Un grupo de personas, coordinadas por el padre Alfredo Torres, se congregan en el salón del templo ubicado en J. J Jiménez 549 para elaborar las viandas que luego son distribuidas entre las personas que aún no pueden procurarse el alimento. No son los únicos que engrandecen el carisma cristiano con su acción, pero va en ellos el reconocimiento a todos.
DE LA REDACCION. Si de algo tienen certezas los pergaminenses es de su capacidad inagotable de solidaridad, actitud que se pone a prueba cada vez que un mal azota a nuestra ciudad.
En la última semana, paradójicamente cuando todos debieran haber estado celebrando la Navidad, la abundante caída de agua, producto de las precipitaciones constantes y copiosas registradas desde las primeras horas del domingo 25, generaron en principio zonas anegadas pero después se dio paso a lo peor, lo inesperable: el desborde del arroyo Pergamino que, sin capacidad de contención, copó las calles e ingresó a las viviendas cercanas al espejo de agua local y a aquellos sectores que conforman la zona baja de Pergamino.
Olla popular
Miles fueron los damnificados registrados, entre evacuados y el inconmensurable número de autoevacuados. Todos ellos volvieron a experimentar el sabor amargo de perderlo todo, de dejar el hogar con lo puesto y de amanecer al día siguiente sin lo elemental, como ropa y alimentos.
La inundación colapsó a todos, a los afectados, a sus familiares y a los servicios de asistencia establecidos. En esta situación, aparecieron brazos voluntariosos para suplir o complementar los huecos a los que el Estado y las instituciones no podían llegar. Uno de ellos fue el párroco de Nuestra Señora de Fátima, Alfredo Torres, que como tantos otros salió a recorrer las zonas afectadas para ver en qué podría colaborar. En su caminar, cuenta en contacto con LA OPINION, advertí que las personas autoevacuadas tenían hambre por eso organicé una especie de olla popular a través de la que se pudieran armar viandas para distribuir entre los inundados. Fueron varios los voluntarios que se sumaron para cocinar, empezamos tres y ahora somos más de 20, incluso han llegado desde Urquiza para ayudar. Entre todos hicimos una colecta de alimentos para la elaboración de las viandas. Estuvimos y aún estamos entregando desayuno, almuerzo y cena de comidas calientes que van variando cada día. Así hemos hecho polenta, arroz, fideos, hamburguesas, pizzas.
Llegar a todos
En la jurisdicción de la Parroquia de Fátima no se registraron personas inundadas por ello, atravesando el límite parroquial, el padre Alfredo acompañado de sus colaboradores asistieron a las zonas afectadas, llegando a diferentes puntos de la ciudad, sea barrio Centro o los periféricos. Estamos tratando de llegar a los hermanos que más nos necesitan, hay que asistirlos porque tienen un dolor muy profundo no sólo por aquello material que ha perdido sino por aquellos objetos simbólicos como son una foto, una carta, un recuerdo, expresó el padre Alfredo.
Un gracias gigante
Como bien se mencionara anteriormente, muchos voluntarios se aprestaron a cocinar lo que otras manos solidarias donaron. Por eso el sacerdote aprovechó el contacto con LA OPINION para agradecer a cada uno de los comerciantes y a las personas de buena voluntad que han colaborado con alimentos. Creemos que debemos trabajar todos juntos, y así salir como hermanos de esta problemática que nos afectó, de esta inclemencia del tiempo que jamás debiera haber sucedido. Este tipo de situaciones genera dolor, angustia, bronca e impotencia. Hay mucha tristeza en la comunidad de Pergamino, expresó el padre Alfredo.
Hoy inclusive
Hasta hoy al mediodía este grupo de voluntarios estará cocinando en el templo del barrio General San Martín. De ser necesario, este mismo voluntariado volverá el lunes a retomar su labor solidaria.
Estar preparados
En otro tramo de la nota, el sacerdote destacó el trabajo a pulmón que el voluntariado realiza. Además considera y espera que como sociedad rescatemos cosas de esta experiencia: Nos tiene que enseñar a estar preparados ante este tipo de situaciones. Debemos generar la información necesaria que les permita a las personas estar atentas ante una nueva posible inundación.
Gestos nobles
Son múltiples las demostraciones de afecto para con quienes resultaron damnificados. Así quienes pululan en las redes sociales son testigos de las múltiples ayudas que se brindan. Consultas gratuitas de quienes ejercen diferentes oficios, como electricistas y rebobinadores de motores, entre otros, se ofrecen en las redes para quienes necesiten una mano solidaria.
También circula en las redes el anuncio de una lavandería que expresa: A todas las personas que hayan estado bajo el agua, les ofrecemos servicio de lavandería de acolchados, sábanas, frazadas, toallas y toallones. Por favor entregar en bolsas rotuladas con el nombre de la familia entregar en Liniers 1490 de 8:00 a 16:00. Servicio gratuito.
Estos son algunos de los gestos nobles, de esos que enriquecen a la ciudadanía, que numerosos pergaminenses, algunos desde el anonimato, ponen en práctica cada vez que la ciudad atraviesa un proceso de crisis que la hace tambalear pero que jamás podrá hacerla caer.