Mientras se habla en otras esferas de roturas de silobolsas e incendios intencionales como situaciones graves, en nuestro Partido la foto no es la misma. No se han registrado ese tipo de hechos pero son otros los que preocupan: el abigeato y los robos. Las ventajas de contar con una fiscalía especializada y la loable tarea de una Policía sin elementos.
Hablar de inseguridad en la zona rural es algo mucho más amplio que referirse a los daños a silobolsas o incendios intencionales. Tales delitos suelen enmarcarse o estar impulsados por razones muy distintas de las que están por detrás de un abigeato o robo de maquinaria u otros elementos. Este tipo de crimen y quienes los producen son los que realmente desvelan al productor y a quienes deben velar por el cuidado de este sector específico de la sociedad.
No obstante en nuestra zona no se han producido daños intencionales sin otro objetivo más que ese, el de hacer daño, ya sea por vandalismo ocasional o ideológico, es bueno que estos hechos en otras localidades hayan puesto en la mirada de las autoridades nacionales y provinciales la cuestión de la seguridad en la ruralidad, que siempre queda en un segundo plano tras la seguridad urbana.
La Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) calculó en la última semana que más de cinco mil toneladas de granos fueron dañadas en lo que va del presente año. Ello más otros ataques contra la producción concitaron algunas accione, como la del presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Sergio Massa, que presentó un proyecto de ley para aumentar las penas y que se tipifique como “vandalismo rural” a cualquier daño contra silobolsas y otras herramientas rurales. En tanto que el gobernador Axel Kicillof ordenó un relevamiento de la Policía Rural que devino en la decisión de reforzar la fuerza en las distintas localidades, algo que comenzaría a producirse en los próximos días e involucraría el movimiento de más de 2.000 efectivos.
En Pergamino
Mientras en La Plata y Buenos Aires se encendieron las alarmas por los hechos vandálicos registrados y se activaron las reacciones, en Pergamino nada ha cambiado: los hechos que preocupan a los productores y ocupan a las fuerzas de seguridad y la Justicia son los mismos de siempre, que nada tienen que ver que los que alteraron a las autoridades provinciales y nacionales. Aquí no cunden los silobolsas rotos sino el abigeato y los robos.
Si bien es imposible hablar de “total seguridad” o “inseguridad cero”, el panorama local se presenta como relativamente calmo en lo que va del año.
Pocos recursos, buena coordinación
Para cubrir cientos de miles de hectáreas y unos 4.700 caminos rurales con que cuentan nuestro Partido, todos los recursos son insuficientes, o por los menos ineficientes, porque ya con 20 años caminados del Siglo XXI debieran aplicarse otros métodos tecnológicos que reemplacen los patrullajes. No obstante, una labor coordinada entre Policía y Justicia ha permitido salvar estas falencias estructurales.
Nuestra ciudad es la única de la provincia de Buenos Aires que cuenta con una fiscalía temática para atender específicamente estos delito, lo que reporta amplios beneficios para el esclarecimiento de hechos ya que al estor todos bajo mismo equipo de trabajo, se pueden tipificar, comparar, haya coincidencias y muchos aspectos más conducentes a dar con los responsables. Esta información es muy valorada por la Policía.
En la comparación con otros distritos queda claro que esta tarea sistemática y coordinada ha reportado buenos resultados: durante los últimos siete años, fecha que coincide con la creación de la fiscalía temática que conduce desde su comienzo el fiscal Nelson Mastorchio y su equipo de trabajo integrado por los doctores Juan Martín Fontana y Sebastián Labbate no registraron delitos como los que hoy preocupan a las autoridades.
Para alcanzar estos resultados un territorio tan extenso es menester una articulación como la lograda por la Fiscalía y la Patrulla Rural, que a pesar que cuenta en la actualidad con dos móviles (un automóvil y una camioneta), sumada a una motocicleta, y un limitado presupuesto para combustible, se destaca por el profesionalismo y dedicación de los efectivos pertenecientes a la fuerza.
Sin roturas de silobolsas ni indendios intencionales, en lo que va de 2020 se registraron 42 hechos delictivos: 14 abigeatos, 10 robos, cuatro robos calificados, ocho hurtos y seis daños. Lo que arroja un promedio de 0,22 hechos por día. A esto nos referíamos cuando hablábamos más arriba de “relativa calma”, más al considerara que la zona de cobertura está compuesta por cerca de 300 mil hectáreas y 4.700 kilómetros de caminos rurales.
Por eso es justo destacar la labor de la Policía Rural, en la faz preventiva. Para todo el distrito, la fuerza cuenta con 23 efectivos y dos móviles que son guiados en su accionar por Cristian Colas.
Además trabajan en forma conjunta con los destacamentos policiales de cada uno de los 12 pueblos del Partido.
Con ayuda local
Según pudo saber LA OPINION en las próximas semanas se sumarán dos móviles a la flota del Comando de Patrulla Rural Pergamino. De momento el Gobierno provincial anunció refuerzo de efectivos para Policía Rural (no se sabe a qué Partidos) pero nada se dijo de camiones, autos, motos o cuatriciclos (muy valiosos en la tarea rural). Por eso estos móviles que se sumarán y que son necesarios para cubrir la zona no son nuevos. Se trata de unidades que estaban para reparación y que finalmente podrán volver a rodar porque la Municipalidad correrá con los gastos de reparación, del mismo modo que colabora con combustible, al igual que los productores de la zona que brindan su apoyo a una fuerza muy querida y respetada por la gente de campo.
Geolocalización
Sumando tecnología a la tarea de proteger la zona rural, donde la prevención no se puede hacer como la ciudad, con efectivos en la calle, la Superintendencia de Delitos Rurales de la Provincia a través de cada Patrulla Rural lanzó un registro donde los productores se pueden inscribirse y señalan donde se encuentran los silobolsas. A través de un sistema de geolocalización para organizar cuadriculas preventivas con el objetivo de evitar hechos de daño y vandalismo.