Durante este ciclo lectivo 2025, el área municipal de Inspección General puso en marcha un programa integral de prevención y control en los ingresos y egresos de las escuelas del Partido de Pergamino. El objetivo es claro: garantizar la seguridad vial de estudiantes, docentes y familias, reduciendo los riesgos asociados al tránsito escolar en horarios críticos.
La iniciativa, que se consolidó en los últimos años, se amplió en este ciclo con mayor cobertura de las instituciones y la incorporación de nuevas medidas de control y señalización. Cada inspector de tránsito asignado tiene la responsabilidad de supervisar y coordinar el flujo vehicular y peatonal en las inmediaciones de los establecimientos educativos, evitando congestiones, maniobras imprudentes y situaciones de riesgo.
“La presencia de inspectores en las entradas y salidas de las escuelas es crucial para prevenir accidentes. Los alrededores de los colegios son puntos críticos, donde confluyen vehículos, motos, bicicletas y peatones. Por eso impartimos directivas claras para que cada agente actúe con responsabilidad y firmeza, asegurando el respeto a las normas. Necesitamos también el compromiso de la ciudadanía para que este esfuerzo sea efectivo”, señaló a LA OPINIÓN el titular de Inspección General, Marcos Turrini.
Seguridad vial, controles y prevención
Los niños y adolescentes, por su imprevisibilidad y falta de percepción del peligro, son los más vulnerables en el tránsito. En ese sentido, la presencia de inspectores no solo facilita cruces seguros en calles de alto tránsito, sino que también reduce la velocidad de los vehículos en zonas escolares.
“El control del estacionamiento indebido en doble fila, el ascenso y descenso en lugares seguros, y la supervisión directa de los inspectores nos permiten evitar el caos y minimizar riesgos de atropellos o colisiones”, explicó Turrini en un tramo de la nota con este medio.
Además de los controles, el programa incluye acciones de concientización y educación vial: “Promovemos el uso del cinturón de seguridad, el casco en motociclistas y el respeto por las sendas peatonales. Interactuar con los conductores y peatones nos permite reforzar hábitos responsables”, añadió el funcionario ayer al mediodía mientras se supervisaban las intervenciones en la zona de la Escuela Nº 2..
Más escuelas cubiertas y tránsito controlado
Una de las novedades de este año es la ampliación de la cobertura escolar, superando la cantidad de instituciones alcanzadas en ciclos anteriores. Los inspectores recibieron capacitaciones específicas para optimizar su tarea y actuar con mayor preparación frente a diferentes escenarios.
Este plan no se limita a la presencia de agentes. También se proyectaron mejoras de infraestructura en los entornos escolares, con mayor señalización adecuada, carteles informativos, espacios accesibles para personas con discapacidad, zonas de carga y descarga, estacionamiento para motos y áreas específicas para transportes escolares.
“Le dedicamos una atención especial a este tema porque sabemos que la seguridad de los chicos es un pilar fundamental para el desarrollo de la comunidad. Queremos que las familias sientan tranquilidad y que la escuela sea un lugar seguro desde el primer paso que dan los alumnos en la vereda”, subrayó Turrini describiendo las acciones planteadas desde el área a su cargo.
Compromiso con la comunidad
La política de seguridad vial escolar que lleva adelante el Municipio apunta a consolidarse como una medida preventiva clave para reducir siniestros y proteger a los más vulnerables en la vía pública. Al mismo tiempo, fortalece la relación con la comunidad educativa y promueve una cultura vial más responsable en toda la sociedad.
El respeto de las normas de tránsito en las inmediaciones de las escuelas es fundamental para resguardar la seguridad de los estudiantes, docentes y familias. En horarios de ingreso y salida, estos espacios se convierten en puntos de alta concentración vehicular y peatonal, lo que incrementa el riesgo de siniestros.
Evitar el estacionamiento en doble fila, respetar las sendas peatonales, reducir la velocidad y prestar atención a la señalización son conductas básicas que pueden marcar la diferencia entre un entorno seguro y una situación de peligro.
La colaboración de los conductores es indispensable: cada acto de responsabilidad contribuye a prevenir accidentes y garantiza que los más pequeños, considerados los usuarios más vulnerables del tránsito, puedan trasladarse con tranquilidad.