Una de las disciplinas artísticas con más desarrollo en Pergamino es sin dudas el teatro. Y tiene un por qué. Esta afición, que en los últimos años ganó numerosos adeptos, está cimentada en grandes actores y docentes e impulsores de proyectos teatrales que le dieron a nuestra ciudad una identidad en la región.
José “Neme” Carenzo, uno de los ilustres hombres de teatro a los que hacemos referencia, cumple este año nada menos que 50 años desde su debut arriba de un escenario.
“Empecé en el año 1970 por pedido de Jorge Sharry. Jamás había tenido contacto con el teatro, no tenía la menor idea, me dedicaba exclusivamente a jugar al basquetbol”, contó Carenzo a LA OPINION.
“Ahí quedó la anécdota que la he contado mil veces con Jorge, que él me ofreció salir en calzoncillos en la obra y yo, que nunca tuve dificultad para decir sí, me animé. Ese fue mi debut el 13 de junio de 1970, en el Club Sports con la obra ‘Altitud 3200’, dirigida por Hilda Almanza. Después quedamos por poco tiempo unos cinco o seis integrantes de ese elenco bajo la dirección de Rubén Albarracín -que fue mi primer director- con el que trabajamos en la Unión Ferroviaria y le dimos forma al nacimiento de Juventud de Teatro”.
Al tener que cumplir con el Servicio Militar Obligatorio, Neme tuvo un impasse de dos años. “Volví al teatro en el año 1977. Era un momento sumamente difícil porque no había espacios adecuados para desarrollar la actividad y tampoco había una proliferación de simpatizantes del teatro. Eramos muy pocos e íbamos recalando por distintos lugares”.
De ese tiempo Carenzo puntualizó que armaban un escenario el viernes y lo desarmaban el domingo y actuaban para unas 30 personas. Así pasaron por la planta alta del Italclub, el Colegio Nacional y la vieja sala de la Cámara de Comercio. “Solamente estaba apta la sala Unión Ferroviaria, lo que es hoy el Teatro Unión, donde también se hacía cine independiente”, precisó.
“El primer lugar más adecuado para el teatro fue el Banco Local (hoy Credicoop), allá por el año 1980, donde estuvimos unos tres años. Esta sala se inauguró gracias a Eros Vázquez, a quien tengo en memoria y un grandísimo respeto porque fue un hombre muy ligado a la cultura. Después cayó en manos de gente que no tenía la menor idea de cómo se manejaba una sala y que no le importaba más que la actividad bancaria. Tiempo después, cuando cambiaron gente de la comisión, volvimos al lugar donde estuvimos bastante tiempo”, refirió.
Juventud de Teatro
Juventud de Teatro marcó un antes y un después en la vida teatral en Pergamino. Fundado en 1970 por Carenzo y Sharry, el proyecto permaneció vigente hasta 1991.
“Había en su momento otros grupos: estaba en su última etapa el Grupo de Teatro Pergamino, después apareció el Grupo de Teatro de la Ciudad y Grupo Puente de Hierro, pero nosotros nos mantuvimos 20 años con Juventud de Teatro del cual salieron prácticamente todos los actores que en ese momento andaban dando vuelta por la ciudad”, recordó.
“Así fueron los primeros años. Se trabajaba muy a pulmón, en situaciones sumamente difíciles y adversas, pero seguíamos; podía más el deseo, la voluntad, el amor y el querer desafiar precisamente todo inconveniente que se nos presentaba”, agregó.
Grupo de Actores Especiales
Otro de los hitos importantes en la vida de Carenzo fue la creación del Grupo de Actores Especiales (GAE), en el año 1986, junto a Marta Lere, otra maestra del teatro local. “Es una de las cosas más importantes que he hecho a nivel artístico, sin lugar a dudas y de hecho perdura hasta hoy –sostuvo-. Con el GAE y el Taller Talía también íbamos de un lugar a otro. Estuvimos en el salón de los Judiciales, la vieja Usina, hasta llegar a la fábrica Berini donde quedó el GAE y yo me abrí”.
En la década del 90 Carenzo se volcó más a los espectáculos infantiles,“de la mano de Fernando Crespi, que volvía de Buenos Aires y me dio un montón de pautas y me iluminó un poco el camino en cuanto a los espectáculos infantiles con los que trabajé durante 10 años”.
Una casa y 100 “hijos”
En el año 2001, con la apertura de Florentino Teatro Bar, Neme pasó a formar parte del lugar no solo como actor sino también como docente de distintos talleres. “Mi hermano del alma Sergio (Cordero), no solo me brindó el lugar sino que me pude establecer”, confesó.
“Aunque en Florentino sigue siendo mi casa, en 2013 abrió Habemus Theatrum, otro hito sumamente importante en mi vida, porque con más de 40 años con el teatro pude decir tengo mi sala de teatro, compartida con otros amigos”.
Si bien no cuenta con una cifra precisa de las obras realizadas a lo largo de cinco décadas, Carenzo estima que fueron más de 100 las que llevó a escena, como actor y como coordinador de elencos y talleres. “Honestamente nunca me consideré director de teatro porque no me he formado como tal, a pesar de que he hecho talleres y demás”, indicó.
Actor o director
“Fui, soy y seré actor; no me veo de otra manera. A pesar de los 25 años de docencia, nací para estar arriba de un escenario”, aseguró Carenzo.
“Tengo la suerte de haber probado prácticamente todas las ramas del teatro, salvo la comedia musical, porque no puedo pegar media nota siquiera (risas). Pero sí he hecho drama, comedia, infantiles e incursioné el teatro callejero.
“Creo que estoy en edad de jubilarme como coordinador de talleres pero como actor no me jubilaré jamás. Yo necesito el escenario, necesito estar arriba.
“Hubo hechos muy importantes en mi vida, como haber recorrido el país con el GAE (volvió a trabajar con los chicos especiales hace cuatro años) sembrando esa semilla donde florecieron otros elencos en provincias y ciudades. También lo que ha significado trabajar con gente de los que aprendí mucho: Jorge (Sharry), Rubén (Albarracín), Marta (Lere), Fernando (Crespi), y también la gente que salió de los tallares, que empezó a formarse conmigo, pero que hoy aprendo de ellos. El caso de Gustavo (Bevacqua), Luis (Furlano) y ni hablar de Fabricio (Sceglio) y Facundo (Cruz), que me han dirigido últimamente y a los cuales le tengo un enorme respeto y admiración.
“También es un placer enorme poder subirme al escenario con mis alumnos y con mis hijos. Con los mayores, Ernesto y Luciano, hice el espectáculo infantil ‘Un amor de figuritas’; y con Irene compartí la obra ‘El inglés’. A Fausto lo he tenido en los talleres pero nunca tuve la oportunidad de compartir un escenario.
“Y por supuesto, párrafo aparte, el trabajo de Laura Riera (su esposa) no solamente en su actividad fotográfica dejando para la posteridad los trabajos que uno ha hecho, sino también resaltar que es la persona que me ha alentado permanentemente, no me ha permitido caer, me ha aplaudido y me ha bajado de un hondazo, si era bueno o malo lo que estaba haciendo. Tiene una gran capacidad para ver las cosas desde afuera. Vaya mi gratitud a toda mi familia y a todos que de una o de otra manera han compartido el escenario y las experiencias en estos 50 años.
“El festejo que pensaba hacer espero poder concretarlo cuando cumpla 51 años con el teatro, pero no me voy a quedar con las ganas”, concluyó.
Premios obtenidos
Como actor “Neme” Carenzo obtuvo el premio Mejor Actor en el Encuentro de Teatro Provincial Regional Pergamino en el año 1986; fue destacado como Hombre de Teatro en el Encuentro de Teatro organizado por el Concejo Deliberante en el año 1987; obtuvo un premio con la obra Terapia (junto a Sergio Cordero) en el año 2012; con “Nuestra Señora de las Nubes” (junto a Marta Lere) en 2017; y con “Chajarí” en 2018 como Mejor Actor en el Encuentro de Teatro Provincial en la zona regional. También logró un premio como Mejor Director en el año 2014 por “Alicia quien lo soñó”. En 2015 fue distinguido como Ciudadano sobresaliente por el Concejo Deliberante al cumplir 45 años con el teatro.
El teatro en pandemia
Como todas las disciplinas artísticas, el teatro también se vio afectado en tiempos de cuarentena. “Son momentos sumamente difíciles, aunque, empujado por distintos sectores con gente que está aprendiendo a hacer teatro de otra manera, al menos la actividad se puede realizar a través de zoom, dando clases como estamos haciéndolo nosotros”.
Carenzo confiesa que pertenece a la “vieja escuela” y que, al margen de esta coyuntura, el teatro es presencial. “Desde hace cinco mil años que el teatro es presencial –sostuvo-. Es con las personas en vivo, en el aquí y ahora. Se está desarrollando esa actividad arriba de un escenario, con esa transmisión público-actor, actor-público, sin eso el teatro es muy difícil que pueda existir”. No obstante, considera que esta opción de poner en escena virtualmente las obras, al menos por este momento, es válido. “Hay mucha gente joven que está planificando el trabajo y realmente me encuentro sorprendido y creo que van a mantener viva la llama del teatro de alguna manera. Pero vamos a tener que volver al escenario sin lugar a dudas. ¿Cómo? ¿Cuándo? No sé. Yo espero ansioso poder volver al escenario, de hecho estamos ensayando una obra con la idea de estrenarla a fin de año, pero irá el año que viene. Tengo proyectos por lo menos por dos o tres años más. Así que espero que esto nos permita volver a vernos las caras, entre actores y actores-espectadores, con las condiciones que permitan volver a pisar el escenario. De todas maneras, a pesar de todo, admito la actitud que están teniendo muchos jóvenes de cómo poder sobrellevar este momento”.