A pesar del tiempo transcurrido, en el plano criminal aún se aguarda la resolución de la Corte respecto de los imputados. En la instancia civil, donde se le demanda a la Provincia las irregularidades en la búsqueda y el estado de la ruta, también se espera la resolución del Juzgado Contencioso Administrativo de Mercedes.
DE LA REDACCION. Seis años han pasado desde el caso que marcó un antes y un después en la historia policial pergaminense y que atrajo la atención de todo el país durante los 24 días en que la familia Pomar-Viagrán estuvo desaparecida.
El martes se cumplirán seis años del hallazgo del automóvil Fiat Duna Weekend y los cuerpos de Fernando Pomar, su esposa Gabriela Viagrán y sus hijas Candelaria y Pilar a la vera de la ruta provincial Nº 31, cerca del acceso a la localidad de Gahan.
A pesar del tiempo transcurrido en el plano judicial aún se aguarda la resolución de la Corte en la causa que tiene como imputados a seis policías que cumplían funciones en Pergamino, Salto y Gahan por la omisión de los deberes de funcionario público y falsedad de documentos públicos. En tanto que la instancia civil, donde la familia Viagrán demandó a la Provincia por las irregularidades en la búsqueda y el estado de la ruta bonaerense Nº 31 al momento de producirse el accidente, también se espera la resolución del Juzgado Contencioso Administrativo del Departamento Judicial de Mercedes, donde está radicada la causa.
Cuestiones legales
El doctor Aníbal Majul, titular del estudio de abogados que representa a María Cristina Robert (madre de Gabriela Viagrán) en la demanda civil al Estado provincial, brindó a LA OPINION detalles de la causa, a la espera de la decisión de la Justicia contenciosa y administrativa.
La desaparición de la familia Pomar ha dado lugar a una investigación judicial penal, por la cuestión criminológica del caso y otra causa por la responsabilidad civil. Nosotros llevamos adelante la instancia civil, la cual está totalmente terminada. Tanto es así que ya se pronunciaron los alegatos, pero el juez no puede dictar sentencia hasta que no tenga los resultados de la causa penal, que tengo entendido se encuentra en la Corte, indicó Majul.
De todas formas el estudio jurídico encontró un artilugio técnico-legal para que el juez, a los efectos de no perder más tiempo, dicte la sentencia civil. Creemos que la justicia en lo contencioso administrativo del Departamento Judicial de Mercedes donde está radicado el juicio, puede hacer lugar a ello y en ese caso no va a ser necesario esperar la resolución de la causa penal, indicó el representante de la familia Viagrán.
A raíz de las negligencias planteadas por María Cristina Robert, se accionó legalmente contra la Provincia de Buenos Aires por el desempeño de la Policía Bonaerense en la búsqueda del auto y los cuerpos y por el estado en que se encontraba en ese momento la ruta provincial Nº 31. La parte nuestra está concluida. En los alegatos hemos pedido que se declare culpable a la Provincia y demandamos un resarcimiento civil que ronda los 12 millones de pesos por el daño moral causado, indicó el doctor Majul.
Por medio del mencionado artilugio legal que permite hacer un per saltum y lograr que se dicte la sentencia civil, el abogado espera que la resolución salga lo más pronto posible. Nuestra clienta es una mujer mayor y en este país la Justicia demora mucho, por eso queremos que pueda ver los resultados.
Para finalizar, a título personal y en nombre de Cristina Robert, el abogado agradeció a LA OPINION por tener el caso presente cada año, ya que representa una manera de mantener vivo el tema.
El dolor de una madre
Por su parte, María Cristina Robert de Viagrán, mamá de Gabriela, mantuvo un breve diálogo con LA OPINION quien se mostró sin ánimo en esta época particular del año por la ausencia de sus seres queridos.
En declaraciones al diario la mujer aseguró que a pesar del tiempo transcurrido el dolor es cada vez mayor y se mostró descreída en la Justicia ya que a seis años del caso no ha habido resolución en ninguna de las instancias judiciales que se llevan adelante.
También lamentó el estado en que se encuentra actualmente el lugar donde se produjo el accidente, donde ella misma construyó un monolito para recordar a su hija, yerno y nietas. La altura de los pastos y el agua cubrió todo el sector y resulta casi imposible llegar hasta ahí para dejarles flores o prenderles una vela, indicó la mujer, quien solicitó un mantenimiento más frecuente en la zona.
Veinticuatro días de incertidumbre que acaparó la atención de todo el país
Fernando Pomar, de 40 años; Gabriela Viagrán, de 36; y sus hijas María del Pilar, de 3, y Candelaria, de 6, desaparecieron el 14 de noviembre de 2009 mientras viajaban desde su casa de José Mármol hacia nuestra ciudad.
La gran preocupación surgida en la esfera judicial y los familiares fue reflejada por LA OPINION los días posteriores a la denuncia radicada por el padre del Fernando, pero la misteriosa desaparición no tardó en despertar la atención de los medios de comunicación nacionales, que se hicieron eco de la noticia y llegaron a nuestra ciudad para seguir de cerca el caso.
Durante los 24 días se tejieron varias hipótesis sobre la desaparición. Se lo vinculó a Fernando Pomar con el cártel de Sinaloa por un supuesto vínculo con el negocio de la efedrina; se dijo que habría matado a toda la familia por diferencias con su esposa, también que se habrían fugado del país por deudas, entre otras versiones.
Numerosos testigos dijeron haberlos visto en distintos puntos a lo largo y a lo ancho del país.
Hallazgo
Los cuerpos fueron encontrados el 8 de diciembre 2009 a poca distancia del vehículo y a unos 30 metros de la ruta Nº 31, cerca de la localidad de Gahan.
En el lugar donde se produjo el siniestro, los pastizales tenían una altura de dos metros de alto desde la cinta asfáltica hasta donde comienza el sembradío. Sin embargo, la maleza no fue lo único que ocultó durante tantos días el vehículo y los cuerpos, para ello fue necesaria la presencia de un monte con árboles altos y tupidos.
La conmoción que causó esa noticia se debió al más temido y menos esperado desenlace.