El músico y docente pergaminense Jonatan Cascardo fue distinguido con un Premio Gardel como integrante de EMPA Orquesta de Tango, ganadora en el rubro Mejor Álbum Orquesta y/o Grupo de Tango y/o Instrumental.
La ceremonia, que se realizó el martes 26 en el Teatro Coliseo y contó con la conducción de Diego Leuco. Allí, los integrantes de la agrupación recibieron una de las distinciones más importantes de la música argentina, en reconocimiento al trabajo realizado en el disco grabado durante 2024, presentado en 2025 y nominado en 2026.
La orquesta pertenece a la Escuela de Música Popular de Avellaneda (EMPA), institución pública considerada la primera escuela de música popular de América Latina y una referencia histórica en la formación musical del país. El álbum fue presentado el año pasado y este 2026 obtuvo la nominación que finalmente derivó en el premio.
El reconocimiento representa además una puesta en valor del trabajo colectivo y de la formación pública vinculada a la música popular argentina, uno de los pilares históricos de EMPA y de su orquesta de tango.
Jonatan Cascardo con LA OPINION
Cascardo nació y se formó musicalmente en Pergamino antes de continuar sus estudios en Buenos Aires. A lo largo de su trayectoria participó en distintos proyectos y ensambles, hasta especializarse en el tango, género en el que desarrolla actualmente su actividad artística.
-¿Qué significó para vos recibir esta distinción como integrante de EMPA Orquesta de Tango?
-Fue una emoción enorme y difícil de explicar. Más allá de lo personal, siento que este premio representa el trabajo y el compromiso de muchísimas personas que sostienen la EMPA todos los días. Recibir un Gardel con una orquesta de una institución pública tiene un valor muy especial, es la primera vez que sucede algo así en nuestro país y esto demuestra que desde la educación pública se construyen proyectos artísticos de excelencia. Lo viví con muchísimo orgullo y también con mucha gratitud hacia mis compañeros, docentes y toda la comunidad educativa.
-La orquesta grabó el disco en 2024 y hoy obtiene un Gardel. ¿Cómo fue el proceso de construcción de ese proyecto colectivo?
-El disco tiene un valor muy especial porque es el primer trabajo de carácter institucional, y eso ya de por sí representa algo muy importante para todos nosotros. Fue un proceso muy intenso y profundamente colectivo. Desde el comienzo existió la idea de construir algo entre todos, entendiendo que el resultado final iba a ser consecuencia del compromiso, la dedicación y el aporte de cada integrante.
Detrás del disco hubo muchísimas horas de trabajo, organización y esfuerzo compartido, pero sobre todo una enorme convicción y amor por la música y por el proyecto. Y creo que eso finalmente quedó plasmado en la grabación: no es solamente un disco, sino también el reflejo de una comunidad artística y educativa trabajando unida detrás de un objetivo común.
También quiero hacer una mención especial a Bruno Ludueña, director de la orquesta, a quien estoy agradecido por su enorme compromiso, dedicación y sensibilidad para llevar adelante este proyecto colectivo. Su trabajo fue fundamental para que este disco pudiera concretarse.
Agradezco también a Alejandro Bordas, al Municipio de Avellaneda por el apoyo brindado a la cultura y a la educación pública artística, y al estudio CMA, que acompañó el proceso de grabación con un gran nivel profesional y humano. Este reconocimiento también es resultado del trabajo conjunto de muchas personas e instituciones que creen en la música como construcción colectiva.
-Este reconocimiento llega después de años de formación y trabajo. ¿Qué recuerdos se te vienen a la cabeza de tus comienzos en Pergamino?
-Muchísimos recuerdos. Pergamino fue el lugar donde comenzó mi camino musical y donde tomé mis primeras clases de música, algo que recuerdo con muchísimo cariño. Ahí empecé a descubrir no solo el amor por la música, sino también todo lo que tiene de encuentro, de intercambio y de construcción con otros. Mirando hacia atrás, siento que esas primeras experiencias fueron fundamentales y marcaron la manera en la que hoy entiendo y vivo la música.
-A lo largo de tu carrera atravesaste distintos géneros musicales. ¿Qué encontraste finalmente en el tango?
-Encontré una música profundamente expresiva y muy ligada a nuestra identidad cultural. El tango tiene una riqueza musical y emocional enorme; siempre hay algo nuevo para descubrir, tanto desde lo interpretativo como desde lo humano. También encontré una tradición viva, que dialoga constantemente con el presente. Me atrapó esa mezcla entre sensibilidad, complejidad y pertenencia cultural.
-Además de músico, también sos docente. ¿Cómo convivien esas dos facetas en tu vida cotidiana?
-Para mí están completamente unidas. La docencia y la música se alimentan mutuamente todo el tiempo. Como docente trato de transmitir no solo conocimientos técnicos, sino también la experiencia de hacer música en comunidad, de escuchar al otro y de construir colectivamente. Y al mismo tiempo, el hacer música me mantiene en aprendizaje constante, algo que después también llevo al aula. Son dos facetas que forman parte de la misma vocación.
-¿Sentís que este Premio Gardel también es una forma de visibilizar el trabajo de la educación pública artística?
-Sí, totalmente. Creo que este reconocimiento tiene un valor simbólico muy importante porque pone en primer plano el enorme trabajo que se realiza todos los días en las instituciones públicas artísticas. Muchas veces esos espacios se sostienen gracias al esfuerzo, la dedicación y el compromiso colectivo de estudiantes, docentes y trabajadores de la cultura.
En un contexto donde muchas veces pareciera querer instalarse la lógica del individualismo y del “sálvese quien pueda”, este tipo de logros también demuestra la importancia de construir en comunidad y de sostener proyectos colectivos a largo plazo. Que una orquesta de una escuela pública reciba un Premio Gardel habla no solo del nivel artístico que puede surgir de esos ámbitos, sino también de la enorme calidad humana y del valor social que tiene la educación pública artística. Ojalá sirva también para seguir defendiendo y valorando el acceso a la cultura y a la educación pública.
Sobre Jonatan Cascardo
El camino musical de Jonatan Cascardo comenzó en su adolescencia en Pergamino, explorando diversos estilos desde los 14 años y desarrollando una búsqueda constante de identidad y vocación artística. En 2013 se trasladó a Buenos Aires para continuar sus estudios e inició su formación académica en la Escuela de Música Popular de Avellaneda (EMPA), histórica institución terciaria y la primera de América Latina dedicada a la enseñanza de música popular.
A lo largo de su trayectoria integró distintos ensambles y agrupaciones, abordando repertorios que van desde la música clásica hasta el rock, hasta especializarse finalmente en el tango, género en el que se desempeña actualmente.
En su formación profundizó estudios junto a reconocidos maestros como Juan Lorenzo, Diego Schissi, Julián Peralta, Mirta Álvarez, Leandro Nikitoff, Alejandro Bordas, Bruno Ludueña, Agustín Guerrero y Gabriela Pastor, entre otros destacados docentes, compositores e intérpretes del tango.
Paralelamente a su desarrollo artístico, también se desempeña como docente de música en instituciones educativas públicas y privadas, integrando la práctica pedagógica con su formación musical y experiencia profesional.