viernes 20 de febrero de 2026

Menos uso del colectivo en Pergamino: de 10.000 a 3.000 pasajeros diarios en apenas cinco años

En ciudades del interior como Pergamino los niveles de uso comenzaron a repuntar a partir de 2022, pero acá ese rebote nunca terminó de consolidarse.

30 de noviembre de 2025 - 07:07

En los últimos años, Pergamino atraviesa una transformación profunda en la movilidad urbana. Un dato sintetiza la magnitud del fenómeno: en aproximadamente un lustro, la cantidad de usuarios del transporte público de pasajeros se desplomó de unos 10.000 pasajeros diarios a solo 3.000, según estimaciones del sistema local.

La caída, marcada primero por los efectos de la pandemia y luego por factores económicos y culturales, refleja una problemática que también se observa en otras ciudades del interior del país, donde el uso del colectivo perdió terreno frente a las alternativas individuales como la motocicleta.

Un problema general

El derrumbe de la demanda comenzó durante la emergencia sanitaria. Entre 2020 y 2021, las restricciones para la circulación, el cierre de actividades, la menor movilidad laboral y el temor al contagio provocaron un descenso abrupto en la utilización del servicio. “Fue una caída brusca, pero realmente brusca, la pandemia. Y de ahí no se recuperó más”, sintetizan desde el sector, señalando que la merma registrada en el Partido de Pergamino replicó lo ocurrido en numerosas localidades que tienen sistemas urbanos de transporte.

Si bien en muchas ciudades los niveles de uso comenzaron a repuntar a partir de 2022, en Pergamino ese rebote nunca terminó de consolidarse. Por el contrario, el número de pasajeros se mantuvo en valores muy inferiores a los previos al Covid-19. Las razones son múltiples y combinan, según coinciden en La Nueva Perla y las autoridades municipales, factores económicos, cambios en los hábitos de movilidad y la expansión acelerada del parque de motos.

Colectivos, un sistema en emergencia

El deterioro del poder adquisitivo aparece como una de las variables más determinantes; en un contexto en el que numerosos hogares ajustan gastos y priorizan consumos básicos, el pago del boleto afecta de manera directa las decisiones de movilidad diaria.

Para muchas familias, utilizar el colectivo varias veces al día implica un desembolso que se vuelve difícil de sostener. Esta situación se refleja principalmente en trabajadores con empleos de baja remuneración, estudiantes y adultos mayores, que históricamente integraron el núcleo más fiel del transporte público.

Cambios en la ciudadanía

A la dimensión económica se suma también un cambio visible en el paisaje urbano: el crecimiento sostenido del uso de la motocicleta como medio de transporte cotidiano; en este sentido, desde La Nueva Perla explicaron: “Las motos… se venden muchas motos y, bueno, son un tema; el problema de las motos”, expresan desde el sector al describir un fenómeno que impacta de lleno en la demanda del colectivo. En los últimos años, las ventas de motos se consolidaron como una de las alternativas más accesibles para sectores medios y trabajadores que buscan movilidad rápida y con costos operativos relativamente bajos. El resultado es que miles de desplazamientos que antes se realizaban en colectivos hoy se concretan en vehículos particulares.

Este giro hacia la movilidad individual no solo reduce la cantidad de pasajeros del sistema urbano, sino que también complica la sostenibilidad financiera de las empresas prestadoras. Con menos usuarios diarios, los ingresos disminuyen mientras que los costos operativos, tales como combustible, mantenimiento, repuestos y salarios, están en alza de manera constante. Esta ecuación tensiona la prestación del servicio, afecta las frecuencias y genera dificultades para sostener recorridos y horarios, especialmente en franjas de menor demanda.

Es preocupante en Pergamino el futuro para el servicio de colectivos.

Menos pasajeros en general

Otro aspecto que destacan en la empresa concesionaria del servicio de transporte público de pasajeros es que, al disminuir el volumen de pasajeros, el sistema pierde atractivo y retroalimenta el círculo de desuso: menos usuarios implican menores frecuencias, y menores frecuencias desalientan el uso del colectivo. Este proceso, común en ciudades medianas del interior, como por ejemplo Pergamino, profundiza los desafíos para recomponer el nivel de utilización.

La situación obliga a repensar estrategias de movilidad urbana que permitan recuperar, aunque sea de manera gradual, la cantidad de usuarios. Entre las alternativas evaluadas en otras ciudades figuran mejoras en la infraestructura de paradas y acciones de concientización sobre los beneficios colectivos del transporte público en términos de reducción de emisiones, menor congestión y más seguridad vial. Sin embargo, cualquier política destinada a revertir la caída deberá contemplar la realidad social y económica actual, donde el bolsillo de los vecinos se encuentra particularmente tensionado y las empresas luchan todos los días para tratar de mantenerse en pie, con negociaciones por subsidios, paritarias y demás cuestiones que implican un desgaste enorme. .

Un futuro incierto y complejo

El transporte público de Pergamino atraviesa, así, un escenario delicado que combina consecuencias de la pandemia, dificultades económicas y profundas modificaciones en los hábitos de movilidad. La caída de 10.000 a 3.000 pasajeros diarios en apenas cinco años no solo revela la magnitud del problema, sino que también plantea la necesidad de abrir un debate amplio sobre el futuro del sistema y su rol en la vida urbana de la ciudad.

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