Desde el jueves 12, Gatillero, la nueva película de Cristian “Cris” Tapia Marchiori, comenzó a proyectarse en diversas salas del país. La propuesta del realizador pergaminense no ha pasado desapercibida. Al contrario, su osadía técnica -una película de 80 minutos filmada en un único plano secuencia- la posiciona como una de las apuestas más radicales, vibrantes y comentadas del cine argentino reciente.
Filmada en los márgenes del conurbano bonaerense, específicamente en Isla Maciel, Gatillero es un thriller social cargado de tensión, violencia y humanidad. Su crudeza no es gratuita: la cámara, que nunca se detiene, acompaña en tiempo real a su protagonista por un recorrido que es tanto físico como emocional, con una intensidad que pone al espectador en un lugar incómodo, inmersivo y reflexivo.
En diálogo con LA OPINION, Cris, que desde hace varios años viene formándose y trabajando como guionista, director y asistente de dirección en distintos proyectos audiovisuales, comparte con nosotros sus comienzos en Pergamino, sus primeros pasos en Capital Federal y sus proyectos.
Cristian Tapia Marchiori: una vida entre barrios, cámaras y pasiones
Aunque nació en Alta Gracia (Córdoba), Cris vivió casi toda su vida en Pergamino, ciudad que considera su verdadero lugar de pertenencia. “Viví en Pergamino desde los 2 hasta los 30 y pico. Gran parte de mi carrera la hice viviendo allá y yéndome a trabajar a donde me toque, hasta que me vi obligado a tener base en Caba”, contó en diálogo con LA OPINION.
Aunque no nació allí, Pergamino se convirtió en mucho más que una ciudad para él. Es un lugar al que siempre vuelve, una especie de refugio emocional donde late buena parte de su historia. “No es la ciudad en la que nací, es la ciudad que me adoptó”, dice emocionado.
Los vínculos que forjó allí no son superficiales. Son lazos sólidos, afectivos, casi familiares. “Tengo vínculos con muchas amigas y amigos que son familia de corazón”, resume, conmovido. Y no lo dice desde un lugar de nostalgia pasiva: habla con la experiencia de quien caminó cada rincón, quien conoció la ciudad no como visitante, sino como parte de su pulso cotidiano. “Conozco Pergamino de punta a punta. Caminé todos los barrios, de margen a margen y de norte a sur, atravesando momentos de alegría y de tristeza.”
Para él, hablar de Pergamino no es solo una anécdota: es hablar de los comienzos de su vocación. “Empecé a filmar ahí, a hacer los primeros ejercicios con amigos. Fue una ciudad generosa, donde muchas personas me abrieron las puertas cuando el camino era difícil, incierto, lleno de dudas pero también de ilusiones.”
No olvida aquellos primeros pasos, ni tampoco la mezcla de respuestas que fue cosechando. “En Pergamino encontré los primeros sí y los primeros no. Seguramente fueron más los no, pero también hubo personas que confiaron, que apostaron por mí sin pedir nada a cambio. Personas que intercedieron ante sus jefes, sean cargos políticos, empresariales o institucionales, para darme una oportunidad cuando yo tenía apenas 19 o 20 años.” Elige no nombrarlas, pero confía en que cada una sabrá reconocerse en sus palabras.
Hay escenarios que vuelven una y otra vez en sus recuerdos, casi como postales emocionales que definen su identidad: los barrios Santa Julia y Malvinas. Allí vivió, creció, soñó y empezó a construir su camino. “A veces, cuando vuelvo a la Argentina después de filmar en otro lado, me voy a Pergamino. Me doy unas vueltas por mi barrio porque hay algo de mi corazón que quedó ahí, en esos lugares donde viví y que me formaron.”
Más que un lugar en el mapa, Pergamino es un punto en su historia donde se cruzan la gratitud, el aprendizaje y el amor por una comunidad que creyó en él cuando más lo necesitaba.
Fue en Pergamino donde realizó sus primeros ejercicios de cámara. Grabó cortos, escenas, incluso una película completamente independiente con amigos. “Esa experiencia fue nuestra escuela de cine”, recuerda.
Ya en Capital Federal, empezó a trabajar en un equipo de dirección y al tiempo pudo filmar su ópera prima que llevó y rodó en Pergamino, algo que también lo sigue conectando a la ciudad.
El deseo de traer Gatillero a Cinema Pergamino
En los últimos tiempos formó parte de varios proyectos en Capital Federal y en otros países. “Llegó Gatillero, que es mi segunda película, filmada en Isla Maciel. Nos trajo muchas satisfacciones porque se estrenó en el Festival de Cine y Creatividad de Cinequest, que se celebra en Silicon Valley, California. Ahí estuvimos con Pablo Udenio, mi productor. Luego se estrenó en Brasil y en Europa, y hemos recibido un montón de premios y sigue siendo invitada al día de hoy a seguir participando de festivales. Luego vino a Argentina y la verdad es que tanto la prensa como los espectadores a la película la abrazan y les gusta mucho y eso nos llena de satisfacción. Lo mismo nos ha pasado con los jurados de varios festivales a los que fuimos que le han dado varios premios a Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guion y Mejor Protagonista”.
En este contexto de éxito y expansión, Tapia Marchiori no olvida sus raíces. Su deseo ahora es poder presentar Gatillero en su ciudad. “De ser así vamos a organizar para que la proyecten un fin de semana en que yo pueda acercarme a Pergamino para compartirlo con la gente. Ojalá pueda ir con alguien del elenco, muchos de ellos son amigos míos”, concluyó.
Instagram: @cris.tapia.marchiori @gatillerolapelicula
Un ping pong con alma de barrio y mirada de director
-¿Alta Gracia o Pergamino?
-Pergamino, porque es la ciudad en la que me crié y donde tengo familia del corazón y son muchos y muchas.
-¿El barrio que más te marcó en Pergamino?
-Sin dudas la parte sur de la ciudad. El barrio de mi corazón es Santa Julia, lindero a barrio Malvinas, también lindero en aquel momento a lo que era campo y a algún asentamiento y también a Luis Sandrini.
-¿Una palabra que defina a Pergamino?
-Una palabra es afectos; un concepto es gente hermosa. Ocurre el milagro de que haya gente muy buena en Pegamino.
-¿La primera cámara o equipo con el que filmaste?
-La primera fue una cámara digital de fotos de mi mamá. La primera con la que filmé algo relacionado con una escena es una Mini DV de una amiga. La primera con la que filmé un proyecto fue una Canon XL1.
-¿Una película?
-En este momento elijo Heat de Michael Mann, protagonizada por Al Pacino, Robert De Niro y Val Kilmer. Es un gran policial cuyos protagonistas tienen un arco dramático precioso. La película tiene un guion con una estructura narrativa propia para dar clases de guion y de desarrollo de personajes y demás.
-¿Una serie?
-Hoy elijo Un gallo para Esculapio de Bruno Stagnaro. Un gran policial argentino de un director que admiro mucho, que muestra el universo criminal argentino sin pretensiones de ser una imitación de los policiales estadounidenses. Se ve la mirada de un gran director a través de cada escena y cada personaje.
-¿Un director de cine?
-Tengo muchísimos, pero hoy elijo a Clint Eastwood, porque me parece increíble que a su edad (95 años) siga filmando. Me parece increíble su carrera vista en perspectiva y su vida. Actor, actor-productor, director, director-productor, y argumenta que nunca va a dejar de filmar. Es un gran referente.