Vecinos de distintos barrios periféricos de Pergamino y la región podrían llegar a ver la aparición de lagartos en sus patios y alrededores de sus casas, y esto es algo frecuente en esta época del año. Se trata de un animal inofensivo al que hay que dejar tranquilo porque además ayuda a mantener los domicilios libres de roedores.
Los lagartos cuentan con miembros largos y bien desarrollados, con una cabeza ancha cubierta por placas grandes y lisas. Las escamas del dorso son granulares y las ventrales cuadrangulares y yuxtapuestas. Los machos tienen un tamaño más grande que las hembras, y una papada pronunciada. El color es de un verde muy oscuro, casi negro, con bandas transversas más oscuras que se continúan en la cola, donde forman anillos bien definidos. Tienen también manchas blancas irregulares, con un vientre blanquecino y manchas negras.
De las dos especies de lagartos reconocidas en Argentina, solo el overo es el que habita la provincia de Buenos Aires, y por ende nuestra ciudad. Los profesionales de la UNLP y el Conicet indican que este reptil se desenvuelve cómodamente en diversos ambientes, aunque tiene una aparente preferencia por los lugares húmedos cercanos a cursos y cuerpos de agua; y también puede encontrarse en jardines y parques en zonas peri urbanas.
En cuanto a sus características, "es un eximio nadador y trepador de barrancas, aunque no así de árboles. Se refugia en túneles poco profundos que cavan bajo piedras, troncos, chapas o escombros", detalla el herpetólogo Jorge Williams en su libro Reptiles de Buenos Aires. "Tiene una dieta generalista, se alimenta tanto de fruta como de animales, ya sean vertebrados (peces, anfibios, aves, mamíferos u otros reptiles) o invertebrados, incluso huevos (de aves y otros reptiles) y miel, también pueden buscar alimento entre los desechos humanos o comer carroña. Se lo ha visto cazando palomas al acecho, manteniéndose inmóvil hasta que la presa está a su alcance", agrega además.
Impactan al verlos
Son animales que impactan por su belleza y que pueden generar temor en un encuentro ocasional, ya que su presencia es imponente y se asemejan a otros reptiles como cocodrilos o serpientes grandes. Pero son inofensivos, y esto es algo que debemos tener siempre presente, para no reaccionar de mala manera en esos momentos.
Entre diciembre y marzo se dejan ver y aparecen con mayor asiduidad porque es la época reproductiva, y es cuando ponen los huevos. Con respecto a sus hábitos, los especialistas describen que "generalmente habitan cuevas que ellos mismos excavan o incluso utilizan las construidas por otros animales, como las vizcachas. Antes de la cópula pueden producirse peleas entre machos y persecución de las hembras por parte de estos. Las hembras depositan entre 20 y 50 huevos dentro de las cuevas y permanecen con su pareja por algún tiempo antes de separarse". "Al encontrarse amenazados, corren a gran velocidad hasta refugiarse en sus cuevas o se sumergen en el agua", agregan.
Inofensivos en general
"Si un perro se le va encima, el lagarto se va a defender: si se siente acorralado se va a defender con la boca abierta, va a tratar de morder y va a revolear la cola con una fuerza impresionante", explica el especialista. "La mordedura de los machos grandes es importante, que si bien cuentan con dientes bastantes romos a diferencia de serpientes y otros reptiles, la fuerza de la mordedura es significativa y puede lastimar", agrega, pero remarca una y otra vez que "siempre va a ser en caso de que el animal se defienda porque se siente acorralado o porque alguien lo agarró: nunca va a morder él solo, eso desde ya".
Los lagartos overos "son animales que se acostumbran mucho al ambiente peridomiciliario y a la gente. Y eso es bueno porque se alimentan de roedores, ratones, lauchas, y entonces así mantienen el área del domicilio libres de los roedores: su sola presencia los espanta", cierran los especialistas.