El intendente saliente Omar Pacini tuvo la posibilidad de despedirse oficialmente en la misma ceremonia en que asumió Javier Martínez. Desde el estrado ofreció un mensaje de agradecimiento y se mostró reconfortado por lo que pudo hacer en sus dos años de mandato. Lo mío es una despedida después de 727 días de haber estado al frente del Municipio del Partido de Pergamino. Según el tango es la triste despedida pero no es así en mi caso porque lo hago con la inmensa felicidad no solo personal sino por el respeto a las instituciones, a la democracia, al concepto republicano que tiene que gobernar todas las actitudes y todas las realizaciones en manos de los gobiernos. Sé que detrás de estos 727 días han quedado algunas desinteligencias, pero me llevo en el equipaje gigantesco que uno va agregando a las memorias, enorme cantidad de satisfacciones, señaló Pacini.
Puede sonar a presuntuosidad, a vanidad, a pedantería pero créanme que me voy plenamente reconfortado y con el respaldo de una ciudadanía que interpretó que cuando se ofrece la garantía de gobernar para todos los habitantes del Partido de Pergamino sin preguntarle a nadie a quien votó o a quién va a votar, los resultados son estos, expresó el ahora exintendente a la vez que señaló que seguramente en el fondo de ese equipaje quedará algún recuerdo para alguna decepción, pero fundamental y decisivamente me llevo el reconocimiento de todos ustedes. Después se hizo un momento para agradecer. Sean dos conceptos fundamentales los últimos que formen parte de este pequeño monólogo que quiero exhibir por última vez desde este sitio: el reconocimiento a los integrantes de todos los partidos políticos con los que compartí en este Honorable Concejo Deliberante discusiones, diálogos y sobre todas las cosas coincidencias. Porque alcanzamos a interpretar y lo digo con legítimo orgullo- que las cuestiones de Estado superan cualquier tipo de antagonismos y así me lo demostraron quienes teóricamente eran mis opositores. Y lo otro, saber que he tenido la suerte, el privilegio, de rodearme de un puñado de colaboradores fenomenales, un grupo extraordinario que me permitió acometer los últimos tramos de esta gestión sabiendo que no estaba solo, que tenía el apoyo, el acompañamiento y el respaldo de un grupo formidable que alcanzó a llevar a buenos resultados.
Me enorgullece también porque sé que Javier Martínez se va a hacer acompañar por algunos de quienes fueron mis colaboradores como para darles continuidad a este Gobierno y a estas cosas que dejamos pendientes seguramente, y que él va a concretar con la colaboración inestimable de una gobernadora y un vicegobernador que son nuestros amigos, y de un presidente al que va a representar dignamente en Pergamino.
En otro tramo de su alocución Pacini recordó que Unamuno decía que con los recuerdos se construyen las esperanzas. Yo me voy con muchos recuerdos agradables pero también con la esperanza de saber que no ha sido en vano este esfuerzo tanto nuestro, de los partidos políticos y de los 105 mil habitantes de este distrito, sabiendo que esa esperanza nos va a permitir engrandecer a Pergamino, con una sociedad más honesta, menos hipócrita y por sobre todas las cosas con un espíritu de grandes que no la haga detener ante nada ni ante nadie.
Me voy con la misma sensación con la que llegué, sabiendo que me resulta, como lo dije hace dos años y lo repetí muchas veces, explicar las razones de los aplausos cuando uno termina de hablar. Generalmente se cree, quizá con mucha vanidad, que el público lo hace porque lo que uno dijo es medianamente entendible, razonablemente bueno o merecedor de un aplauso. Pero en el otro extremo uno también piensa que es una sensación de alivio de todos ustedes por el hecho de dejarlos.
Y por último, como digo siempre para robarle una frase a Alberto Cortez, me iré lentamente con el último aplauso, yo sé que nos veremos en la vida o cuando Dios lo decida; dejo acá lo que tengo: una mano tendida. Y esta vez le agrego el mejor de los deseos para un amigo: Javier Martínez.