Con apenas 15 años de edad, Juan Ignacio González Persoglia Harnan acaba de editar el libro "Letal Bullet" (Editorial Dunken) que tiene como disparador los videojuegos.
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Con apenas 15 años de edad, Juan Ignacio González Persoglia Harnan acaba de editar el libro "Letal Bullet" (Editorial Dunken) que tiene como disparador los videojuegos.
El joven, que cursa 4° año en el Colegio San Pablo, admitió que los juegos electrónicos influyeron mucho en él y en las historias que le dieron forma al libro.
"Desde chico solía jugar videojuegos, aunque éstos se convirtieron en una adicción con el pasar del tiempo y este es un problema muy grave que nos sucede a los chicos de hoy en día. Hace unos dos años decidí cambiar, porque esta adicción se tornaba perjudicial para mi salud y lo notaba claramente, pero esto no implica que no los juegue hasta el día de hoy, por el contrario, lo hago de forma más moderada ya que los videojuegos formaron parte de la creación de mi obra", sostuvo en contacto con LA OPINION.
El crecimiento exponencial de los videojuegos -que empezaron a popularizarse en la década de los '70- ha provocado que una parte de los jugadores, en su mayoría varones, haga un uso descontrolado que puede acabar en una adicción.
Sin embargo, los videojuegos han conseguido llegar más allá de las pantallas desde hace ya un par de décadas en nuestro país y, al igual que en la mayoría de países del mundo, se empieza a considerar por igual su valor de entretenimiento y su valor cultural.
En este punto, Juan Ignacio cree que "jugarlos no es nada malo, por el contrario, ayudan con la creatividad y solución de algunos problemas que pueden suceder en la vida cotidiana. El único obstáculo es aprender a controlarse y cuando se dice 'una hora más y me voy' es preferible cumplirla, de esto nace la disciplina en otros aspectos también, la cual va a superar la inteligencia en el futuro".
-¿El nombre del libro tiene algo que ver con la saga Sword Art Online: Fatal Bullet?
-El nombre del libro fue un tema muy difícil para mí, nunca me decidía. Mientras escribía uno de los últimos borradores pude notar una acción muy peculiar que marcaba el fin y comienzo de una nueva etapa de la historia, entonces me decidí por Letal Bullet.
Letal Bullet al comienzo iba a tener una similitud con Sword Art Online, y era que la historia iba a ocurrir dentro del juego que juega Seya junto a sus amigos. Notaba que muchos lo relacionaban con SAO, así que decidí cambiarlo y que la ficción se torne real, de este modo Seya y sus amigos podrían tener algún día su sector de personajes más fuertes dentro del manga o anime, algo que realmente esperó que suceda algún día. No obstante, esto no quiere decir que no haya ninguna conexión, porque sí la hay y se ve al comienzo, hay un hilo que sostiene Letal Bullet con el videojuego de la saga de Sao, Fatal Bullet, que es el juego que juegan los personajes del libro, solo que éste se encuentra abreviado como Fatal para evitar algunas conexiones, aunque esto no le quita que haya más cosas del videojuego. También están los mapas que poseen el mismo nombre y algunos enemigos de inteligencia artificial.
Mi objetivo es ir creando una brecha más grande entre el videojuego y el libro, por esta misma razón tengo planeado dejar de mencionar los mapas y dejarlos a un lado y enfocarme más en la ciudad en la que ocurre y otras que aparecerán en un futuro no tan lejano. Lo mismo sucede con los enemigos de IA, que van a ser reemplazados por otros que estoy creando lenta y aseguradamente.
-¿De qué trata la historia de Letal Bullet?
-Letal Bullet trata de un adolescente llamado Seya, que junto a sus dos amigos de descendencia japonesa, Fush y Hanimeku, juegan un juego de realidad virtual que los lleva dentro de la ficción. Un día decidieron participar en un torneo para poder competir contra una compañera extranjera nueva, Will Casanova, pero lo que no sabían ellos y el resto de jugadores era que aquellos pixeles tornarían en una realidad llevando el juego dentro del mundo real, que por el momento es en Pergamino, y su objetivo en encontrar el responsable de aquel incidente para que vuelva todo a la normalidad poniendo en riesgo sus vidas y otras personas.
-¿Cuál fue el disparador para crear tus propios personajes que posteriormente le dieron forma al libro?
-Un disparador fue el observar y modificar. Miraba los nombres de otros personajes de mangas y los modificaba dándoles un nombre a los míos, fue el caso de Fush y Hanimeku. Mi forma de ver y modificar no era algo muy original en mi opinión, así que se me ocurrió que cada personaje tuviera una nacionalidad y su nombre provenga de allí, como Lucy Xumber que tiene descendencia inglesa; Sui de descendencia rusa, etcétera. En algunos casos su nombre no era más que inventado por mí, sin relación a su nacionalidad. El último disparador fue el tomar personas que conocía: Will y Russ son reales solo que esos no son sus nombres verdaderos y lo mismo con una mínima cantidad de ellos. Hay un caso especial que son Seya y Dujin, que fueron los primeros personajes en crearse desde el primer intento de esta obra y hasta el día de hoy pudieron mantenerse de pie y otros fueron reciclados.
-A la hora de sentarte a crear, ¿tus historias comienzan desde el dibujo o desde la escritura?
-Esta pregunta es muy buena, nunca nadie me la había hecho antes. La verdad, no hay un orden en esta parte, algunas escenas fueron dibujadas previamente y otras a la inversa, escrituras y luego al dibujo. Para ser más objetivos, ahora mismo voy a crear una nueva forma de creación, esta proviene de la mente y vista inconsciente, la contratación abstracta de lo imaginario, porque todas les escenas del libro las dibujé con mis ojos mientras la escribía en mi mente.
-¿Quiénes fueron tus maestros o referentes para el dibujo?
-Mi primer profesor fue Federico Calabia, quien me enseñó lo básico del dibujo, como las proporciones y bocetos básicos. El observar y realizar era su método. Tenía una forma de ver el dibujo única, que era jugar con las líneas y salga a tu estilo sin ser esforzado. Gracias a él obtuve mi estilo de dibujo, pero tuve con Federico solo cuatro meses. Quedó en referirme con mis aprendizajes e ir viendo de otros artistas mangas.
Llegué hasta un punto límite en que ya no podía avanzar y afortunadamente llegué a conocer a un dibujante de Buenos Aires a través de Instagram, Sebastián Crespo, que dio un curso online de casi tres meses y medio. Iba desde los más simple hasta lo más complejo. Por esta misma razón, en el transcurso del libro mis dibujos se ven diferentes y esto se debe que mientras tenía clase con Sebastián, iba dibujando. Hasta el día de hoy sigo practicando y puliendo lo aprendido de ambas enseñanzas de mis profesores siguiendo un estilo propio y mi objetivo es darles a los lectores en mi próximo libro dibujos más complejos y satisfactorios.
-Después de esta primera experiencia ¿ya estás pensando en otra historia para un próximo libro?
-A mí no me gusta contar lo que va a suceder en películas o libros (como decimos hoy en día, ser spoiler), pero para ser honesto, mi respuesta es un sí. Antes de escribir mi libro pensé en la historia completa y como dividirla, y este primer tomo no es más que la introducción a lo que sucederá con Seya, el portador de la armadura Z, y sus amigos. Tengo pensado dar un ambiente más profundo y desarrollado a la historia a tal punto que sientas que conoces a los mismos personajes en verdad o logras sentirlos y esto va a ser un proceso muy complicado al que estoy dispuesto a hacer.
También tengo en mente hacer pequeñas historias relacionadas con unos personajes, un detrás de la historia y un porqué de las acciones de estos nuevos y ficticios personajes. Estos van a ser publicados en formato de E-Book (junto al libro principal) ya que mi objetivo es hacer que todos lleguen a conocer esta obra llena de esfuerzo y dedicación que recién está comenzando.
Colofón
La reciente producción de Juan Ignacio no solo demuestra que una actividad recreativa con fama de tornarse nociva puede transformarse en algo creativo sino que también prueba, a pesar de que estamos en plena era digital, cómo el mercado del libro de papel ha ido expandiéndose en contenidos y recuperando su interés, compaginando en cierta medida con su contrapunto electrónico. Si bien los lectores de todas las edades cada vez están más familiarizados con los textos sobre pantallas táctiles, las cifras no mienten: el papel conserva su fuelle y no parece que eso sea una tendencia a extinguir.