Los testimonios de los beneficiarios del Procrear que conocen de esfuerzo lucha, constancia y sacrificio.
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Los testimonios de los beneficiarios del Procrear que conocen de esfuerzo lucha, constancia y sacrificio.
Cecilia y Enzo
Cecilia y Enzo son una joven pareja que personalmente trabaja en la construcción de su vivienda. “Estamos muy ansiosos, no vemos la hora de vivir acá, estamos todo el tiempo controlando la obra, pensando en cómo la vamos a terminar, nos imaginamos pasando nuestros días en la casa. Desde 2013 que estamos luchando. Parecía muy difícil llegar hasta esta instancia, nos encontramos con muchos obstáculos pero gracias a la unión del grupo logramos salir adelante”, señalaron.
Respecto de cómo los domingos ahora tienen una dinámica diferente en sus vidas, contaron: “Cada domingo avanzamos un poquito, ponemos nuestra mano de obra y los familiares nos acompañan, nos apoyan, nos respaldan. Si Dios quiere en diciembre vamos a estar en nuestra casa”, expresaron mientras disfrutaban de ver a sus dos hijas jugando en lo que será su futura habitación.
Viviana
Viviana recorría las obras mientras le contaba a su mamá y a su hermana sobre la disposición de la casa. “Estamos muy contentos porque ahora vemos materializado nuestro sueño. El entretenimiento de los domingos es venir a ver cómo avanza la obra.
Ver la casa que llega al techo nos hace sentir orgullosos de nuestra lucha. Ha sido larga la espera pero valió la pena el esfuerzo”, expresó.
Mientras observaba la construcción, vigilaba a los niños que jugaban en la arena. “Los chicos juegan, se adaptan al lugar. Algunos arrancamos al revés: ya casados y con hijos.
Los chicos preguntan todo el tiempo ‘¿podemos ir a ver la casa?’. Esto me pone muy feliz”.
Andrea
Andrea es la mamá de una beneficiaria que acompañada de su esposo y sus familiares más cercanos visita la obra cada domingo ya que se siente orgullosa “de la lucha de mi hija”.
“Estamos todos apoyándola porque sola se embarcó en este proyecto que ahora está dando sus buenos frutos. Con su actitud nos demuestra que cuando uno tiene ganas de hacer algo lo logra, con esfuerzo, constancia todo es posible alcanzar”, expresa Andrea visiblemente emocionada.
Consultada respecto del sentir de su hija, Andrea contó que “está feliz, no duerme, madruga, todos los días une en bicicleta el barrio Smata con el Procrear para ver cómo está la obra”.
Claudio y Julieta
Sentados en reposeras en la puerta de su futura casa, junto a sus seres queridos, Claudio y Julieta toman mates y disfrutan de la tranquilidad reinante, únicamente los domingos, en el predio.
“Poco a poco va creciendo el barrio, estamos avanzando y disfrutando de este momento porque hasta hace un tiempo este proyecto solo estaba latente en nuestras mentes y ahora lo vemos plasmado en las paredes que se construyen día a día”, aseguran.
Poniendo en valor la lucha que los beneficiarios llevaron adelante para materializar el anhelo, los jóvenes afirmaron que “con tantos contratiempos estábamos un poco resignados pero la esperanza jamás la perdimos”.
Sobre este nuevo folklore dominguero que los encuentra en el barrio y no paseando como es habitual por el parque, Claudio contó que “durante la semana estamos enloquecidos con la compra de los materiales para la construcción y los domingos venimos a ver el avance de la obra, acompañados de nuestros padres que, de paso, reviven el momento en que ellos construyeron su casa”.