Este paso involucrará a tres familias de carreras que trabajarán para sintonizar sus currículos durante el primer semestre 2017: Ingenierías y afines; Arquitectura y Diseño; Sistemas de Información y Comunicación. Participó la Unnoba.
DE LA REDACCION. La Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) realizó días pasados un encuentro con referentes de las carreras de Ingeniería, Arquitectura y Diseño, e Informáticas de más de 65 universidades (entre ellas la Nacional del Noroeste) para comenzar a trabajar en la implementación del Sistema Nacional de Reconocimiento Académico.
La jornada tuvo como objetivo dar comienzo al proceso de acuerdos entre universidades, en el marco del Sistema Nacional de Reconocimiento Académico. Este primer paso involucrará a tres familias de carreras que trabajarán para sintonizar sus currículos durante el primer semestre 2017: Ingenierías y afines; Arquitectura y Diseño; Sistemas de Información y Comunicación.
Con la participación de representantes académicos de más de 65 universidades públicas y privadas de todo el país, el encuentro contó con la exposición de la reconocida profesora Alicia Camilloni, especialista en Currículum y Gestión Universitaria, y de expertos por familias de carreras: Daniel Morano (Ingeniería); Ian Dutari (Arquitectura) y Javier Díaz (Informáticas).
La apertura estuvo a cargo de la subsecretaria de Políticas Universitarias, Danya Tavela, quien consideró que es fundamental que las universidades replanteen sus estructuras buscando otorgarle al estudiante el rol central en sus carreras. El trabajo que nos espera es arduo, seguramente va a estar plagado de debates, pero instamos a realizarlo en términos constructivos. Tenemos la expectativa de llegar a 2017 con algunos acuerdos de familias de carreras ya cerrados, concluyó.
La jornada continuó con la participación especial de Alicia Camilloni, quien expuso sobre La Formación de Profesionales, un tema que según la especialista tiene muchas aristas. Para ella, uno de los objetivos principales de esta formación es flexibilizar el sistema universitario, ya que es necesario contar con cierto dinamismo para afrontar las necesidades que vayan surgiendo en el futuro. La flexibilidad es un valor -aseguró-, pero no implica falta de rigurosidad, por el contrario, una formación rigurosa y sólida es indispensable.
Ahora bien, ¿Por qué flexibilizar el currículo? Para Camilloni, por un lado, por el dinamismo que tiene el propio conocimiento en la actualidad. El gran factor crítico actual es el tiempo: hay que enseñar cada vez más contenidos en menos tiempo y necesitamos que las carreras no se extiendan en años. Por el otro, continuó, hay que flexibilizar para facilitar la movilidad, que implica: no perder tiempo, no perder aprendizajes ya realizados, poder tomar mejores decisiones en cuanto a las carreras y asignaturas que elijan los estudiantes.
Luego, al referirse a las experiencias de los estudiantes, agregó: Tenemos que poner el foco en las prácticas, por eso la flexibilización no es solo de los planes de estudios -que son papeles-, sino de las formas de enseñar y evaluar. El conocimiento debe poder usarse, reflexionó.
Luego, en el panel de especialistas por familias de carreras, Daniel Morano, de la Universidad Nacional de San Luis, se refirió a las posibilidades de integración y reconocimiento de las ingenierías: Hay que tener en cuenta que en 2017 ingresan a las universidades los nacidos en el Siglo XXI, por lo tanto hay que pensar en formar ingenieros que trabajarán por lo menos hasta 2066.
Unnoba y más
La Unnoba suscribió un convenio de adhesión al Sistema Nacional de Reconocimiento Académico, de la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU).
Al mismo tiempo, representantes del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y el Consejo de Rectores de Universidades Privadas (Crup) acompañaron esta iniciativa firmando un acto de intención con la SPU.
Guillermo Tamarit, rector de la Unnoba y presidente del CIN, suscribió los documentos en representación de ambas instituciones.
La aplicación del Sistema de Reconocimiento Académico incluye tres etapas. La primera implica la resolución del Ministerio de Educación y Deportes de la Nación, que aprobó su puesta en marcha. La segunda se relaciona con la articulación entre universidades para fijar las pautas de reconocimiento por familias de carreras. La última etapa apunta a la incorporación del sistema de reconocimiento académico al interior de cada institución.
Su aplicación permitirá que los estudiantes tengan mayores alternativas para llegar a la graduación, a la vez que aportará mayor flexibilidad, articulación e integración al sistema universitario argentino.
En el acto de firma, el secretario de Políticas Universitarias, Albor Cantard, destacó la alta convocatoria que tuvo esta propuesta de articulación de tramos de formación y enumeró los problemas que históricamente ha tenido el Sistema de Educación Superior: Contamos con una matriz curricular muy rígida que dificulta la movilidad y genera problemas como la retención de los estudiantes, el abandono de las carreras y el alargamiento de los estudios. Son sistemas en exceso burocráticos que terminan desalentando la graduación.
Este análisis fue el que llevó a plantear, según Cantard, los objetivos de este sistema: En principio, apuntamos a que los estudiantes cuenten con distintas estrategias de formación que favorezcan el acceso, la permanencia y graduación. Pero también queremos facilitar la innovación curricular; propiciar el diálogo interinstitucional y asegurar la movilidad nacional e internacional.
Por otra parte, hizo hincapié en que esta adhesión se hace en el marco de la autonomía universitaria: Cada institución decidirá con qué parte de su oferta académica participará y en qué momento lo realizará, mientras que la SPU le otorgará un marco legal al sistema a través de diferentes estrategias según sean carreras de pregrado, grado y posgrado.
Durante la tarde, se realizó un taller con los responsables de las distintas áreas de la SPU, donde se presentó la propuesta de implementación y los próximos pasos a seguir.