Señalan que la falta de reductores entre Colón y Florencio Sánchez permite que estos vehículos se desplacen muy rápido en particular durante la noche. A esta situación se le suma el ruido insoportable de los rodados con escapes adaptados.
DE LA REDACCION. La velocidad con que circulan las motos en algunas avenidas de la ciudad representa un peligro constante en materia de seguridad vial. La falta de reductores o semáforos, aunque estos últimos, en la mayoría de los casos y a determinadas horas del día no se respetan, hacen de algunas arterias una vía de circulación muy rápida.
El riesgo es mayor en horas de la noche, cuando el tránsito no es tan intenso y las avenidas sin reductores permiten que grupos de motociclistas se junten a probar sus motos o correr picadas, ocasionando, además de un riesgo para ellos mismos y para terceros, una molestia constante por el ruido de los escapes.
Vecinos del barrio Martín Illia, domiciliados sobre avenida Alsina entre Colón y Florencio Sánchez, han realizado múltiples reclamos por varias vías y uno de ellos se comunicó con LA OPINION en los últimos días para dar a conocer públicamente la problemática.
El denunciante entiende que la falta de reductores o semáforos favorece la circulación a alta velocidad, particularmente en horas de la noche. A partir de las 22:00 hasta las 3:00 suelen andar hasta 20 ó 30 motos e incluso autos y agregó que con la impunidad que se manejan hoy en día no creo que le vayan a dar bolilla a un semáforo. Es necesario colocar reductores de velocidad en varias partes de la avenida de manera urgente.
El circuito, por así llamarlo, es por Alsina desde Florencio Sánchez hasta Colón, indicó. Una de las esquinas más peligrosas es la intersección con Méjico, ya que el sentido de circulación es hacia el sur. Es increíble a la velocidad que doblan. En esa esquina ya se dio vuelta un auto y en cualquier momento van a atropellar a algún vecino.
Velocidad
Aunque por lo general no se trata de competencias clandestinas sino de jóvenes que corren para demostrase a ellos mismos los buenos pilotos que son, esta situación representa un serio peligro vial para ellos y para terceros.
No es extraño escuchar a la madrugada el rugir de un motor, el chirrido de gomas o la partida desde un semáforo con acelerador a fondo, reclaman los vecinos.
En pocos segundos, seguro que cualquier vehículo alcanzó, por lo menos, los 60 kilómetros por hora y la mayoría de los autos también llega a superar esta marca.
Otra situación de riesgo son las maniobras riesgosas como levantar la rueda delantera, incluso de a dos en una moto, o acostados boca abajo sobre el asiento del rodado.
Escapes libres
A todo esto, hay que agregarle las motos que circulan con escape libre, lo que provoca el enojo de los habitantes ya que a cierta hora de la noche el ruido es ensordecedor en avenidas, lo que muestra la poca efectividad de los controles que hacen los agentes municipales. Con relación a esto, los vecinos elevan su voz para efectuar los reclamos solicitando que se incrementen los controles y se tomen las medidas correspondientes con más rigor porque siguen haciendo lo que quieren los que manejan motocicletas. Cuando llamamos a la Policía, entre que el móvil llega, las motos ya no están, porque por lo general saben que eso no está permitido y hacen pocas pasadas y se van, indicaron los vecinos.
Otras avenidas
Sin embargo, no es este el único sector donde se da esta situación, sino que existen varios puntos en los que las arterias no presentan obstáculos y permiten alcanzar altas velocidades.
La misma avenida Alsina entre Rocha y Doctor Alem tampoco presenta mayores inconvenientes para los conductores imprudentes y desaprensivos que circulan por encima de los límites permitidos. Una situación similar se da en avenida Rodríguez Jáuregui entre Florencio Sánchez y las vías del exferrocarril.