocultar o disimular la verdad”, recordó en su sugerencia para la homilía dominical. 

 

Sínodos

La Sagrada Familia es modelo de toda familia humana. El Papa Francisco ha dispuesto la celebración de dos Sínodos episcopales referidos a la familia. 

Ante el modelo de la Sagrada Familia de Nazaret, se produce el deseo de recuperar la familia, como el Creador la ha pensado. No es un mero contrato entre dos -varón y mujer- que los compromete a compartir sus individuales historias y, de esa manera, formar una familia. Constituye un “misterio de amor” y extrae su sentido profundo de Dios-Trinidad Santa, que está destinada a reflejarlo. El relato del Génesis, lo expresa con total claridad: “Dios dijo: Hagamos al hombre a nuestra imagen...”. “Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer”. (Génesis 1, 26-27) El valor principal, que debe expresarse en una familia bien constituida, es el amor. Un amor, como el que define a Dios; que crea relaciones entre las personas y logran su perfección mediante la eliminación de todo egoísmo. 

En la Familia de Nazaret se cumple, de manera perfecta, ese destino original. La gracia de Cristo, que está a disposición de los creyentes, los acerca a la perfección. La Iglesia acaba de canonizar a los padres de Santa Teresita de Lisieux: Santa Celia y San Luis Martin. El título de su canonización reza así: “esposos y padres”; de esta manera señala al matrimonio y a la familia como camino de santidad. La recuperación de la familia necesita el testimonio de santidad de las familias cristianas. Su modelo excelente es la Sagrada Familia de Jesús, María y José.

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