José María Mazzei (programador de Infracommerce, referente técnico de Nike en Argentina, Chile y Uruguay) y Tomás Debeljuh (poeta y parte de la dirección editorial del sello ítalo-argentino: Vagus Ediciones), son dos primos nacidos y criados en Pergamino.
Después de casi cinco meses de pruebas, errores e intercambios entraron en la fase final del desarrollo de una App; más precisamente, de una WebApp de Autoedición Lúdica destinada a escritores, editores y lectores.
La WebApp surge como complemento del nuevo libro de Tomás Debeljuh, que será lanzado en abril y lleva por nombre “Sinestesia literaria: Mezclar los sentidos para encontrar el libro”, editado por Vagus Ediciones.
“Desde muy pequeños, tal vez, desde que tenemos uso de crayón soñamos con inventar algo juntos; hoy, estamos al borde de lograrlo, a un paso de conjugar el mundo literario con el de la programación”, cuenta Tomás en contacto con LA OPINION, al tiempo que aclara que una WebApp es aquella aplicación interactiva que funciona en web –por lo que no requiere ser descargada para su utilización- y se adapta a cualquier tipo de navegadores y dispositivos.
-¿Qué es la autoedición lúdica y el método sinestésico?
-Durante estos últimos dos años tuve el impensado placer de estar en el detrás de escena del mencionado sello editorial. Uno de los primeros desafíos fue analizar borradores de terceros y dar devoluciones. Poco a poco brotaron algunas ocurrencias, que prontamente se tornaron herramientas; herramientas, que hoy forman el método sinestésico de autoedición lúdica.
Algunas de las dieciséis herramientas descriptas en el libro son:
1. Respiración literaria: ¿Cuál es la frecuencia respiratoria del libro? ¿Qué texto te da aire y cuál te lo saca? ¿Existe algún jadeo o alguna apnea en tal o cual región del borrador?
2. Orografía del libro y oleaje de lectura: ¿En qué parte del manuscrito su relieve se hace cuesta arriba y la lectura se estanca? ¿En qué porción se ameseta y en cuál fluye sin esfuerzo, en bajada?
3. Paleta de colores: ¿A qué estación del año te remite cada capítulo? ¿Es un libro cuatro estaciones? ¿Cuántas páginas miden su invierno y su frío? ¿Te animas a asociar cada estación a un color?
4. Menú literario: Sentir los textos como si fueran sabores ¿hay alguna página demasiado agria?
Así como aproximarse al abdomen con un transductor ultrasónico para ecografía, nos permite ver algo que no veíamos a simple vista, el método sinestésico propone acercarse al escrito a través de singulares herramientas que posibilitan lo mismo: traducirlo a otros códigos, transformarlo en otros símbolos. Dicho de otro modo, nos permite armar una suerte de cartografía de letras y sentidos: un mapa, un dibujo con todas las anotaciones que surgieron del haber pasado el texto por el cuerpo. Finalizada esta dinámica habremos traducido el borrador a un gráfico, que nos posibilitará acceder a todos sus rincones con una sola mirada panorámica.
El texto se ha convertido en líneas, colores, notas musicales, aromas, sabores; en fin, se ha ido, hemos traducido los escritos a expresiones mudas de letras. Acercarnos desde otros ángulos nos permitirá ver lo que no podíamos ver o, mejor dicho, sentir lo que no podíamos sentir.
-¿Cuál es la función de la WebApp?
-Actúa como catalizador. Si bien se podría convertir el texto en gráfico de forma artesanal dibujando a mano alzada, la WebApp, agiliza el proceso de implementación del método sinestésico. Cualquier usuario (cuente o no con el libro) podrá acceder y utilizarla de manera libre y gratuita.
-¿Por qué es para escritores, editores y lectores?
-Si sos escritor/a podrás subir tu borrador, aplicar algunas de las herramientas lúdicas y descargar el gráfico resultante. Como mencionábamos antes, una vez transformado el texto en gráfico, ya convertido en otra “cosa”, el escrito no existe más como tal: ha desaparecido. Ya no es posible aproximarse por el costado de siempre. Ya no serás consciente de lo que hay en el capítulo que calificaste como gris o como negro, ni recordarás por qué dibujaste una curva cuesta arriba y otra cuesta abajo en tal o cual sitio. Esta nueva morfología del libro convertido a gráfico reduce la resistencia al cambio. No hay más lugar para expresiones tales como: “este escrito, párrafo o poema lo quiero dejar porque me hace acordar a mi ex, a mi infancia o a mi abuela”; simplemente ya no es posible saber en qué porción del dibujo quedó.
Cuando las letras se mudan, solo quedan huellas: marcas, símbolos, que invitan a revisar -austeros de sesgos-, todos y cada uno de los aparentes cortocircuitos del libro. Cuando la mirada cambia, las preguntas cambian. Cuando las preguntas cambian, las respuestas cambian y el mismísimo libro pide modificaciones a gritos, incluso en lugares que creíamos inmodificables.
Si sos tallerista o editor/a podrás subir borradores terceros, aplicar las herramientas lúdicas y dar una devolución no tradicional a raíz del gráfico obtenido.
Si sos lector/a: quien escribe suele pedirle una lectura a alguien de confianza (amigo, familiar). La idea es que, gracias a la WebApp, quien oficia de lector-amigo pueda devolverle -a quien le confió su original- un gráfico con todo lo que sintió al leer el material.
En fin, paradojalmente, en un mundo donde lo digital nos invita silenciosamente a perder el tacto y el contacto, esta WebApp, invita a sentir. Es ni más ni menos que una aplicación creada a fin de fluidificar el método sintestésico, con ánimo de lograr la sinergia colectiva, propia del cruce de miradas y de la edición cooperativa.