Por determinación del intendente Omar Pacini, se instalaron los equipos como medida especial para tratar de mejorar el tránsito en un sector sumamente peligroso. Se pidió permiso a Vialidad nacional para poner los dispositivos dado que estas rutas son jurisdicción del organismo. El programa de trabajos seguirá con señalización horizontal y vertical.
DE LA REDACCION. Si bien nunca llegaron las aprobaciones por parte de organismos nacionales para poner en funcionamiento los semáforos instalados en el Segundo Cruce, ayer empezó a andar este sistema de seguridad vial que el Municipio colocó para dar respuestas a los pedidos de instituciones intermedias de la ciudad que tienen sus sedes en este sector de la ciudad. Los elementos cuentan con un temporizador para que los conductores conozcan los tiempos para pasar sin problemas.
La Escuela de Educación Agropecuaria Nº 1 Lorenzo Parodi, la Universidad y todas las empresas del Parque Industrial, mostraron en reiteradas ocasiones su preocupación por el estado obsoleto que muestra uno de los accesos importantes a Pergamino; era una necesidad imperiosa contar con estos semáforos porque nadie respeta nada en este cruce de rutas, cualquiera se mete de un lado a otro evadiendo hasta las leyes de tránsito en rutas nacionales, explicó uno de los vecinos del sector, que en su momento había pedido mejoras para el lugar.
La insistencia de las autoridades de las instituciones antes mencionadas hizo que desde el Municipio se determinara la colocación de los semáforos en el lugar, con el fin de controlar la circulación de rodados.
El Segundo Cruce es una de las zonas significativas de la ciudad en la cual confluyen las rutas más importantes que atraviesan Pergamino, las nacionales Nº 8 y 188 y la provincial Nº 32 por lo que durante muchos años el sector tuvo una gran actividad comercial en la que funcionaban estaciones de servicio, locales gastronómicos, hoteles, agencias de camiones y de maquinaria agrícola, kioscos, gomerías y establecimientos relacionados con la asistencia y los servicios para el viajero.
Mayor seguridad
Días atrás el intendente Omar Pacini, en diálogo con LA OPINION, había adelantado que se realizarían trabajos y reconoció que habían enviado una carta a Vialidad nacional para lograr la autorización ya que es potestad de este organismo las intervenciones que se hagan. Pero el Ejecutivo no esperó las respuestas y pusieron manos a la obra para dotar de seguridad vial a este sector. En la primera etapa se instalaron los semáforos, y ahora se trabajará en un plan integral de señalización para cambiar la fisonomía del lugar. Tal como nos habíamos comprometido con los vecinos, nos hicimos cargo de la seguridad vial en el Segundo Cruce de Pergamino, en la zona de las rutas nacionales Nº 8 y 188; seguiremos adelante, señaló el intendente Omar Pacini a través de las redes sociales.
Una de las cuestiones a tener en cuenta es lograr la permanencia de los inspectores en la zona o bien que la Policía Vial de Pergamino prepare un trabajo especial para que los conductores conozcan estos nuevos sistemas de semáforos teniendo en cuenta que nunca hubo en el Segundo Cruce este tipo de dispositivos. Los automovilistas y transportistas deberán ser informados para evitar accidentes dado que es factible la colisión entre vehículos cuando alguno se encuentre detenido esperando su paso.
Señalización en el lugar
En lo que respecta a otra de las intervenciones que concretará el Municipio hay que destacar la señalización que se colocará en el lugar; en este sentido es una de las preocupaciones que teníamos ya que las promesas vertidas en su momento todavía no se concretaron en el cruce de estas rutas nacionales. Hace tiempo que se enviaron los proyectos de infraestructura para ser tenidos en cuenta por Vialidad, pero las respuestas no se materializaron, explicaron fuentes consultadas por LA OPINION.
Cambiar la fisonomía
Durante mucho tiempo los vecinos del lugar intentaron poner en marcha proyectos con el fin de lograr un cambio en la fisonomía de un sector devastado por el transcurso del tiempo y la falta de inversiones públicas. La colocación de las barandas de protección allá por la década del 90 solamente aceleró el paso al abandono en un sector que supo ser pujante concentrando un movimiento de personas a toda hora del día. Aquellos que supieron disfrutar de los locales de esparcimiento que había en el sector, recuerdan con nostalgia lo que se vivía por acá; los fines de semana era imposible conseguir un lugar para estacionar y las propuestas gastronómicas estaban a la orden del día, señaló uno de los vecinos que añora los momentos transcurridos en el Segundo Cruce.
Esperemos que ahora se hagan los trabajos necesarios para que el lugar tenga otra vista, son muchas las personas que pasan por acá en todo momento y no es posible que se lleven esta imagen de la ciudad, agregó otra de las personas que habló con LA OPINION.