María Crescencia llegó a Córdoba: desde Pergamino, la beata caminó de la mano de un joven misionero
La imagen y reliquias de María Crescencia arribaron a distintos puntos de Córdoba gracias a la misión silenciosa de Gael Majluf, un adolescente devoto
15 de enero de 2026 - 15:22
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El recorrido de María Crescencia comenzó en Villa Cura Brochero, un lugar cargado de espiritualidad y memoria.
GAEL MAJLUF
María Crescencia Pérez, la beata de Pergamino y conocida por muchos como Sor Dulzura, llegó en los últimos días a tierras cordobesas. Su presencia no lo hizo a través de actos oficiales ni grandes celebraciones, sino mediante gestos simples, oraciones compartidas y reliquias entregadas con profundo amor. El puente entre Pergamino y Córdoba tuvo nombre propio: Gael Majluf, un joven fiel creyente que asumió como misión personal dar a conocer la vida y obra de Crescencia.
En contacto con LA OPINIÓN, Gael relató cómo, mientras vacaciona junto a su familia, continúa con su labor evangelizadora, llevando imágenes, folletos y reliquias de la beata a distintos puntos de la provincia mediterránea.
El recorrido comenzó en Villa Cura Brochero, un lugar cargado de espiritualidad y memoria. Allí, Gael dejó imágenes y material de Crescencia en la casa museo donde falleció el santo cordobés, así como en la santería del santuario y entre los servidores del lugar.
“Quedó una imagen de Crescencia puesta a los pies de la imagen de la beata Madre Catalina Rodríguez”, contó, destacando el valor simbólico de ese gesto: dos mujeres santas, unidas en la fe, en suelo cordobés.
Crescencia en Córdoba 2
Gael dejó imágenes y material de Crescencia en la casa museo donde falleció el santo cordobés, así como en la santería del santuario y entre los servidores del lugar.
Luego, el camino continuó en Villa Carlos Paz. El joven se acercó a la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, ubicada junto al tradicional reloj Cucú. Allí, en medio de una celebración de la Palabra, pidió permiso para compartir unas palabras sobre María Crescencia.
“Me dejaron hablar, repartir folletos y reliquias. Me hizo muy bien ver cómo la gente se iba con esperanza”, relató Gael, con la emoción intacta. También dejó una imagen de la beata en el templo, sumando otro punto del mapa donde Crescencia ya está presente.
Actualmente permanece en Carlos Paz, con la intención de visitar otras capillas de la zona y, si es posible, llegar también a Córdoba capital.
Una misión que no se toma vacaciones
Aunque viaja acompañado por su familia, Gael aclara que su misión es profundamente personal. “Todos estos trabajos los hago solo. Estoy en constante movimiento, con mucha pasión”, explicó. Sin embargo, reconoce el acompañamiento y respaldo familiar, especialmente durante este tiempo de descanso que se transforma, también, en tiempo de siembra espiritual.
La misión no se limita al territorio físico. En los últimos días, Gael lanzó un boletín digital llamado “Sencillamente Crescencia”, que se publicará cada quince días y compartirá testimonios, oraciones, ilustraciones y novedades sobre la beata.
El trabajo se articula desde dos cuentas de Instagram: @sor_dulzura_2023, administrada por Gael @sormariacrescenciaperez, coordinada por Evelyn, quien organiza el rezo del Rosario cada primer viernes de mes
“Estamos en constante colaboración, ayudándonos entre las dos cuentas”, explicó.
El origen de una devoción profunda
La historia de Gael ya había sido publicada por LA OPINIÓN, y hoy vuelve a cobrar fuerza a la luz de esta nueva misión. Tiene solo 14 años, pero una convicción que desarma prejuicios. En un mundo marcado por el vértigo y las pantallas, su vida parece ir a contramano.
“Desde muy chiquito tuve contacto con estampas y biografías de santos. Por la cercanía entre Ferré y Pergamino, conocí a Crescencia en 2023. Ahí empezó todo”, recordó. Un encuentro con la hermana Josefina fue clave para profundizar el camino y comenzar a difundir su historia.
Reliquias, oración y dulzura
Gael no solo difunde la vida de Crescencia: también confecciona estampitas con reliquias, pequeños fragmentos de tela que tocaron la tumba de la beata e incluso estuvieron en contacto con sus restos. Las entrega especialmente a personas enfermas o atravesadas por el dolor.
“Siento una comunicación especial con ella, un acercamiento constante a través de la oración”, confesó.
Un testimonio que interpela
En medio de la novena anual que la comunidad pergaminense celebra en honor a María Crescencia Pérez, la figura de Gael se vuelve una señal luminosa: una fe joven, auténtica y silenciosa, que no busca imponer, sino contagiar.
“Evangelizar con chicos de mi edad es complicado, pero hay que predicar con el ejemplo”, reflexiona.
Así, desde Pergamino hasta Córdoba, Crescencia volvió a caminar. Lo hizo sin ruido, con dulzura, llevada por las manos y el corazón de un adolescente que eligió creer, servir y anunciar que la santidad también se vive —y se transmite— en lo cotidiano.