lunes 11 de mayo de 2026

Juan B. Justo, un paseo de compras que no para de crecer gracias al trabajo comprometido de comerciantes y vecinos

4 de diciembre de 2016 - 00:00

 

El auspicioso presente del barrio Centenario es la resultante del esfuerzo de los vecinos junto al de otros ciudadanos que deciden instalar allí sus emprendimientos comercios. Esta inquietud privada junto con la inversión pública han revalorizado notablemente al sector.

 

DE LA REDACCION. Desde la calle Intendente Leandro Laguía (exBiscayart Sur) hasta la ruta Nº 8 se extiende la arteria principal del barrio Centenario de Pergamino, la avenida Juan B. Justo. Así la llamamos, no por el apellido, no mencionando el segundo nombre del prohombre. Con el paso de los años, gracias al empuje de quienes y debido el crecimiento de la ciudad hacia el sur y más allá de la ruta, el ambiente de típico de barrio cedió un poco, no todo, para dar lugar a una nueva fisonomía, la de centro comercial. Su ubicación lo convirtió no en una competencia sino en el complemento ideal para la zona comercial del Centro. Pero en nuestros días su funcionalidad se ha extendido; ya su satisface las necesidades de los habitantes del sector y adyacencias sino que hasta allí llegan pergaminenses de todos los puntos cardinales, atraídos por la variedad de su oferta. Hoy en Centenario tiene todo el espectro comercial y de servicios cubiertos como para adquirir vuelo propio. 

Con vida propia

Más de un centenar de comercios se ubican en 10 cuadras con un propósito común: satisfacer la demanda de los ciudadanos. 

El barrio, ubicado en la zona sur, tiene vida propia ya que no solo los vecinos consumen los productos que allí se comercializan sino que también habitantes de distintos  sectores de nuestro medio arriban a Centenario para adquirir los artículos que los más de 100 negocios venden.

El barrio Centenario es el resultante del esfuerzo y la pujanza que ponen en práctica los vecinos junto a aquellos ciudadanos que deciden instalar comercios en los puntos estratégicos que hay en Pergamino.  Variedad de productos y servicios es lo que abunda en Juan B. Justo, desde el Arroyo hasta la ruta y en sus calles transversales.

Esto, sumado a una mayor concentración y mejor accesibilidad, hacen de Centenario la primera opción de compra de muchos pergaminenses.

 

Numerosos visitantes

El desarrollo experimentado en este último tiempo hace que los vecinos no sientan la necesidad de cruzar el puente que une la zona sur con los comienzos del radio céntrico. Asimismo son muchos los ciudadanos que empiezan a hacer sus injerencias en la zona a fin de conocer la amplia variedad que allí se ofrece. La curiosidad de los pergaminenses que conviven en otros barrios se acrecentó en los últimos años, tanto que aquellos curiosos se convirtieron visitantes que frecuentan cada vez con más periodicidad la zona porque ya lo consideran con una excelente alternativa entre las opciones que a nivel comercial existen en la ciudad.

 

La unión que hace la fuerza

Visto el notable movimiento que ha cobrado en los últimos años la avenida Juan B. Justo, un grupo de comerciantes se reúnen asiduamente con el objetivo de consolidar lo logrado y aprovechar esta bonanza para instituirse como Paseo Comercial Juan B. Justo y consorciadamente atender las demandas, optimizar los resultados individuales y procurar soluciones a los problemas que vayan surgiendo.

En algún momento transitaron este mismo camino los comerciantes del Paseo de Compras San Nicolás Norte.

Entre las primeras acciones conjuntas, los comerciantes nucleados han acordado ofrecer descuentos los martes y están organizando actividades especiales para el 21 de este mes. 

También, ante la proximidad de las fiestas de Navidad y Año Nuevo, los comerciantes han firmado un petitorio a fin de que el Municipio ornamente la zona. El documento fue presentado por Mesa de Entrada en el Municipio y aprobado por lo que se espera para los próximos días la decoración de las cuadras que conforman el paseo de compras.

La Cámara de Comercio también participa de estas iniciativas y acompaña la propuesta de hacer de Juan B. Justo un paseo de compras a cielo abierto, proyecto que incluye, además, modificaciones estructurales en la zona sur.

 

Todos juntos

En Centenario se puede advertir el trabajo mancomunado que hacen los vecinos junto a los comerciantes para hacer de ese sector una zona atractiva. La combinación de ambos factores y partes hacen que se avisten excelentes resultados que se reflejan en la poca cantidad de locales desocupados que hay sobre la avenida.

Es importante destacar la valentía y la constancia que depositan aquellos comerciantes que padecieron el fenómeno climático de la inundación. A pesar de ese lamentable pasar supieron salir adelante y apostar una vez más al progreso y al crecimiento de sus locales en el mismo sitio. 

 

Apostar para crecer

Juan B. Justo es un lugar modelo, reflejo de los paseos de compras ciudadanos: primero se gestan natural y espontáneamente y luego se organizan y formalizan.

Lejos quedaron aquellas calles de tierra y cunetas interminables que hacían de la angosta Juan B. Justo una calle con serias dificultades para transitar y de Centario un barrio periférico por la barrera que impone el Arroyo.  Las inversiones públicas de todos los gobiernos municipales y la inquietud permanente, con mucho sentido de pertenencia de los moradores, trajeron el progreso la zona; no llegó solo.

 

 

 

Pioneros y vigentes en la zona sur

 

Almacén Tessadro

El almacén Tessadro, devenido de la mano del progreso en autoservicio es uno de los lugares emblemáticos de la ciudad, no solo de Centenario. Ubicado en la tradicional esquina de avenida Juan B. Justo y Liniers este negocio empezó a funcionar en 1938 de la mano de Pedro Tessadro. Comenzó siendo una casa de comidas, lo que en esa época se denominaba fonda.  Luego de un tiempo como casa de comidas el local fue refaccionado y llegó a ser el almacén del barrio Centenario.  Con el paso del tiempo y a pesar de la “avanzada china” en el ramo, aún se mantiene vigente, privilegiando el contacto entre el almacenero y los consumidores, ese que empieza con una comunicación fluida por la cotidianeidad del intercambio para terminar convirtiéndose en un lazo de amistad.  

 

Ferretería Molins

Al igual que el almacén de los Tessadro, otro testigo viviente de las antiguas calles de tierra de Juan B. Justo es el comercio de los Molins. Ubicada en avenida Juan B. Justo 2370, la Ferretería Centenario se consolida entre los más antiguos de la zona que mantienen sus puertas abiertas.

Cuenta la historia que el 9 de junio de 1962, en el corazón del Barrio Centenario, nacía una nueva opción comercial del rubro ferretería. En un pequeño local abría sus puertas Ferretería Centenario, propiedad de Alejandro Molins e Hilda Tessadro. Ambos nacieron en la zona sur de la ciudad y con la ayuda de un viajante amigo se decidieron a dar este paso tan importante. Actualmente la ferretería es conducida por la tercera generación familiar.

 

 

 

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