Aunque muchos la consideran una afección del pasado, la tuberculosis continúa afectando a sectores vulnerables de la población. En Pergamino, esta realidad motivó la apertura de un consultorio específico para su abordaje, que funciona desde marzo dentro del sistema de Atención Primaria de la Salud.
“La tuberculosis es una enfermedad oculta, que si no se la busca, no se la encuentra”, señaló la doctora Adriana Pierro, directora de APS del Municipio. Y agregó: “Las dificultades están en acceder al rastreo, al diagnóstico y al tratamiento del entorno familiar del tuberculoso que ya está diagnosticado”.
Un consultorio que cubre un vacío
El nuevo consultorio responde, entre otras cosas, a la necesidad de atender casos pediátricos, que habían quedado sin cobertura tras la jubilación de la médica que se ocupaba de esos pacientes. “Decidimos armar un consultorio de tuberculosis que atendiera a los niños, ya con diagnóstico confirmado, sospechosos o contactos del positivo, dentro del sistema de atención primaria”, explicó Pierro.
El espacio está coordinado por la infectóloga, doctora María Marta Perreta y la pediatra Cecilia Janneret, y funciona una vez por semana, los días jueves en el Caps “Salvador Mazza” de calles Vicente López y Balboa. Los turnos no se solicitan directamente por el paciente, sino que son gestionados por personal de salud de cada CAPS o del Hospital San José, a partir de casos sospechosos.
Cómo detectar los síntomas de tuberculosis
La sospecha clínica de tuberculosis no siempre es sencilla. Pierro aclaró que, especialmente en niños, los signos pueden confundirse con otros cuadros respiratorios. “Uno como pediatra sospecha si tiene un chico que vive con un adulto que tose mucho, sobre todo a la noche, que baja de peso, que transpira durante la noche o que tiene una fiebre tenue. Si no se estudia, no se detecta”.
En pacientes pediátricos no se utiliza el análisis de esputo, como en adultos, sino que se recurre a estudios como la radiografía de tórax. “La idea es que cuando un personal de salud ve a alguien con síntomas persistentes lo derive para que sea evaluado. No siempre será tuberculosis, pero si no se investiga, no se sabrá”, puntualizó la funcionaria.
Tratamiento largo y seguimiento familiar
La tuberculosis tiene otra complejidad: el tratamiento es largo y no puede interrumpirse. Por eso, la estrategia sanitaria también incluye el seguimiento estrecho del paciente y su entorno familiar. “El consultorio no sólo atiende al niño, también estudia y controla a toda su familia. Luego, el personal de cada CAPS vuelve a citarlos para seguir el tratamiento”, indicó Pierro.
Además, se trabaja en lograr que la medicación esté disponible directamente en el consultorio, para evitar que los pacientes deban trasladarse hasta el hospital: “Buscamos que la gente no tenga que ir hasta el San José, para evitar el ausentismo y garantizar la adherencia al tratamiento”.
La tuberculosis y la desigualdad
Este nuevo dispositivo apunta especialmente a zonas donde la tuberculosis tiene mayor prevalencia. “Es una enfermedad que afecta más a las áreas desprotegidas, donde hay hacinamiento, mala alimentación, viviendas precarias, calefacción deficiente o esquemas de vacunación incompletos”, expresó Pierro.
En ese sentido, la directora de Atención Primaria subrayó la importancia de este avance en el sistema de salud municipal: “Para nosotros, tener un consultorio de tuberculosis constituye un gran logro. Es fundamental que esta enfermedad pueda detectarse y tratarse desde la atención primaria”.