domingo 12 de abril de 2026

Indagaron al acusado de las estafas piramidales por tres nuevas denuncias y suman doce para el juicio oral

El fiscal Francisco Furnari, está abocada a acelerar el proceso y que estos tres estafas se incorporen como pruebas en la acusación del juicio oral.

12 de abril de 2026 - 07:00

La causa que les imputa las estafas piramidales a un sujeto, de 39 años de edad, avanza con tres nuevas denuncias que se incorporarán a la acusación del fiscal Francisco Furnari en el juicio oral que está previsto que se desarrolle a mediados de septiembre en el Juzgado Correccional 1 de los Tribunales de Pergamino.

Desde la Fiscalía 5 ya le anunciaron al juez Alejandro Salguero que estas denuncias se encontraban en etapa de instrucción y que se sumarían a las nueve iniciales que forman parte del expediente que ya aguarda el juicio oral y público establecido para desarrollarse desde el lunes 14 al viernes 18 de septiembre.

Esta semana se desarrolló la audiencia indagatoria, donde acompañado por sus abogados Rodolfo Migliaro y Alberto Decunta, escuchó los cargos y los detalles de las nuevas denuncias para ejercer su derecho a defensa. Pero tras leerle las imputaciones decidió, aconsejado por sus defensores, no brindar declaraciones.

La estrategia es ejercer el derecho a defensa durante el juicio oral que será próximamente y tendrá una docena de damnificados que relataran maniobras defraudatorias similares.

Los defensores sostienen que las personas que se sienten damnificadas y a quien señalan como el estafador conocían en el tipo de negocios en el que se metían al invertir el capital en esos emprendimientos financieros.

Por el contrario, las personas que denuncian sostienen que fueron engañados para invertir grandes sumas de dinero en dólares con la promesa de utilidades mensuales o trimestrales del orden del 10 o el 30 por ciento; de acuerdo a la modalidad de negocios en el que se embarcaba.

Un local como pantalla

En estas tres denuncias aparece nuevamente un local de expendio de bebidas ubicado en Echevarría entre Italia y Estrada que sería sólo una fachada para atender “inversionistas” a sus emprendimientos financieros que brindaban abultadas utilidades mensuales o trimestrales.

En una de estas tres denuncias la víctima es un compañero de la Escuela Normal, quien se sintió defraudado al invertir su capital en dólares por consejo de este sujeto.

Tal como lo relató en su exposición ante el fiscal Furnari, ambos se conocían del Colegio y con el paso del tiempo se seguían encontrando esporádicamente en distintas situaciones de la vida cotidiana.

En una oportunidad que se encontraron, este sujeto le contó que podía invertir el capital que tenía en dólares en un emprendimiento que le daría mucha rentabilidad sin perder lo invertido.

Con el argumento que la plata “trabajada” de esa manera rendía mucho más que guardada debajo del colchón logró entusiasmarlo. Luego consultó con otros inversionistas y le respondieron que estaba pagando correctamente los intereses mensuales.

El requisito para ingresar en ese “fondo de inversión” era de tres mil dólares que empezaba a pagar la rentabilidad a los 90 días y los primeros meses cumplió con el pago de los intereses.

Este cumplimiento en el pago de las primeras cuotas hizo entusiasmar a la víctima y alentó a familiares y amigos a que también invirtieran.

Así fue como otros allegados terminaron damnificados junto a él de esta maniobra.

Este muchacho manifestó que el 19 de octubre de 2024 dejó de responder los mensajes del teléfono y no atendió las llamadas para perderlo de vista sin poder reclamarle la devolución del capital invertido.

Círculo de inversores

El segundo caso coincide con el resto de una persona que conocía al imputado por cruzárselo en forma esporádica en distintos espacios y en una de las oportunidades en la que mantuvieron una charla en el año 2023 es que le ofreció ingresar a un círculo de inversores que él administraba para ganar jugosos dividendos.

En las descripciones realizadas por la víctima de esta maniobra se advierte una modalidad reiterada por parte del estafador: al lograr convencerlo de la legitimidad de la inversión y la rentabilidad de la inversión.

Ese entusiasmo al recibir los pagos de intereses mensuales lo llevó a volver a invertir y convencer a amigos y familiares que también lo hicieran.

El negocio parecía auspicioso para la inversión hasta que en octubre de 2024 se transformó en una pesadilla porque el inversionista apagó su teléfono y se borró de las redes sociales.

Peña de la “Cúpula”

Un joven inversionista defraudado, que fue el primero en presentar el reclamo en la Justicia civil y ya tiene a su favor trabado el embargo contra los bienes de las personas que le firmaron los pagarés, entre ellos el acusado de las estafas piramidales, también se presentó como denunciante en la causa penal.

El relato pormenorizado de este damnificado es el que ayuda a la Fiscalía a entender un poco mejor como construía el relato de negocio exitoso a través de las apariencias, los entusiasmos desmedidos y los falsos liderazgos que crearon mitos sobre personas que sin saber que eran engañadas ayudaban a llevar adelante la defraudación.

La “Peña de la Cúpula” sonaba como una reunión semanal o quincenal en torno de una cena en la que un aparente círculo rojo de los negocios financieros se reunía en torno de una cena.

Este muchacho escuchó las historias de un amigo que lo llevó a invertir en el fondo que estaba llevando a cabo este sujeto desde la fachada del local “La Vermutería”, en calle Echevarría.

Según resonaban los nombres de los participantes y el aparente distinguido circuito de decisiones para generar ganancias fabulosas se iba edificando en forma oral en el boca a boca y parecía confiable.

Esta persona fue animada a invertir por un amigo, quien le dio referencias de distinguidos inversionistas que ya estaban participando y en las reuniones que tuvo con el acusado recibió un relato consolidado, desde la oralidad, sobre la legitimidad de la inversión.

En esas charlas se enteró de esa peña que se reunía los jueves y de la que participaban sólo los distinguidos.

La participación de abogados y contadores en el fondo de inversión le dio una sensación de seguridad, que el estafador se encargó de animarlo con otras cualidades que tenía el negocio que en apariencia era fiable porque los inversionistas estaban cobrando sus utilidades.

Se terminó de convencer con la experiencia de su propio amigo que hacía un año estaba en el fondo y cobraba los intereses y de la inversión participarían personas de renombre en la ciudad.

El cuaderno

La Vermutería de Echevarría y Estrada, que siempre estaba cerrada al público y se abría con una cita previa a cada inversionista tenía estanterías en las paredes laterales con bebidas de marcas premium y una tarima con botellas listas para prepararse un trago. Era toda una puesta en escena que servía como fachada y lo que verdaderamente pasaba se anotaba en un cuaderno que se encontraba sobre un mostrador del extremo del local. Además, había una máquina de contar dinero y una computadora portátil; que cumplían una función secundaria.

Ese relato le da a la Fiscalía el cómo dónde operaba para realizar la maniobra de engañar a los inversionistas.

El muchacho se decidió a invertir porque todo parecía fiable y era imposible que tanta gente distinguida invirtiera su dinero en algo que fuera una defraudación.

La Fiscalía encontró en este relato todos los detalles de las distintas argucias que manifestaba para sostener el engaño de como lograba la rentabilidad del dinero que invertían los participantes del fondo.

En su argumento describió una serie de unidades de negocios que le redituaban ganancias mensuales como la presunta venta de muebles; la distribución de bebidas a través de socios estratégicos; la compra y venta de granos y la comercialización de teléfonos y computadoras.

La estrategia de dar a entender en forma oral, nunca con datos cuantificables, una permanente sensación que los negocios eran exitosos y tenía la oportunidad de ampliarse era lo que llevaba a los inversionistas a no retirar el capital invertido.

Esta víctima invirtió más de veinte mil dólares y los documentos firmados por el imputado y otra persona son los que generaron el embargo sobre los bienes de este sujeto.

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