En la festividad de la Inmaculada Concepción de María, el Papa abrió la puerta de la Basílica de San Pedro y con este gesto se inició el Año de la Misericordia. Dando continuidad a este Jubileo, monseñor imitará al Santo Padre en el templo mayor de nuestra ciudad.
DE LA REDACCION. Hoy a las 20:00 el obispo de la Diócesis de San Nicolás, Héctor Sabatino Cardelli, abrirá la Puerta Santa de la Parroquia Nuestra Señora de la Merced dando inicio formalmente a un nuevo Jubileo bajo el lema: Misericordiosos como el Padre, tomado del Evangelio según San Lucas. En este año, el Papa propone vivir la misericordia siguiendo el ejemplo del Padre Dios y de todo padre- , que no juzga y no condena sino que perdona y ama sin medida.
Ante la proclamación de este evento, que es declarado como jubileo, muchos se preguntan: ¿Qué es un jubileo? ¿Un año santo?
En contacto con LA OPINION, el padre Carlos Miri contó que el 8 se dio inicio formal al Año de la Misericordia en la Basílica de San Pedro. El domingo 13, los obispos de todas las diócesis del mundo, imitando a Francisco en la Catedral de San Juan de Letrán (Roma), abrieron las puertas de todas las catedrales.
Después de este gesto, la Puerta Santa, comenzó a abrirse en las iglesias consideradas jubilares, por esta razón, hoy a las 20:00, el obispo Héctor Cardelli, abrirá la puerta en la Iglesia de la Merced.
La celebración del jubileo se origina en el judaísmo. Consistía en una conmemoración de un año sabático que tenía un significado particular.
En la tradición católica, el Jubileo consiste en que durante un año se conceden indulgencias a los fieles que cumplen con ciertas disposiciones eclesiales establecidas por la Santa Sede. El Jubileo puede ser ordinario o extraordinario. La Iglesia Católica tomó como influencia el jubileo hebreo y le dio un sentido más espiritual. En ese año se da un perdón general, indulgencias y se hace un llamado a profundizar la relación con Dios y con el prójimo. Es una oportunidad para alimentar la fe y renovar el compromiso de ser un testimonio de Cristo. También es una invitación a la conversión.
El Jubileo proclamado por el Papa Francisco es un Año Santo Extraordinario.
Según Carlos Miri hay condiciones que cumplir para el Jubileo, una de ellas es la peregrinación. Y aclaró que es distinto a una procesión en la que se lleva una imagen o la Eucaristía, mientras que el sentido de la peregrinación es pensar en nuestra vida, saber de dónde venimos, hacia dónde vamos y quiénes somos. Somos Iglesia, caminamos al Cielo y somos individuales, personas con errores y aciertos, imperfectos y en este marco la peregrinación nos debe ayudar a darnos cuenta de todo ello, comentó
La puerta: el rito inicial del Jubileo comienza con la apertura de la Puerta Santa. El simbolismo de abrirla y atravesarla con esfuerzo, significa la dificultad del camino cristiano pero, al mismo tiempo, subraya que una vez traspuesto el ingreso se encuentra la grandeza extraordinaria del amor y misericordia de Dios.
El rostro: se insta a los fieles en la ejercitación de la contemplación del rostro misericordioso del Padre y así experimentar su misericordia, a fin de poder luego brindar misericordia a los hermanos.
Corazón de Cristo
A modo de comparación, el padre Miri afirmó que la Puerta Santa es el corazón de Dios. La puerta es el corazón de Cristo, la misericordia. Por eso se atraviesa la puerta con el Evangelio. Cada persona que peregrine se deberá parar en la puerta, hacer una reverencia a ese corazón o una jaculatoria, una oración breve. Una vez que entramos vamos a participar de la misa jubilar en la que se renovará el bautismo razón por la que el sacerdote bendecirá a los fieles con agua bendita. Una vez transcurrida la misa se canta o se reza la Salve, explicó Miri.
¿Qué son las indulgencias?
El verbo indulgeo significa ser indulgente y también conceder. La indulgencia es, pues, algo que se concede, benignamente, a favor de una persona.
La definición, exacta y densa, relaciona tres realidades: la remisión o el perdón, el pecado, y la Iglesia. La indulgencia consiste en una forma de perdón que el fiel obtiene en relación con sus pecados por la mediación de la Iglesia. Para la indulgencia necesitamos la peregrinación, la confesión, comulgar y rezar por las intenciones del Papa, advirtió el sacerdote.
La normativa de la Iglesia para poder ganar indulgencia plenaria, tanto para el propio peregrino como aplicable a un fiel difunto, consta de tres requisitos: visitar un templo jubilar.
Confesar y comulgar dentro de los ocho días previos o de los ocho días posteriores a dicha visita al templo jubilar. Hacer una oración por las intenciones del Santo Padre.