La segunda mitad del año encuentra a la ganadería argentina en un punto de tensión: cómo mantener el abastecimiento de carne sin profundizar la pérdida de vientres y comprometer el rodeo a futuro.
Según datos del Rosgan, en los primeros siete meses del año se faenaron 7,85 millones de cabezas, un leve incremento frente al mismo período de 2024. Proyectando el comportamiento estacional de la actividad, se estima que el ciclo cerrará con alrededor de 14 millones de cabezas y una producción de 3,2 millones de toneladas de carne.
"De confirmarse, sería el tercer año consecutivo con faenas por encima de los niveles de equilibrio, situación que ya provocó en 2024 la pérdida de más de un millón de animales del stock", dice el Rosgan. "De confirmarse, sería el tercer año consecutivo con faenas por encima de los niveles de equilibrio, situación que ya provocó en 2024 la pérdida de más de un millón de animales del stock", dice el Rosgan.
Sostener el rodeo bajo este nivel de extracción requeriría un salto significativo en la eficiencia reproductiva: pasar del actual 65% de destete a más del 70%, algo que la actividad no logra desde hace años.
Ganar kilos
Mientras tanto, el otro frente de trabajo está en los kilos. En lo que va de 2025, la faena de novillos creció 12% respecto al año pasado, aportando entre 45 y 50 kilos más por res en comparación con los novillitos. Este incremento en los pesos de faena, que también se observa en hembras, responde a una mejora en las condiciones de recría y engorde pastoril, sumada a la creciente participación del feedlot en la terminación.
Sin embargo, la retención de vientres clave para recomponer el stock todavía no se consolida. La faena de vacas empezó a ceder, pero la de vaquillonas sigue en alza —6% más que en 2024—, acumulando en tres años una merma de 800 mil vientres.
El informe del mercado ganadero de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) advierte que alcanzar un equilibrio sostenible exigirá un esfuerzo conjunto del sector: más terneros por vaca, más kilos por animal y una moderación real en la faena de hembras, para evitar que la recomposición del rodeo se postergue y la oferta de carne futura se vea amenazada.