En Baradero Marianela Fallet protagonizó un hecho que rápidamente se volvió ejemplo en la comunidad. Al encontrar $1.680.000 en la puerta del Banco Santander, decidió actuar con honestidad y devolver el dinero a su dueño. Su testimonio, brindado en FM Tiempo, conmovió por su simpleza y firmeza ética.
Un hallazgo inesperado frente al Banco Santander
El episodio ocurrió cuando Marianela estaba por ingresar a la entidad bancaria. En la vereda observó un bulto sospechoso, siguió unos pasos y luego decidió regresar al pensar que a alguien se le había caído una suma importante de dinero. Sin revisar el contenido ni contar el monto, tomó una decisión clave: buscar ayuda dentro del banco.
“Lo encontré antes de ingresar. Vi un bulto de dinero, pasé de largo y volví porque pensé que a alguien se le había caído”, relató. Esa reacción inmediata fue el primer paso de una cadena de acciones que terminaron con un final positivo para todas las partes.
La decisión de avisar y el rol del banco
Al ingresar al Banco Santander, Marianela se dirigió directamente al gerente y explicó lo sucedido. “Encontré plata, no sabía cuánta era, pero alguien la había perdido”, contó. Desde la entidad le pidieron tranquilidad y se activó el protocolo interno para identificar al posible dueño del dinero.
Minutos después, el banco logró dar con la persona que había extraviado la suma. El hombre se presentó en la sucursal y pudo comprobar que el dinero estaba completo: $1.680.000 en su totalidad. La escena cerró con alivio, agradecimiento y una profunda emoción.
“No hice más que devolver lo que no era mío”
Lejos de buscar reconocimiento, Marianela minimizó su accionar con una frase que se volvió viral: “Es lo que deberíamos hacer todos ante una situación así, no hice más que devolver lo que no era mío”. También explicó que actuó con rapidez y sin contar el dinero. “Yo junté todo rápido y no me fijé en el monto. Por suerte estaba todo y fue un final feliz”.
Su gesto despertó admiración y abrió una reflexión social sobre la honestidad, los valores y las decisiones cotidianas que muchas veces pasan desapercibidas. En tiempos de desconfianza, la historia de Marianela Fallet dejó una señal clara: todavía existen acciones simples capaces de devolver esperanza.