El tránsito en Pergamino es, sin dudas, uno de los desafíos más visibles, complejos y urgentes de nuestra ciudad. Por eso, desde la Subsecretaría de Inspección General y Tránsito, el Municipio sostiene una política pública clara, decidida y con presencia permanente en las calles.
“Frente a hechos dolorosos como los últimos siniestros viales, redoblamos el compromiso y sostenemos una gestión basada en tres pilares fundamentales: control, prevención y educación”, explicó a LA OPINIÓN el titular de esta dependencia, Marcos Turrini.“Buscamos ordenar las calles para salvar vidas”, remarcó el funcionario, al describir un esquema de fiscalización activo que combina operativos estratégicos y planificación previa, evitando la improvisación.
El tránsito en todo Pergamino
Los controles incluyen verificación de documentación (licencia de conducir, seguro, dominio visible), chequeo de luces reglamentarias, uso de casco y cinturón de seguridad. Además, se intensificaron los test de alcoholemia —especialmente los fines de semana y en eventos nocturnos— con equipos homologados y procedimientos estrictos. Uno de los ejes más visibles son los operativos de retención de motos irregulares: “Retiramos de circulación vehículos con escape libre, sin patente, desarmados o que se conducen de manera temeraria. Son acciones articuladas con Policía y Guardia Urbana, planificadas con inteligencia previa y despliegue territorial. No es persecución, es cuidado. No es capricho, es respeto a la vida”, subrayó Turrini.
En los últimos 45 días, se retuvieron muchísimas motos, varias por reincidencia. “Cada moto retirada es una señal clara: el espacio público tiene reglas y en Pergamino las estamos haciendo cumplir”, remarcó.
También se fiscaliza el tránsito pesado, controlando la circulación indebida, la carga y descarga fuera de horarios o zonas habilitadas y el estacionamiento en lugares prohibidos. En paralelo, se trabaja en la nueva Ordenanza de Tránsito Pesado que fue adecuada a las nuevas necesidades de la ciudad.
Otro frente de acción son los operativos en ingresos y egresos escolares, que se realizan diariamente en diferentes establecimientos. El objetivo: garantizar la seguridad de niños, niñas y adolescentes. “Ordenar el tránsito en zonas escolares es una tarea colectiva. Apelamos a la responsabilidad de madres, padres y conductores”, señaló.
“La señalización es el lenguaje del tránsito”, afirmó Turrini. En ese sentido, se está ejecutando un plan integral de colocación y renovación de carteles, priorizando zonas de alta siniestralidad, reemplazando señalización deteriorada, instalando reductores de velocidad y reforzando la demarcación horizontal en accesos, avenidas, cruces peligrosos y zonas escolares.
“Sabemos que ningún cambio profundo se sostiene sin educación”, dijo el funcionario. Por eso, se fortalecen las acciones de concientización desde el Parque de Educación Vial, con campañas masivas orientadas a motociclistas, jóvenes, peatones y padres. También se realizan charlas, talleres y actividades en barrios, clubes e instituciones educativas. “Educar es sembrar respeto, cultura vial y responsabilidad social”, enfatizó.
“Gestionar es estar en la calle”
En el cierre de la entrevista, Turrini fue contundente: “Los problemas complejos no se resuelven con mensajes en redes sociales ni con opiniones desde un escritorio. Gestionar es estar en la calle, tomar decisiones difíciles, escuchar, planificar, controlar y educar. La diferencia entre opinar y hacer es enorme”.
Reconoció que aún queda mucho por hacer, pero reafirmó el rumbo: “El orden no se impone de un día para el otro. El tránsito es un desafío diario que requiere constancia, decisión política y el acompañamiento de toda la sociedad. Este es el camino correcto, y lo vamos a seguir recorriendo: con más controles, más prevención, más educación y más presencia en las calles. Porque el orden se construye, se sostiene y se defiende. Con hechos. No con palabras”.