Y sí doña, los radicales y los amarillos serán aliados, pero cada tribu tiene sus características, sus simpatías, lo que se imagina Tota, porque más allá de ser políticos son humanos y no todo se puede negociar en una alianza. Los grupos que las forman suelen mantener ciertas diferencias, producto de que, al fin, provienen de orígenes distintos y en definitiva acomodan sus diferencias para convivir.
Para graficar lo que decimos está la foto, siempre tenemos una a mano, donde se ve a los radicales el vicegobernador Daniel Salvador y El Negro Elizalde saludándose como verdaderos correligionarios. A cierta distancia el Lord Mayor Martínez y su principal espada, Carlos Pérez, que son macristas. Son gestos doña que sirven para entender que los frentes políticos nunca son homogéneos, aun cuando trabajen por los mismos objetivos. No se olvide que la política no es perfecta, es apenas el arte de lo posible. Y acá, en Cambiemos, cuando se trata de patear para el mismo lado, lo posible es muy poco.
LOS TERCIOS
En el plano político, el año electoral está desatado. Y prueba de ello es que ya se está trabajando para conformar la mesa del PRO en Pergamino (no confundir con la mesa de la alianza Cambiemos que será más cerca de los comicios). Y en esto de las conversaciones parece que hay una definición importante: la mesa local del macrismo se dividirá en tercios, dicen los que saben de lo que hablan.
Un tercio será para el Lord Mayor, que además presidirá la mesa, como es obvio. Otro tercio para el sector de Chelo Pacífico y el tercer tercio para el PRO histórico de Lucio Tezón. Esta distribución, a la que se le pondrán nombres y apellidos de los dirigentes que llenarán los casilleros, puede resultar más o menos justa después de todo.
El problema es que el mismo esquema de tercios no se podrá utilizar para armar la lista de concejales sin ir más lejos, porque al tener que incorporar a los radicales es probable que la nómina se tenga que hacer en cuartos. Imagínese doña que pondrá un candidato cada grupo, empezando por el primero que elegirá Javi Martínez, es de presumir. De modo que la guerra será encarnizada en cada grupo para elegir al postulante que enviarán a la lista y ni le cuento a la hora de establecer el lugar (primero, segundo, etcétera).
Si a eso le agregamos que la mitad tienen que ser varones y la mitad mujeres, la bomba molotov está armándose, porque habrá grupos que querrán poner un hombre y tendrán el espacio de una mujer o viceversa. Es que la política cada vez se pone más complicada Tota, porque además de todo hay que saber mucho de álgebra, como verá.
SOSPECHAS
Comentaba un grupo de conspicuos radicales el otro día Tota que tienen la sospecha (no errada) de que si Cachirulo obtiene una reelección como diputado o un cargo importante en el Gobierno, las negociaciones serán más sencillas y se evitaría incluso unas Paso antes de conformarse las listas. Pero si esto no sucede y al dirigente lo dejan afuera, es probable que retorne al distrito a rearmar su sector y el asuntillo se va a complicar bastante. Cómo no depende de la dirigencia local que Cachirulo renueve o no su banca, será cuestión de esperar doña a ver qué pasa.
REELECCION
No sólo Cachirulo quiere la reelección, todos los concejales que terminan quieren lo mismo (son 10 los que terminan), sean radicales o peronistas y lo mismo pasa con los legisladores provinciales Manuel Elías, del PJ, y María del Huerto Ratto, del massismo.
Algunos ediles ya se están tratando de posicionar como Diego Brigati del peronismo y veremos qué temperamento toma Marita Conti del Frente Renovador. Lisandro Bormioli está tratando de picar en punta hacia la Legislatura por el cristinismo. Veremos si Laura Clark vuelve al Concejo o también intenta subir en la escala política y busca la Legislatura.
En realidad no se trata de las decisiones dirigenciales solamente sino de las posibilidades reales que cada uno tiene para lograr lo que quiere, de lo contrario se conforma con un espacio menor y si no hay nada y se van a la casa, es una catástrofe. Nadie quiere dejar el lugar en la política, Tota. Y si escucha que alguno se hace el estrecho para dar a entender que le da lo mismo la suerte que corra en las elecciones, le está mintiendo.