Cubata Viajes: del arte de dejar propina a la magia de los cruceros que conquistan a toda la familia
Cubata Viajes, la agencia de Pergamino, analiza las diferencias culturales sobre la propina en el mundo y derriba mitos sobre los cruceros.
15 de febrero de 2026 - 07:05
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Si de experiencias transformadoras se trata, los cruceros ocupan hoy un lugar protagónico.
INFOBAE
Viajar no solo amplía horizontes geográficos, también culturales. Y uno de los hábitos que más sorprende a los argentinos cuando cruzan fronteras es el de la propina. En diálogo con LA OPINIÓN, Nicolás Aller y María Rodríguez, referentes de Cubata Viajes, abordaron un tema que genera dudas frecuentes entre los viajeros.
“Culturalmente no lo tenemos tan incorporado como en otros lugares”, explicó Nicolás. “Acá lo relacionamos más a si tuvimos un buen trato en el rubro gastronómico. En cambio, en muchos países es un redondeo hacia arriba cuando uno tuvo una buena prestación de servicio, de cualquier tipo”.
María sumó una mirada desde su experiencia: “Yo trabajé muchos años como guía en Península Valdés y recibía propinas por las visitas guiadas. Es una parte del sueldo y un extra que está bueno colaborar”.
En destinos como Francia o algunas regiones de Italia y España, la propina suele estar incluida en la cuenta. En Estados Unidos, en cambio, aparece sugerida y puede elevar considerablemente el total a pagar. “Hay que mirar bien la cuenta, porque muchas veces ya está detallada e incluida, para tampoco dejar de más”, advirtió Nicolás.
Además, hoy la digitalización facilita el proceso: en Europa, por ejemplo, al momento de pagar con tarjeta o QR, el sistema sugiere un monto para dejar como propina. “Es como las aplicaciones de traslado: te sugieren cuánto dejar y vos elegís”, explicaron.
Pero más allá del número —que suele oscilar entre el 8% y el 15%—, Nicolás dejó una reflexión práctica: “No somos conscientes de la puerta que nos abre saber dónde dejar una propina para la atención posterior. Probalo: dejás algo en la barra y después la atención cambia”.
Propinas
Culturalmente en Argentina, la propina no está muy incluída.
LA NACION
Crucero: el mito que quedó atrás
Si de experiencias transformadoras se trata, los cruceros ocupan hoy un lugar protagónico. Y sin embargo, todavía arrastran ciertos prejuicios.
“Mito total”, afirmó Nicolás cuando se le consultó sobre la idea de que los cruceros son solo para adultos mayores o personas solteras. “Hay un montón de servicios para un montón de pasajeros. No es para nada para gente grande”. María coincidió: “Se pensaba que era solo para adultos mayores, pero son espectaculares para aprovechar en familia. Tenés actividades para chicos, adolescentes y adultos. Nadie se aburre”.
Actualmente, un crucero puede reunir entre dos mil y siete mil personas entre pasajeros y tripulación. “Es una ciudad flotante”, describieron. Restaurantes temáticos, teatro, fiestas, espectáculos nocturnos, sectores tranquilos para quienes buscan relax y áreas de entretenimiento para adolescentes convierten al barco en un universo en sí mismo.
Todo resuelto en una sola tarifa
Uno de los grandes diferenciales del crucero es la practicidad. “Te da comida, hotel y transportación al mismo tiempo. Muchas veces por una tarifa más baja de lo que la gente imagina”, explicó Nicolás.
En los cruceros que parten desde Buenos Aires, la tasa de servicio —es decir, la propina— ya está incluida en la tarifa. “Pagás un promedio de entre diez y quince dólares por persona por día y eso ya está contemplado”, detallaron.
Además, se pueden sumar paquetes de bebidas, WiFi o incluso acceder a sectores VIP con atención personalizada. “Hay cruceros que tienen prácticamente un tripulante por pasajero. Siempre vas a tener alguien que te solucione lo que necesites”, agregó María.
Destinos que se disfrutan mejor navegando
Algunos recorridos, aseguran desde Cubata Viajes, son ideales para hacer en barco: las pequeñas Antillas del Caribe, los fiordos noruegos, la Patagonia chilena, el Mediterráneo o incluso travesías hacia la Antártida y las Islas Malvinas.
También existen cruceros fluviales que permiten atravesar Europa por sus ríos, sin necesidad de combinar trenes y vuelos.
Y para quienes buscan magia en estado puro, están los cruceros de Disney Cruise Line, que parten desde Puerto Cañaveral, cerca de Orlando. “Son una locura”, resumió María. “Es como estar dentro de una película. Todo tematizado, shows increíbles, personajes, restaurantes especiales. El mundo Disney atraviesa generaciones”.
¿Cómo empezar?
Para quienes nunca vivieron la experiencia, Nicolás recomienda comenzar con los itinerarios que parten desde Buenos Aires hacia Brasil. “Todo aquel que probó un crucero hacia Brasil volvió conforme. No conozco un cliente que no haya quedado satisfecho”.
La ventaja de salir desde el país es la comodidad: no se requiere noche previa por posibles demoras aéreas, el embarque es directo y el traslado más sencillo.
Además, existen promociones que incluyen bebidas, WiFi o upgrades a sectores exclusivos. “Es cuestión de estar atentos a nuestras redes o acercarse a la oficina”, señalaron.
Viajar también es aprender
Desde entender cómo funciona la propina en cada destino hasta animarse a una experiencia diferente como un crucero, viajar implica abrir la mente y dejarse sorprender. Y como resumió Nicolás: “Primero hay que ir a Cubata. Después vemos cuál es la horma de tu zapato”.
Cubata Viajes atiende en Echeverría 475, de 9:00 a 16:00, y continúa posicionándose como referente local para transformar cada viaje en una experiencia pensada a medida.