¿Vio doña? Lisandro salió con todo su equipo a pedir el voto para Daniel Scioli, fue la primera conferencia de prensa y aparición en público tras la derrota local. Aunque alicaído, el dirigente sigue firme con sus lealtades nacionales. Así que reunió a su equipo de trabajo y lanzó la campaña Scioli Presidente.
Lo hizo en su local de campaña que no es otro que el inmueble que ocupó la histórica confitería Corchos, y como se sabe, enfrente, en la exconfitería Diana trabajan otros sectores del peronismo para el mismo objetivo, pero ya no se miran tan amistosamente entre ambos espacios y más que rosas de un lado a otro de la calle, se tiran con culpas: que si Aníbal fue el ancla, que si fue que el electorado no acepta la figura de Bormioli. En fin, lo de siempre.
De todos modos, hasta el domingo próximo no habrá peleas abiertas ni debates en el peronismo, pero el 23 y más allá de que gane Scioli o Macri habrá divisiones más marcadas y peleas. Además de las diferencias por todos conocidas, se sumará un elemento más: altas fuentes bormiolistas contaron a LA OPINION que Lisandro ya no insistiría con su candidatura a intendente sino que tendría en mente profundizar su labor seccional para ser legislador en 2017. Esto traerá implicancias, porque seguramente Manuel Elías pretenderá quizá repetir como legislador y hay varias damas peronistas que van detrás del mismo objetivo.
Al principio todo parecerá embarullado en el peronismo, pero en poco tiempo los grupos quedarán bien definidos y veremos cómo se arma una unidad de sectores por un lado y por otro, aunque vayan por los mismos objetivos.
Para los fuegos artificiales hay que esperar.
NO ES FACIL
Lo que no parece nada fácil Tota es el armado del equipo municipal que acompañará a Javier Martínez. Hay una dura disputa respecto de los del PRO puro que no están conformes con que les den a los seguidores de Cachirulo demasiado espacio. Quieren teñir el gabinete de amarillo y les estaría costando aceptar los efectos que tiene haber ganado en un frente a la hora de la distribución de los espacios.
Los macristas consideran que el gabinete debe reflejar más a los amarillos que vendrían a ser la imagen del cambio mientras los radicales piensan exactamente lo contrario y quieren hacer pesar su experiencia en la gestión. Obvio que eso trae roces y problemas.
No les gusta, por ejemplo, entregar al radicalismo la Secretaría de Promoción y Desarrollo Social. Las quejas por ahora son en voz baja a los oídos periodísticos, pero no sabemos cómo terminará. Porque además el cachirulismo se queda con la Secretaría de Hacienda en manos de Sergio Tressens y muchos funcionarios irán, parece, a otros lugares pero quedarán en la estructura, sobre todo directores porque la mayoría han logrado la estabilidad en estos últimos días. Así que poco margen le han dejado a Martínez para aterrizar con su gente. Finalmente el Ejecutivo es unipersonal y será Martínez el que le dé la impronta al nuevo equipo. Se supone que habrá cierto equilibrio en el reparto pero a estas horas hay quejas en ambos frentes respecto a lo que les tocará en suerte.
Del mismo modo, en el bloque que será oficialista en el Concejo Deliberante hay también problemas que trataremos en próxima grajea, porque las familias ensambladas, como ellos mismos se han autodenominado, tienen un tiempo de adaptación, pasado el cual, si no lo logran ya no hay remedio.
BLOQUES
El nuevo Concejo Deliberante va a tener una fisonomía muy distinta a la actual, en principio al unibloque de Luis Migliaro, se sumará otra bancada unipersonal, la de la socialista María Teresa Capetillo, que dará vida al bloque Partido Socialista. Ambos son desprendimientos del antiguo bloque Unen. Pero hay que tener en cuenta que Capetillo llegó al Concejo por la Integración Pergaminense y que ahora, a pesar de figurar como bloque socialista, será parte del oficialismo. Una cuestión de forma, Tota; imagine a un socialista en un bloque macrista. Da para la risa. Por eso lo harán con tanto disimulo.
Por otra parte María Ofelia Aguilar Ortiz perderá su banca ya que suplía a Pepe Salauati que retorna al cuerpo tras su licencia por estar al frente de Obras Públicas.
En lo que resta de la bancada oficial, se sentarán radicalismo más PRO. Al comienzo se habló de hacer dos bloques separados y funcionar como interbloque pero de eso ya parece hablarse menos pero sólo porque saltó otro tema sobre la mesa: la presidencia del Concejo Deliberante. El oficialismo parece tener dos candidatos: Lucio Tezón que pretende seguir en su lugar y el Negro Elizalde que desde el radicalismo remaría para ser el nuevo titular del cuerpo. Pero como al oficialismo no le alcanza para elegir al titular del Concejo, habrá negociaciones con el bloque de Marita Conti (tres ediles) y con la bancada peronista que retiene siete bancas.
Ahora nadie tiene la sartén por el mango (léase mayoría propia) y todo puede suceder.
No siempre el oficialismo ha tenido la presidencia, ni siempre la oposición, como la historia de nuestro cuerpo deliberativo enseña. De modo que todo es posible, será cuestión de negociación.
PRESIDENTES
Tampoco será fácil elegir los presidentes de los bloques en el Concejo Deliberante, tema que en más de una oportunidad trajo rupturas en las bancadas, apenas pasados los comicios y asumidos los nuevos ediles.
El cuerpo se compone con la mitad que tiene dos años más de mandato y la otra que ingresa por cuatro años. Además de los bloques unipersonales, estará el bloque Frente para la Victoria-Partido Justicialista (¿juntos o separados?), el Frente Renovador y el bloque de Cambiemos (¿juntos o separados la UCR y el PRO?)
La verdad es que no les esperan tiempos fáciles a los concejales, puede lograrse una mayoría sólida entre varios bloques o puede irse a una atomización que a la postre hace difícil la convivencia entre ellos y el Departamento Ejecutivo.