La efeméride coloca en el primer lugar de la conciencia pública la lucha de padres por la inserción de sus hijos en un marco de igualdad. LA OPINION rescató una historia, de las tantas, que muestran cómo a partir de la aceptación, puede una sociedad abrirse y crecer.
DE LA REDACCION. Hoy se conmemora el Día Mundial del Síndrome de Down, una fecha que resulta propicia para mostrar cuánto ha avanzado la sociedad en la integración. Sin embargo, aún queda mucho camino por transitar y en este sentido la efeméride es oportuna para indagar en historias de vida y conocer un poco más sobre cómo una modificación genética impacta y transforma para siempre no solo la vida individual de muchas familias sino la de toda una comunidad poniendo al colectivo social frente al enorme desafío del aprendizaje y de la inclusión como consigna.
En esta oportunidad, a través de sus padres, LA OPINION tomó conocimiento de la historia de vida de Analí María Crescencia Calgaterra, una joven pergaminense que gracias a la contención de su familia hoy tiene una vida plena. Sus papás nunca consideraron esta condición de su hija como una enfermedad, más bien la entendieron como un estado de la persona que debe lidiar con las dificultades propias que le impuso la vida. Apoyados en la fe, aprendieron a convivir con cada escollo y lo sortearon. Hoy la joven tiene 25 años y su historia, como la de tantos otros, es una oportunidad para resaltar la importancia de la aceptación y la inclusión.
En este sentido sus padres la ven como la persona que Dios eligió para demostrarles a todos aquellos que necesitan saber, en algún momento de su vida, cómo sobrellevar las dificultades, cómo ser amables y cariñosos, cómo sonreír cuando todo parece estar para llorar, cómo levantarse y seguir luchando cuando de frente viene una arrolladora fuerza que parece incapaz de vencer.
Allí aparecen ellos con la calma necesaria para mirarnos a los ojos y transmitir esa paz interior que solo una persona pura de corazón sabe brindar, señalan y cuentan que desde muy chiquita le tocó luchar y aprender todo aquello que las personas solemos aprender para desarrollar nuestra vida de una manera digna, fue al jardín de infantes y al colegio especial con la finalidad de formarse para enfrentar los desafíos de la vida.
El deseo de desarrollarse
En búsqueda de su autonomía, a una determinada edad sintió el deseo de trabajar. Allí comenzó a transitar un camino, acompañada por su familia en un emprendimiento comercial que la puso frente a la tarea de adquirir nuevas destrezas. Lo asumió con entusiasmo y con el transcurrir del tiempo, sintió que estaba para algo más. Comenzó a mostrar sus inquietudes, llevó varias veces el currículum a varios lugares en busca de que un empleador confiara en su capacidad para poder desarrollar el potencial que tenía.
Su deseo se hizo realidad y un día cuando la empresa Bingo Pergamino necesitó personal, descubrió que ella podía brindar todo lo que ellos necesitaban. Esa empresa es en la actualidad su lugar de trabajo, algo que la colma de satisfacción y que le permite trabajar a la par de sus compañeros en la tarea asignada.
Su historia es una más de las tantas que se desconocen y resultan gratificantes cuando se descubren porque representan la esperanza. La historia de Analí, es una lección, que muestra la constancia que las personas con síndrome de Down y sus familias tienen para lograr sus sueños y para abrirse camino en una sociedad en la que la integración no siempre es la moneda corriente. Su historia es similar a la de Mariano, Mariana, Cintia, Natalia, Susana, Melisa, Rodrigo, Augusto, Erika, Martín y tantísimos otros que como sociedad nos cruzamos en el trabajo, en la escuela, en el club, en la calle.
Un día de celebración
En contacto con LA OPINION, los papás de Analí señalan que en un día como hoy las familias de personas con síndrome de Down celebran contar con la alegría de tener a sus hijos; también celebran que existan en la actualidad asociaciones privadas o estatales que desarrollan estimulación temprana; que existan colegios como Los Buenos Hijos, Escuela de Educación Especial Nº 502 , Colegio Maristas, Icade, Instituto Gianelli, Colegio Nuestra Señora del Huerto, San Agustín, San Vicente, Santa Julia y colegios estatales, además de los jardines de infantes Nº 913 y 904 y tantos otros que hacen su aporte para resolver necesidades y posibilitar el desarrollo de estos niños. También celebran que aquellos que tienen inquietud por la cultura puedan desarrollarse por medio del teatro a través del Grupo de Actores Especiales.
Asimismo aprovecharon la ocasión para señalar que las personas que pensaban que podían colaborar muy poco en la problemática, sientan que no es así y en lo personal hicieron público su agradecimiento a Bingo Pergamino y Play Fútbol empresas que se animaron a confiar en personas con síndrome de Down para el desarrollo de sus tareas; también a la sociedad por compartir con sus hijos, este desafío que solemos llamar vivir en sociedad, vivir con el otro.
Por último, mencionaron que aquellas familias que quieran destinar tiempo para ayudar a otros papás puedan contactarse al 2477-363864 ó 2477-414740 (Alejandra).