El Servicio de Neonatología del Hospital Municipal de la ciudad de Rojas vivió una jornada profundamente emotiva con la inauguración de nuevas piezas de cerámica en el Jardín de los Abrazos, un espacio simbólico que reúne los nombres de bebés que transitaron por la Neo y que representa un sostén emocional para las familias que atravesaron momentos intensos junto a sus hijos.
Un homenaje a los bebés que pasaron por Neonatología
Bajo el lema “Un jardín que abraza historias de vida”, profesionales de la salud y familias compartieron una actividad cargada de emoción y significado. En el Jardín de los Abrazos fueron colocadas piezas de cerámica con los nombres de bebés que estuvieron internados en el Servicio de Neonatología del Hospital Municipal.
Estas piezas fueron confeccionadas durante la celebración del Día del Bebé Prematuro realizada el año pasado, en un taller que reunió a madres, padres y allegados con el objetivo de crear un recuerdo perdurable de una etapa marcada por desafíos, esperanza y amor incondicional.
La iniciativa nació a partir del grupo de familias de Neonatología, que propuso generar un espacio capaz de reflejar cada historia vivida dentro del hospital y de mantener presente el vínculo entre quienes compartieron experiencias similares.
El Jardín de los Abrazos, un refugio de contención y memoria
Ubicado junto al Servicio de Neonatología, el Jardín de los Abrazos fue concebido como un lugar de contención emocional para las mamás y sus familias. Desde las ventanas de la Neo, este rincón verde se convierte en un paisaje de calma y esperanza durante los días de internación.
Con plantas, colores y detalles especialmente pensados, el jardín ofrece una pausa visual y afectiva en medio de la exigencia emocional que implica acompañar a un bebé prematuro o con necesidades especiales de cuidado.
La incorporación de las placas de cerámica potencia aún más su valor simbólico. Cada nombre representa una historia única, un recorrido de lucha y superación, y el recuerdo imborrable de familias que atravesaron momentos decisivos en ese mismo lugar.
Un espacio que mantiene vivas las historias de las familias
Además de embellecer el entorno, el Jardín de los Abrazos se consolida como un sitio de encuentro y memoria colectiva. Allí quedan reflejadas las experiencias de quienes compartieron días de incertidumbre, fortaleza y esperanza dentro del Servicio de Neonatología.
Para muchas familias, volver al hospital y ver el nombre de su bebé en este espacio representa una manera de honrar el camino recorrido y de agradecer el acompañamiento recibido por parte del equipo médico y de enfermería.
La actividad reafirma la importancia de generar propuestas que trasciendan la atención médica y fortalezcan el aspecto humano del cuidado de la salud. En cada placa, en cada nombre y en cada historia, el Jardín de los Abrazos continúa creciendo como un símbolo de amor, resiliencia y vida.